La Federación Internacional de Halterofilia (IWF) favoreció el dopaje y estuvo plagada de corrupción bajo el mandato de Tamás Aján, un húngaro de 81 años que, desde los puestos de la secretaría general y la presidencia, dominó durante 45 años ese organismo. Lo deja claro el informe del especialista en derecho deportivo, Richard McLaren.
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