En el cementerio Flaminio de Roma 2.000 féretros esperan su turno para la cremación. La voz de alarma la dio Andrea Romano, diputado en el Parlamento italiano, a través de un tuit. Su hijo de 24 años murió hace dos meses y medio, y aún no tiene las cenizas. Flaminia es el cementerio de referencia en Roma y el más grande de Italia. Hasta hace poco funcionaban seis hornos crematorios, pero ahora tres están en desuso y el resto no da abasto. La empresa gestora, AMA, culpa de la situación al incremento de muertes por la COVID-19 y traslada el problema a las funerarias. El Ayuntamiento de Roma ha abierto una investigación.
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