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Haití pudo despertar antes de la pesadilla logística

  • Las carencias para llevar ayuda a Haití se manifestaron con anterioridad
  • La caída del débil gobierno y los cabecillas de la ONU aumentaron el desastre
  • Las primeras 48 horas la agencias de ayuda se centraron en buscar a su gente
  • El reto de la reconstrucción: construir el país por primera vez con los haitianos

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Desplazados hatianos hacen cola en un punto de distribución de la ONU.
Desplazados hatianos hacen cola en un punto de distribución de la ONU.

"El año pasado fuimos testigos de lo ocurrido por el derrumbamiento de una casa con un simple corrimiento de tierra. Recuerdo que un compañero dijo: Como haya aquí un terremoto, esto sería inenarrable".

El recuerdo de Ricard Solé, subdirector de la Fundación Dara y experto en respuesta humanitaria de su último viaje Haití sirve como señal clara de lo ocurrido en el país caribeño esta semana después del devastador terremoto que casi destruye Puerto Príncipe: como una casa mal construida, a punto de caerse, el estado haitiano y las fuerzas de ayuda internacional se han derrumbado ante la prueba de fuego de una catástrofe natural.

Lo que no se pudo evitar

"Las escasas autoridades que había, la MINUSTAH -la fuerza de la ONU en el país- está afectadísima. La delegación de Cruz Roja en el país tampoco se puede utilizar. La oficina de la OCHA (la rama de la ONU dedicada a la ayuda humanitaria) se ha venido abajo. No había lugar donde sentarse", detalla Alberto de Castro, experto también en ayuda humanitaria que trabaja para la Cruz Roja, para ilustrar el panorama con el que se encontraron las ONG y las agencias internacionales de ayuda.

"Desde el primer momento hubo problemas en las comunicaciones. Ni siquiera entre nuestros propios equipos era fácil coordinarse", subraya Alois Hug, portavoz de Médicos Sin Fronetras, la ONG con mayor infraestructura en Puerto Príncipe.

La lectura trágica del fallo en cadena de la llegada de la ayuda en Haití muestra una línea de argumentación evidente: las instituciones existentes eran tan débiles que con el terremoto se vinieron abajo.

Los 9.000 cascos azules de la MINUSTAH fueron duramente golpeados por la caída de su propia sede central y la pérdida de sus dirigentes secó toda posibilidad de coordinación exterior. El puerto quedó destruido, las carreteras dañadas y la torre de control del aeropuerto inutilizable. ¿Qué más se podía hacer?

Lo que sí se pudo prever

Y, sin embargo, esto pasó el pasado martes y una semana después la ayuda internacional sigue llegando a cuentagotas. La presencia de las fuerzas internacionales -no ya el Gobierno- es escasa en las calles de Puerto Príncipe.

La tardanza en las tareas de auxilio ha indignado a la población y las agencias de ayuda internacional aceptan la falta de coordinación como causa general.

El gobierno haitiano reconoce que carece de infraestructura para repartir la ayuda y la ONU que más de siete días después de la catástrofe se carece de un sistema de coordinación.

Problemas con la ayuda

"Todo el mundo ha hecho lo posible por hacerlo bien. Si pudiésemos hacer las cosas con antelación, se podrían haber hecho mejor", señala de Castro. "Todo lo que pasaba en Haití se sabía", contrapone Solé.

¿Qué es ese todo? El informe de 2009 de esta fundación señala al menos algunos elementos: " Se requiere una respuesta humanitaria más sofisticada, que incluya un apoyo financiero más firme de los donantes, más consideración para las comunicades locales y apoyo a las tareas de recuperación".

"No se ha trabajado con la población de Haití, hay una falta de programas de prevención de desastres, no se han tomado decisiones por falta de liderazgo y de personal", apunta el experto de la Fundación Dara.

Según Solé, la experiencia de las tormentas tropicales que asolaron al país en 2008 demostraron su extrema debilidad ante la ayuda internacional. Ya en ese momento, se usó la República Dominicana como centro logístico y hubo problemas con las comunicaciones debido a la escasa capacidad de las carreteras.

Además, la ONU hizo un llamamiento para la ayuda internacional de 100 millones de dólares (que se quedaron en 50) con programas de corta duración que no atajaron los problemas estructurales detectados.

Las trágicas 48 primeras horas

Pero volvamos al momento esencial tras el terremoto: las primeras 48 horas. ¿Qué ocurrió en ese momento? Tanto la ONU como las ONG con infraestructura en el país se dedicaron a reconstruir lo dañado y a buscar a sus equipos para poder ponerse en marcha para la ayuda. La sede local de Cruz Roja quedó destruida. Médicos Sin Fronteras trató de reconstruir sus tres hospitales.

"Las agencias de ayuda pasaron buena parte de se tiempo buscando a su propia gente sin atender tanto las necesidades de la población", considera Solé, aunque señala que hubo algunas excepciones.

Con todo, la caída en cadena de la escasa autoridad que había en el país y los problemas internos de las agencias sumieron al país en un impass trágico y una creciente sensación de desgobierno.

Para Solé, el desastre se habría evitado si desde un principio se hubiesen buscado cómplices en la sociedad civil haitiana. "Se intenta ayudar a Haití sin los haitianos. La ayuda llega sin identificación real sobre quién es el beneficiario final", señala.

Este movimiento es bidireccional: los propios haitianos tienen una desconfianza endogámica en las autoridades debido a los malos precedentes de sus gobernantes.

¿Haití para los haitianos?

Este problema no ha afectado ya a lo ocurrido con la ayuda de emergencia esta semana, sino que tendrá consecuencias en la reconstrucción a medio y largo plazo.

El ejército estadounidense ha tomado el mando de las operaciones de forma conjunta con la ONU con el beneplácito del gobierno haitiano. Aunque la comunidad internacional insiste en que el futuro del país caribeño quedará en manos de sus ciudadanos y evita la palabra protectorado, ésta planea sobre el futuro de Haití.

"Construir un país nuevo sin la gente del país no funciona", advierte el experto de Dara.

"En Haití ya faltaba capacidad en general para cubrir las necesidades diarias", recuerda el portavoz de Médicos Sin Fronteras, que se pregunta qué habrá pasado estos días con todos los enfermos crónicos que trataban de forma gratuita en uno de sus hospitales. "Es un problema de fondo", concluye.