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El rescate financiero de Grecia se orquestó para salvar al país heleno de la quiebra. El que fuera corresponal en Bruselas, Antonio Delgado, recuerda cómo el Banco Central Europeo, inspectores de la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional -la llamada troika- aprobaron tres paquetes de ayudas económicas a cambio de que el gobierno de Atenas adoptara fuertes recortes. Un préstamo que supera los 288.000 millones de euros y que Grecia tardará más de 40 años en devolver. 

La crisis de la deuda griega llevaba un tiempo fraguándose pero estalla a fines de 2009. Poco después, en marzo de 2010, el país heleno pide a la UE el primero de sus rescates financieros. La contraparte eran subidas de impuestos, recortes en servicios públicos, reducción de salarios y de pensiones. El descontento empezó a expresarse en las calles. En 2012, se votó en el Parlamento griego la aceptación del segundo rescate y la protesta se intensifico. Tres años después, en 2015, se hablaba de la salida de Grecia del euro. Alexis Tsipras, que había llegado al gobierno con su partido Syriza catalizando el descontento, estableció un corralito bancario. Planteó un referéndum para saber si la gente aceptaba o no un tercer rescate y aunque la mayoría dijo no a la propuesta de la UE, acabaron aceptando los planteamientos y también las nuevas medidas de ajuste. Grecia salió de la tutela de Europa en 2018 aunque sigue teniendo compromisos que cumplir. Los datos macroeconómicos mejoran, sin embargo, la población, sigue sin recuperarse de la crisis.

  • Los 288.700 millones de los tres rescates que ha recibido suponen el mayor rescate económico de la historia
  • El tamaño de su economía se ha reducido un cuarto y su deuda pública aún equivale al 180% de su PIB
  • Deberá rendir cuentas a la UE y el FMI cada tres meses, en lugar de la revisión semestral de otros países rescatados
  • Admite que hubo "errores", pero destaca que los aciertos ayudaron a preservar el futuro
  • Cree que la reestructuración que hizo del sector financiero "fue la adecuada"
  • Desmiente presiones a supervisores para impulsar la salida a Bolsa de Bankia
  • Afirma que el rescate de Grecia extendió la desconfianza a Portugal, España e Irlanda