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A pesar de los llamamientos oficiales a la calma, muchos japoneses están abandonando las ciudades cerca de la costa más castigada por el tsunami. Es un éxodo hacia el sur, que ya se nota en la capital, en Tokio.

El emperador Akihito ha dicho que está "profundamente preocupado" por la catástrofe en la central nuclear de Fukushima y ha pedido a los japoneses que no se den por vencidos. Es la primera vez que se ha dirigido al país en un momento de crisis desde su llegada al trono, hace 22 años y prueba la enorme gravedad de la catástrofe.

El Gobierno japonés ha pedido a los ciudadanos que no que no acaparen más combustible del que necesistan. Ha anunciado, también, el reparto de arroz en las zonas más devastadas por el tsunami.

Los expertos continúan pidiendo a los japoneses de las zonas afectadas que, en la medida de sus posibilidades, permanezcan en el interior de sus casas, bajo techo. En caso de que, por extrema necesidad, tengan que salir, la televisión ofrece recomendaciones de seguridad.

Si faltaba alguna calamidad que sufrir a los habitantes del noreste de Japón, la zona más afectada por el terremoto, este miércoles ha comenzado a nevar copiosamente. La agencia meteorológica ha anunciado que la temperatura puede bajar de los cinco grados en las prefecturas de Iwate, Miyagui y Fukushima.

Las condiciones complican la situación de los supervivientes, muchos de ellos ancianos, que han encontrado refugio en escuelas y otras instalaciones, y a los que falta agua potable, víveres y energía para poder calentarse.

La televisión pública japonesa NHK explica la situación de la central de Fukushima Daiichi. Los operarios que intentan refrigerar los reactores de la central de Fukushima han regresado a la central después de que hayan descendido los índices de radioactividad. Durante la noche (hora española), los 50 trabajadores que realizaban estos trabajos se habían retirado tras otro incendio en el reactor número 4, que se ha extinguido en poco tiempo. La clave es refrigerar las barras de combustible gastadas pero, por el momento, esta actuación no es posible poeque los niveles de radioactividad detectados en la central no garantizan la seguridad de los trabajadores (16/03/2011).

Los fallos siguen sucediéndose en la central nuclear de Fukushima, donde un segundo reactor tiene probablemente daños en la vasija del núcleo y del que sale una amenazante columna de humo. La radiación ha vuelto a subir y aunque no hay nuevas alertas a la población, desde el exterior se cree que la situación en Japón está fuera de control. Este miércoles también se ha producido un nuevo incendio en el reactor 4 (el mismo que ardió el día anterior), pero se ha extinguido en poco tiempo, y se ha informado de más problemas en los reactores 1, 2, 5 y 6. En estos dos últimos están elevando su temperatura.

Aunque al menos aparentemente lo más preocupante viene del reactor 3, del que sale desde hace varias horas humo blanco, cuyo origen todavía se desconoce. Este reactor registró una explosión el lunes que hizo saltar por los aires el edificio externo, aunque en su núcleo las autoridades solo admitieron una posible deformación. Sin embargo, ahora han dicho que probablemente esté dañado. "Es posible que salga vapor a través de la estructura" del núcleo, ha dicho el portavoz del Ejecutivo, Yukio Edano, para explicar la causa "más probable" del aumento súbito de la radiación detectada en la entrada de la planta.