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El dispositivo está diseñado para ayudar al niño a caminar. Consiste en unos largos soportes, llamados ortesis, que se ajustan y adaptan a las piernas y tronco del paciente. En las articulaciones hay una serie de motores que imitan el funcionamiento del músculo humano y aportan la fuerza que le falta al pequeño para mantenerse en pie y andar. El exoesqueleto es de aluminio y titanio y tiene un peso de 12 kilos. Además, cuenta con una autonomía de cinco horas gracias a unas baterías recargables.