La Policía antidisturbios iraní, apoyada por los milicianos islámicos basij, ha reprimido con dureza la manifestación de los opositores, lo que desató los enfrentamientos con gases lacrimógenos, piedras y botellas en el centro de Teherán.
En los disturbios, según relatan testigos presenciales, ha resultado agredido el propio ex presidente iraní Mohamad Jatamí y han atacado también el coche del líder reformista Mousaví.