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Los restos del café que tomamos cada día pueden convertirse a partir de ahora en el combustible de los autobuses urbanos de Londres. Se trata de un proyecto que tiene como objetivo trata de reducir las emisiones de gases contaminantes que produce el diésel convencional y producir un nuevo biodiésel a partir de los restos del café que los ciudadanos consumen diariamente.

El desecho de todas las cafeterías, restaurantes y establecimientos de todo el Reino Unido es recogido y llevado a la planta que la empresa transformadore tiene en Cambridge, donde se transforma en el biodiesel que moverá luego los autobuses. Se calcula que solo en Londres se producen cerca de 200.000 toneladas de residuos de café al año que pueden reciclarse luego en una fuente de energía más limpia y ecológica. En Londres hay unos 9.500 autobuses urbanos. Antes se había probado con aceite de cocina reciclado o con grasas animales para elaborar un nuevo biodiesel, pero es la primera vez que se prueba con los restos del café.

Hablamos con Julio Díaz, jefe del Área del Departamento de Epidemiología y Bioestadística de la Escuela Nacional de Sanidad del Instituto de Salud Carlos III. Con él vamos a abordar la contaminación que encontramos en la atmósfera urbana, las consecuencias que puede generar en la población y las posibles soluciones que se pueden adoptar para reducir sus niveles en las ciudades.