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La alarmante propuesta ha sido planteada después de que Japón informase que no dispone de espacio suficiente para almacenar el agua radiactiva procedente de la central nuclear de Fukushima. Ante esta situación, la Compañía Eléctrica de Tokio (Tepco, en inglés) que gestiona la planta nuclear dañada se plantea verter al océano parte del líquido contaminado que actualmente almacena en gigantescos tanques. La medida, adelantada hoy por el ministro de Medio Ambiente, Yoshiaki Harada, corre el riesgo de enfurecer a los pescadores locales o a países vecinos como Corea del Sur.

El accidente nuclear de Fukushima (Japón) ha sido uno de los más graves de la Historia. Ocurrió en 2011 cuando, tras un terremoto de magnitud 9 al que siguió un tsunami, afectó a tres reactores de la planta. Todas las poblaciones en un radio de 20 kilómetros fueron evacuadas. No hubo muertos directos aunque se estima que la radiación emitida habría generado muchas muertes prematuras.

Japón conmemora el octavo aniversario del terremoto y el tsunami que devastaron el noreste del país, una catástrofe natural que provocó más de 18.000 muertos y desencadenó la crisis nuclear de Fukushima. Manuel Lozano Leyva, catedrático de Física Nuclear de la Universidad de Sevilla, ha explicado en Las mañanas de RNE con Íñigo Alfonso que el accidente dejó dos lecciones fundamentales: una más técnica, que es la necesidad de un cambio en el combustible nuclear en el futuro, y otra más política, en la que ha puesto como ejemplo el caso de Alemania, que paró sus reactores nucleares convirtiéndose en el país más contaminante de Europa. En cuanto a las residuos, Lozano diferencia entre los de baja radiactividad, que "son inevitables", y los de alta radiactividad, "que son muy difíciles de manjear" y "son un problema que no se puede minimizar", aunque rompe una lanza a favor de la nuclear afirmando que "es la única industria que tiene residuos lozalizados y controlados por muy complejo que sea hacerlo". El catedrático de la Universidad de Sevilla ha finalizado diciendo que "el futuro pasa por el máximo de renovables respaldado por la energía nuclear", lo que sería "un escenario totalmente limpio".

Dos playas situadas en el noreste de Japón que quedaron devastadas tras el tsunami de 2011 han sido abiertas al público, tras comprobar que los niveles de radiactividad eran adecuados ocho años después del desastre. La reapertura de las dos playas, situadas en la ciudad de Soma (prefectura de Fukushima) y en Ishinomaki (prefectura de Miyagi), coincide con una ola de calor que azota al país asiático desde la última semana y que ha causado al menos 30 muertos.

Japón ha conmemorado con diversas ceremonias y un minuto de silencio el séptimo aniversario del terremoto y posterior tsunami que arrasó la costa nororiental del país y que causó la muerte de 15.894 personas, así como la desparición de otras 2.557. Además, provocó en Fukushima unos de los peores accidentes atómicos de la Historia, solo superado por el de Chernóbil (Ucrania) en 1986.

Este viernes se cumplen cinco años de uno de los peores accidentes en la historia de la energía nuclear, el registrado en la central japonesa de Fukushima que sembró la alarma en todo el mundo e hizo que muchos países se replantearan su política en materia nuclear. Durante este tiempo, los expertos no han dejado de trabajar para mejorar la seguridad de este tipo de instalaciones, y que nunca se repitan desastres como aquel. Luisa Pérez nos recuerda cómo empezó todo y qué se ha hecho desde entonces (11/03/16).

Lo hacen con las más estrictas medidas de seguridad, dicen, pero con polémica por esta apuesta del primer ministro Shinzo Abe. A las 10:30 los operarios han encendido el reactor de nuevo, es el primero que funciona en Japón desde hace dos años. El portavoz del gobierno ha dicho que cumple las normas de seguridad elaboradas después de Fukushima, según él, son las normas más estrictas del mundo. Muchas personas en el exterior de la central han manifestado su desacuerdo.  

 Japón recuerda el desastre ocasionado por el terremoto y posterior tsunami del 11 de marzo de 2011, que se cobró la vida de unas 18.000 personas. Otras 230.000 viven aún en condiciones difíciles, según ha reconocido el primer ministro Shinzo Abe, por los destrozos causados por el agua o la contaminación emitida por la dañada planta nuclear de Fukushima.