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¿Se puede entrenar la inteligencia?

Jose Antonio López Guerrero (Jal)
Jose Antonio López Guerrero (Jal)

Entre probetas

¿Quién dice que la Ciencia y, sobre todo, su Divulgación tienen que ser aburridas?¿Se puede divulgar e informar de los principales logros e hitos científicos sin dejar el humor en el intento? Entre Probetas nació para informar. Entre Probetas surge para divertir. Mi labor como Profesor, Investigador y Director de Cultura Científica de una de las mejores universidades y centro de investigación del país -Universidad Autónoma de Madrid y Centro de Biología Molecular Severo Ochoa- me permiten estar en primera línea informativa en áreas afines, o no tan afines, a mi propio desarrollo como científico; como biólogo molecular y microbiólogo. Emisión: Lunes a Jueves 15.36; Sábado 14.52; Domingo 09.52 y 14.52

Creo que fue un primo del mismísimo Charles Robert Darwin, Francis Galton (1822-1911) quien fundó los pilares modernos de la eugenesia: la aplicación de la genética a la mejora de la raza humana, punto de partida de, entre otras cosas, de las teorías de superrazas nazis.

Galton, que no Dalton, pensaba que incluso la inteligencia o la bondad eran rasgos genéticos y, por lo tanto, podrían ser seleccionados. De ahí a la esterilización de bandidos y mediocres... un paso.

Pero, ¿realmente, la inteligencia tiene componentes genéticos?

Afortunadamente para muchos de nosotros, unos estudios recientes demuestran que podemos entrenar nuestra inteligencia.

Actividades como el ajedrez o tocar un instrumento podrían ayudarnos con nuestra habilidad mental.

Científicos de las universidades de Michigan (EE.UU) y Berna (Suiza) han realizado unos ensayos -publicados en PNAS- con 70 voluntarios que apuntan hacia la posibilidad de entrenar la inteligencia.

Todos los voluntarios vieron aumentar su inteligencia proporcionalmente

Mediante un entrenamiento diario, y a lo largo de varios meses, demostraron que todos los voluntarios vieron aumentar su inteligencia proporcionalmente -los más listos seguían siéndolo tras el ensayo, lógicamente-.

En este trabajo se plantan las bases de la asociación entre los términos de Inteligencia Fluida -resolución de problemas nuevos- y la Memoria de Trabajo -capacidad de manejar diferentes datos al mismo tiempo-, por lo que, trabajando lo segundo, como en el experimento desarrollado, se puede conseguir mejorar lo primero.

El ejemplo del ajedrez no puede ilustrar mejor la unión de ambas cosas: trabajando la técnica, que necesita el manejo de muchas posibles jugadas a la vez, se desarrolla la capacidad de enfrentarnos a jugadas nuevas, dentro y fuera de un tablero.

Eso sí, que nadie vaya a creer que todo es entrenamiento. Queramos o no, también se tienen datos científicos indirectos de que la mayor o menor capacidad para desarrollar nuestra inteligencia tiene componentes genéticos. Yo, por si acaso, ya estoy tardando en apuntarse a un curso acelerado de ajedrez y de bandurria.

ENTRE PROBETAS

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