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Miles de personas reclaman en Valladolid que no se cierren los colegios de educación especial

  • Una enmienda incluida en el anteproyecto de ley de la ministra Celaá prevé "acabar con los centros especiales en 2025"
  • El Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad defiende el cierre de los colegios de educación especial

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Manifestación en Valladolid para defender la educación especial como una modalidad más de escolarización
Manifestación en Valladolid para defender la educación especial como una modalidad más de escolarización.

Miles de personas han salido a las calles de Valladolid este sábado para reivindicar el mantenimiento de los centros de educación especial.

La manifestación, que ha contado con la participación de 5.000 personas según la organización y 3.500 según la Policía, ha recorrido el centro de la ciudad hasta llegar a la sede del Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI), que defiende el cierre de los colegios de educación especial.

"CERMI escuchad, queremos la especial", han gritado los miles de participantes ataviados con sus corazones verdes. En la manifestación también se han escuchado otros cánticos como el de "viva nuestro cole" o "no somos el problema, somos la solución".

Antes de la marcha, la presidenta de la Asociación de Ayuda a Dependientes de Enfermedades Raras de Castilla y León, Yolanda de la Viuda, ha demandado en declaraciones a los medios de información un "pacto de Estado" entre todas las formaciones políticas para mantener la educación especial.

Por su parte, el presidente de la plataforma Educación Inclusiva Sí, Especial también, José María Escudero, ha explicado a Efe que la enmienda incluida en el anteproyecto de Ley Orgánica para la reforma de la Ley Orgánica de Educación (LOMLOE), también conocida como 'Ley Celaá', prevé "acabar con los centros especiales en 2025".

Reclaman más apoyo a los centros ordinarios

Además, en respuesta a las voces que consideran este modelo educativo "segregador", Yolanda de la Viuda ha manifestado un rotundo "no al cierre de los colegios de educación especial", pero también un categórico "sí" al apoyo a los centros ordinarios, "donde también aprenden muchos niños con discapacidad".

En este sentido, la directora del Museo de la Ciencia de Valladolid, Inés Rodríguez Hidalgo, quien conoce este tema "de primerísima mano", ha advertido de que "es una falacia afirmar que la educación especial no es inclusiva, porque entrena a los niños para incluirse en la vida" y teme que se utilice este asunto como "arma política".

"Las administraciones hablan de la educación especial desde el "profundo desconocimiento", ha apuntado, pues "se está dando una imagen confusa y alarmista". A su juicio, es inviable empezar por el cierre de colegios en lugar de garantizar que los servicios que ofrecen los centros especiales se den también en los ordinarios.

En España hay 37.136 alumnos en centros de educación especial

En España hay 37.136 alumnos matriculados en centros de educación especial este curso 2018-2019, el 0,45% de la población escolar, que asciende a 8,17 millones de alumnos. El 59,6% en los 191 colegios públicos, mientras que el 40% restante son atendidos en los 280 centros concertados.

Además, hay 8.232 profesores, según los últimos datos del Ministerio de Educación, recogidos por Europa Press.

De forma paralela, hay 1,89 millones de alumnos con necesidades educativas especiales matriculados en centros ordinarios (el 23,1% de la población escolar), a los que se les adapta los currículos y los métodos de enseñanza. Se trata de un grupo muy heterogéneo, pues no solo lo integran alumnos con discapacidad, sino niños con déficit de atención, dislexia, trastornos de conducta o altas capacidades.

En los centros de Educación Especial se imparte educación infantil adaptada a las necesidades y competencias individuales de niños de entre tres y cinco años y Enseñanza Básica Obligatoria desde los seis años hasta los 16/18 años, dividida, a su vez, en Primaria (6-12 años) y Secundaria Obligatoria (13-16/18 años).

A partir de los 17/18 años hasta los 21, los alumnos pueden matricularse en programas de transición a la vida adulta, con una oferta formativa orientada a facilitar la autonomía personal y la integración social y laboral.