arriba Ir arriba

Los seguidores de al Sadr han anunciado que se van de la Zona Verde pero han advertido de que la ocupación del Parlamento este fin de semana ha sido un nuevo aviso al Primer Ministro para que forme realmente un gobierno tecnócrata que no responda a las cuotas de los partidos políticos a los que hacen responsables del bloqueo del país. Muqtada al Sadr denunció que la zona verde era el bastión de la corrupción y animó a sus seguidores a manifestarse.

Han acampado en la plaza principal después de que ayer asaltaran el Parlamento para protestar por el nuevo gobierno que acaba de nombrar el primer ministro al Abadi. Cientos de seguidores de Al Sadr han forzado de nuevo la entrada a la Zona Verde. Otros han pasado la noche acampados en la plaza principal dispuestos a mantener la presión sobre el primer ministro. Al Sadr les ha pedido que se opongan al gobierno propuesto por Al Abadi porque considera que no es lo suficientemente tecnócrata y que mantiene las cuotas políticas y étnicas que han sembrado de corrupción el país. En las últimas semanas se habían producido protestas pero el momento álgido llegó ayer cuando cientos de personas rompieron el cordón de seguridad de las embajadas y edificios oficiales y asaltaron el parlamento.

Los manifestantes seguidores del destacado líder chií Muqtada al Sadr se han congregado este domingo en una gran plaza situada en el corazón de la fortificada Zona Verde de Bagdad, en Irak, después de dar por finalizada su ocupación del Parlamento.

La sentada se desarrolla en la llamada plaza Al Ihtifalat (Celebraciones), el principal lugar en el que se organizan actos públicos y desfiles militares y que cuenta con un arco de triunfo y un monumento al soldado desconocido

Uno de los organizadores ha dicho a EFE que cientos de personas ocupan la plaza para exigir la formación de un ejecutivo tecnócrata, y que se espera que el número crezca a lo largo de la jornada.

Banderas iraquíes ondean en alto y los soldados festejan su primera gran victoria: han derrotado al Daesh y han expulsado a los yihadistas de Ramadi, uno de sus principales bastiones, después de siete meses de imperio del terror. Los combates han sido intensos y las tropas iraquíes han tenido que desalojar, barrio por barrio, a los terroristas.

Las fuerzas iraquíes han logrado este domingo un gran éxito en su lucha contra el autodenominado Estado Isámico después de recuperar el control total del complejo gubernamental de Ramadi, estratégica ciudad al oeste de Bagdad y que desde el pasado mes de mayo estaba en manos del grupo terrorista.

Las fuerzas antiterroristas, apoyadas por unidades del Ejército, entraron en el complejo, situado en el centro de la ciudad, y levantaron la bandera nacional, según informaron a EFE fuentes militares. Unos 40 yihadistas que se encontraban en su interior fueron abatidos durante la operación, según las mismas fuentes.

"Todos los combatientes del Daesh -acrónimo árabe del Estado Islámico- se han ido, no hay resistencia", ha confirmado a AFP el portavoz de las fuerzas antiterroristas Sabah al-Numan.

Sin embargo, una fuente militar de EE.UU. que cita Reuters no ha podido confirmar si los combatientes del EI habían sido totalmente expulsados durante la operación.