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Londres o Berlín: 70 años de dilema horario

       
  • Franco en plena II Guerra Mundial vinculó España con el horario alemán
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  • Galicia tiene la hora de Polonia, a 3.000 kilómetros, y no la de Portugal
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  • En Cataluña sería de noche a las 16:20 horas en invierno si se cambia la hora
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  • El último gran cambio de hora: Samoa adelantó su reloj 24 horas en 2011

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Cuando Francisco Franco decidió en 1940 adelantar la hora peninsular e igualarla con la de los países del eje aliado durante la II Guerra Mundial (Alemania e Italia) no sospechaba que le estaba haciendo una considerable faena a sus vecinos de Ferrol: desde entonces los días de verano se prolongan hasta las 22:20 horas mientras que en invierno el sol no sale hasta pasadas las nueve de la mañana

A España se le unieron la Francia ocupada, Reino Unido y Portugal, pero en 1945 los dos últimos países volvieron a su horario 'natural': el del meridiano de Greenwich. Francia y España, sin embargo, siguieron con una hora más.

Distancia y hora, cambiadas

De ahí surgieron incoherencias como que Finisterre tenga la misma hora que Varsovia, en plena Europa del este, pese a que las separan casi 2.500 kilómetros, mientras que tiene una hora más que Oporto, que está a apenas 200.

Finisterre está, como la mayor parte de la península ibérica, en el huso horario de Londres (GMT, en inverno),el del meridiano de Greenwich, la línea imaginaria adoptada como referencia para los 24 husos horarios en una conferencia internacional celebrada en 1884 en Washington.

Sin embargo, España tiene hasta ahora la hora propia del huso de Berlín (GMT+1), mucho más al este, que es el 'estándar' de Europa continental y que se extiende hasta países como Polonia, Hungría o Serbia.

El dilema de las horas de sol

La comunidad gallega es la más perjudicada al ser la más occidental de la península. Allí el BNG lleva  años demandando estar en la misma zona que Portugal ( y Canarias), algo que conseguiría si se acepta la propuesta del Congreso de cambiar la hora.

Curiosamente,  desde Canarias no se ha acogido demasiado bien esta petición. Su  presidente, Paulino Rivero, ha subrayado que se perdería la coletilla  "una hora menos en Canarias", que considera una especie de 'publicidad  gratuita' para las islas.

En realidad, la hora de Canarias tampoco corresponde a su huso, ya que tiene la hora de Londres pero está en el huso GMT -1, es decir, una menos. Así, si España cambiase su  hora siguiendo ese criterio debería pasar lo propio con las islas, que  pasarían a encontrarse en la misma zona horaria que Islandia, Cabo Verde  y las Azores.

En el otro lado, la zona más oriental de la península, fundamentalmente Cataluña y Baleares, se desviaría de su horario natural.

En Barcelona, por ejemplo, un eventual cambio de hora haría que a las 16:22 horas fuese ya de noche en pleno invierno. En verano, amanecería antes de las 05:20 de la mañana.

Más acusada sería la diferencia en el punto más oriental de Baleares, la isla de Menorca, donde en verano sería de día a las 05:15 horas y en invierno será de noche poco después de las cuatro de la tarde.

Geopolítica del reloj

Desde el establecimiento de la referencia de Greenwich los cambios de horario por razones políticas como el de 1940 han estado a la orden del día. Así, buena parte de los países de África y Oriente Medio están artificalmente más cerca del horario europeo pese a que le correspondería alguna hora más.

Por ejemplo, Catar, situado a apenas unos kilómetros de Irán, tiene tan solo una hora más que España, pese a estar situada a hasta tres husos horarios de distancia.

En América Latina se da un fenómeno parecido: el horario occidental de Brasil (GMT -3) es el que utilizan también Uruguay, Argentina y Chile, pese a que están uno o dos husos horarios al oeste.

Argentina es un ejemplo de cambio constante de hora en este siglo: ha pasado de su hora natural (GMT -4) a su actual GMT -3 e incluso a GMT-2 para volver a la hora actual.

El caso más radical de cambio de horario data de 2011. Samoa renunció a su horario vinculado a sus islas hermanas ( Samoa americana, a tan solo 120 kilómetros de distancia) y, de un golpe, se fue al otro extremo del espectro horario, ganando un día: pasó directamente del 29 al 31 de diciembre.

En muchos casos estos cambios no obedecen solo a razones políticas, sino a la existencia de varios husos horarios naturales en un mismo país.

Cuando un país está justo entre dos husos horarios algunos gobiernos han optado por una solución salomónica: crear su propia zona horaria en el punto medio, es decir, añadir media hora al huso horario anterior o quitarle media hora al posterior. Irán, Afganistán, India y Venezuela han optado por esta solución.

Cada huso horario tiene quince grados de longitud, de forma que países muy extensos, como Rusia, tienen hasta ocho husos horarios solo en su parte continental.

Si se tienen en cuenta las posesiones de ultramar, el país con más zonas horarias es Francia, con doce, seguida de cerca por Estados Unidos, con once.

Antártida, con el tiempo 'congelado'

Pero el récord absoluto de horas en un lugar lo tiene, aunque sea desde el punto de vista teórico, la Antártida, donde confluyen los 24 husos.

Sin embargo, la realidad es más compleja aún: al ser un país deshabitado y sin ningún estado que lo administre, las zonas horarias están en función de las estaciones de investigación instaladas allí, que suelen adoptar la del país de origen de la base.

El resultado es que hay hasta diez zonas horarias distintas, sin contar con el resto del continente que no es reclamado por ningún país y, por tanto, queda fuera del sistema Greenwich. Por eso, allí no rige ninguna hora oficial, aunque por convención se le adjudica el horario Greenwich, el que ahora podría adoptar España.

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