La Puerta de Alcalá, decía la canción, "ve pasar el tiempo", pero el tiempo también pasa para ella. Se restauró por última vez hace 30 años y ahora los expertos han comprobado que está peor de lo esperado. Preocupan sobre todo las esculturas, así que para evitar desprendimientos han adelantado a enero las obras previstas para junio.
"Está estable, es segura y está bien, pero es verdad que necesita una intervención inmediata porque los grupos escultóricos están en una situación un poco frágil", cuenta Blanca Mora, jefa de Restauración y conservación en el Ayuntamiento de Madrid.
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