Enlaces accesibilidad

¿Se puede entrenar la inteligencia?

Por

Entre probetas

¿Quién dice que la Ciencia y, sobre todo, su Divulgación tienen que ser aburridas?¿Se puede divulgar e informar de los principales logros e hitos científicos sin dejar el humor en el intento? Entre Probetas nació para informar. Entre Probetas surge para divertir. Mi labor como Profesor, Investigador y Director de Cultura Científica de una de las mejores universidades y centro de investigación del país -Universidad Autónoma de Madrid y Centro de Biología Molecular Severo Ochoa- me permiten estar en primera línea informativa en áreas afines, o no tan afines, a mi propio desarrollo como científico; como biólogo molecular y microbiólogo. Emisión: Lunes a Jueves 15.36; Sábado 14.52; Domingo 09.52 y 14.52

Creo que fue un primo del mismísimo Charles Robert Darwin, Francis Galton (1822-1911) quien fundó los pilares modernos de la eugenesia: la aplicación de la genética a la mejora de la raza humana, punto de partida de, entre otras cosas, de las teorías de superrazas nazis.

Galton, que no Dalton, pensaba que incluso la inteligencia o la bondad eran rasgos genéticos y, por lo tanto, podrían ser seleccionados. De ahí a la esterilización de bandidos y mediocres... un paso.

Pero, ¿realmente, la inteligencia tiene componentes genéticos?

Afortunadamente para muchos de nosotros, unos estudios recientes demuestran que podemos entrenar nuestra inteligencia.

Actividades como el ajedrez o tocar un instrumento podrían ayudarnos con nuestra habilidad mental.

Científicos de las universidades de Michigan (EE.UU) y Berna (Suiza) han realizado unos ensayos -publicados en PNAS- con 70 voluntarios que apuntan hacia la posibilidad de entrenar la inteligencia.

Todos los voluntarios vieron aumentar su inteligencia proporcionalmente

Mediante un entrenamiento diario, y a lo largo de varios meses, demostraron que todos los voluntarios vieron aumentar su inteligencia proporcionalmente -los más listos seguían siéndolo tras el ensayo, lógicamente-.

En este trabajo se plantan las bases de la asociación entre los términos de Inteligencia Fluida -resolución de problemas nuevos- y la Memoria de Trabajo -capacidad de manejar diferentes datos al mismo tiempo-, por lo que, trabajando lo segundo, como en el experimento desarrollado, se puede conseguir mejorar lo primero.

El ejemplo del ajedrez no puede ilustrar mejor la unión de ambas cosas: trabajando la técnica, que necesita el manejo de muchas posibles jugadas a la vez, se desarrolla la capacidad de enfrentarnos a jugadas nuevas, dentro y fuera de un tablero.

Eso sí, que nadie vaya a creer que todo es entrenamiento. Queramos o no, también se tienen datos científicos indirectos de que la mayor o menor capacidad para desarrollar nuestra inteligencia tiene componentes genéticos. Yo, por si acaso, ya estoy tardando en apuntarse a un curso acelerado de ajedrez y de bandurria.

ENTRE PROBETAS

Suscríbete al podcast de Entre Probetas, el programa de divulgación científica de Radio 5 presentado por José Antonio López.