Los radicales de las protestas contra la amnistía cada vez se esconden menos. Los policías los consideran profesionales de la alteración del orden público y conocen sus tiempos: cánticos, bengalas, petardos y, al final, violencia. Son radicales de ultraderecha de organizaciones como España 2000, falangistas o ultras de fútbol.
Llevan dos semanas de protestas en las que, sobre todo en Ferraz, ha ido escalando la tensión y el odio en proclamas que, cada vez más, incluyen a los medios de comunicación. Son muchos los periodistas que reconocen un modus operandi: se trata de boicotear las conexiones en directo.