Las ciudades francesas intentan limpiar sus calles después de los disturbios de la víspera. Un cascarón humeante es lo que queda del histórico Ayuntamiento de Limoges.
El alcalde de París se ha reunido con los comerciantes para evaluar los daños. Hay calles arrasadas, coches quemados, pedazos de adoquín y escaparates tapiados. Más de un millar de locales desvalijados. En Marsella se contabilizaron 30.000 saqueadores en una sola jornada, según la policía.
Las fuerzas del orden elevan a 2.000 los detenidos y a 600 los agentes y bomberos heridos.
Alcaldes de distintas ciudades coinciden: el dispositivo policial no ha sido suficiente. "La policía nacional luchó con gran tenacidad, pero carecía de los recursos necesarios", denuncia el alcalde de Limoges.
El presidente de la República ha dado un discurso a la nación tras celebrar con el Gobierno una reunión de crisis. La oposición, a izquierda y derecha, lanza duras críticas a Macron. Un clima político tenso con la mirada ya puesta en las presidenciales de 2027.
Foto: EPA/MOHAMMED BADRA/EFE — Edificio vandalizado en París