arriba Ir arriba

El Ministerio de Asuntos Exteriores ha confirmado que 340 españoles ya han sido evacuados de la isla indonesa de Lombok y que los pocos que aún permanecen allí saldrán en los próximos días, después de que el terremoto del domingo haya dejado más de 300 muertos y de que, este mismo jueves, otro seísmo de magnitud 5,9 en la escala de Richter ha sacudido el noroeste de la misma isla. (09/08/2018)
 

Las autoridades de Indonesia han aumentado hasta las 131 el número de víctimas mortales en el terremoto que el pasado domingo golpeó la isla de Lombok y otras cercanas.

Gran parte de las víctimas mortales se registraron en el norte de Lombok, donde numerosas casas y mezquitas se derrumbaron. Los servicios de emergencia trabajan por encontrar supervivientes o recuperar cadáveres.

Miles de supervivientes aguardan todavía alimentos, agua y tiendas de campaña tras perder sus hogares el pasado domingo a causa del terremoto de magnitud 6,9 en la escala de Richter.

Decenas de heridos son tratados en tiendas de lona improvisadas junto al hospital de Tanjung, en el noroeste de la isla, ya que el centro resultó dañado por el temblor y fue desalojado.

Unos 7.000 turistas han sido evacuados del popular archipiélago de las islas Air, Meno y Trawangan, frente al litoral del noroeste de Lombok, en Indonesia, cerca del epicentro del fuerte terremoto que el domingo azotó la región.

Por otro lado, el número de muertos confirmados ha superado el centenar: "Son 105. La mayoría, 78 personas, son de la regencia de Lombok del Norte", ha declarado en rueda de prensa el portavoz de la Agencia Nacional de Gestión de Desastres (BNPB), Sutopo Purwo Nugroho.

El Ministro Coordinador de Política y Asuntos de Seguridad, Wiranto, ha señalado este martes que los visitantes han sido trasladados en barco a Lombok, donde muchos buscan medios de transporte para partir hacia Bali o Yakarta, informa la agencia Antara.

"Hubo bastante caos, gente corriendo por la playa y edificios derribados", explica a RTVE.es Eduardo, turista español, desde la playa de Trawangan en la isla de Gili en Lombok, Indonesia, una de las zonas afectadas por el seismo de magnitud 6,9 que el domingo golpeó este país asiático. Tras pasar 24 horas en la playa, donde solo recibieron la atención del personal del hotel donde estaban alojados, la sensación de desamparo fue generalizada: "Los trabajos de evacuación están siendo lentos y confusos, no ha aparecido la policía ni cuerpos de seguridad, no nos comentan nada", afirma eduardo. Una noche larga en la que "hubo unas 40 réplicas del terremoto y no pudimos pegar ojo", relata. En el momento de recoger estas declaraciones, Eduardo señala que "no hay miembros de la policía ni equipos sanitarios, solo turistas esperando en la playa a que se haga de día y ver si podemos salir en un barco".

Al menos 91 personas han muerto y más de 200 han resultado heridas tras un terremoto de magnitud 6,9 en la escala de Richter que ha golpeado este domingo la isla de Lombok, en el centro de Indonesia. La cifra de víctimas es provisional y se teme que aumente.

La isla de Lombok se ha llevado la peor parte, con 72 muertos, pero también se han visto afectadas la vecina isla de Bali y el archipiélago de las Gili, tres islas menores al oeste de Lombok. Miles de personas han tenido que ser evacuadas.

El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), que registra la actividad sísmica en todo el mundo, localizó el epicentro 2,4 kilómetros al este de Loloan, al noroeste de Lombok. Hasta las ocho de la mañana, hora local, se habían registrado 132 réplicas, incluidas varias de magnitud superior a 5.

El temblor, cuyo hipocentro se situó a 10 kilómetros de profundidad, se ha producido una semana después de otro seísmo, este de magnitud 6,4, que causó 16 muertos y más de 300 heridos en la misma Lombok.

Un grupo de montañeros echa a correr mientras la tierra tiembla bajo sus pies. Otros intentan encontrar el camino de bajada entre el estruendo de las avalanchas provocadas por el terremoto. Los deslizamientos de tierra y rocas cuestan la vida al menos a dos monañeros y atrapan a más de 800 en las laderas y el cráter del volcán. Casi 600 siguen ahí, con las rutas de regreso bloqueadas. La inmensa mayoría de los montañeros son turistas extranjeros, sobre todo tailandeses, franceses, holandeses, y cinco españoles, que según la agencia EFE se encuentran bien. El presidente Indonesio ha llegado a Lombok un día después del seísmo con víveres y suministros para cientos de damnificados que han pasado la noche al raso, porque se han quedado sin casa o por miedo a las réplicas, casi 300. El terremoto, de intensidad 6,4 en la escala de Richter, apenas duró diez segundos. Suficiente para matar al menos a 16 personas, herir a más de 300 y sembrar de escombros el norte de Lombok.

Una familia de seis miembros ha protagonizado tres ataques suicidas contra tres iglesias en Subaraya, la segunda ciudad más grande de Indonesia. Los atentados con explosivos han causado 11 muertos y 40 heridos, según fuentes policiales. Los atacantes estaban entre los 500 yihadistas que habían regresado de Siria. Se trata del marido, la mujer, dos hijas de 12 y 9 años y dos hijos de 18 y 16.

Al menos 75 personas resultaron han resultado heridas en Indonesia al hundirse el techo del vestíbulo de uno de los edificios de dos torres que acoge la Bolsa de Valores de Yakarta. La policiía descarta que se trate de una explosión. Imágenes de testigos en las redes sociales y la televisión muestran los escombros del derrumbe, personas tendidas en el suelo y otras saliendo del edificio tras el accidente que ocurrió coincidiendo con el descanso entre las sesiones matinal y vespertina. La Policía ha acordonado la zona mientras investiga el incidente.

La Agencia para el Desastre de Indonesia ha elevado el nivel de alerta al máximo ante una "inminente erupción" del volcán Agung en Bali y ha ordenado la evacuación de 100.000 personas, todos los residentes en un radio de entre 8 y 10 kilómetros del volcán-
Alrededor de 40.000 personas han sido ya evacuadas, si bien las autoridades han recalcado que decenas de miles aún han de abandonar la zona. "Pedimos a la gente en la zona de peligro que evacue inmediatamente porque existe el riesgo de una erupción mayor", ha dicho Sutopo, portavoz de la Agencia de Mitigación de Desastres de Indonesia (BNPB).

Los centros de acogida repartidos por la isla de Bali atienden hasta el momento a 40.000 evacuados. La Agencia de Gestión de Desastres ha elevado el nivel de alerta de erupción del 3 al 4 (el máximo), se ha ampliado la zona de seguridad a un radio de hasta 10 kilómetros alrededor del cráter y se ha avisado de una erupción inminente más intensa. La erupción y los temblores se han producido de manera continua. Además, la lava sigue llenando el cráter y cuando rebose comenzará a deslizarse por la ladera. Otro problema son los lahares, flujos de sedimentos y agua que se movilizan desde las laderas del volcán y cuya situación se ve agravada por la temporada de lluvias en Indonesia. Las autoridades han recomendado el uso de mascarillas por la nube de ceniza de la última erupción, en el fin de semana, de 4.000 metros de altura; avanza ahora en dirección estenoreste hacia el mar y la isla de Lombok, aunque podría cambiar por el viento. El volcán Agung se encuentra en el este de Bali, en el distrito Karangasem, y lejos de la mayoría de las atracciones turísticas. Esta es la primera erupción magmática del volcán desde 1963, cuando las erupciones duraron casi un año y causaron mas de 1.100 muertos. Bali es el principal destino turístico de Indonesia con, unos cinco millones y medio de visitantes extranjeros al año.

Las autoridades de la isla indonesia de Bali han elevado este domingo el nivel de alerta para aviación al máximo (rojo) ante el incremento de actividad del volcán Agung, que entró en erupción el pasado martes y que ha lanzado nubes de ceniza hasta 4.000 metros de altura, según fuentes oficiales. Una veintena de vuelos con destino a Bali y procedentes de allí fueron cancelados en la noche de este sábado y más de 2.000 personas se quedaron en los recintos aeroportuarios a pesar de que las autoridades mantienen que "la isla es segura" y el aeropuerto funciona "con normalidad".