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El presidente de ColombiaJuan Manuel Santos, ha ordenado el regreso de Quito del equipo del Gobierno que negocia la paz con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), después de que esa guerrilla reanudara las acciones armadas horas después de concluir un cese bilateral del fuego.

"Ante esta situación he conversado con el jefe de delegación del Gobierno en Quito, doctor Gustavo Bell, para que se regrese de inmediato para evaluar el futuro del proceso", ha dicho Santos en una declaración en la casa de Nariño, sede del Ejecutivo.

El Gobierno y el ELN tenían previsto instalar este miércoles en la capital ecuatoriana la quinta ronda de diálogos de paz, un día después de concluir el alto el fuego bilateral que estuvo en vigor desde el 1 de octubre de 2017 hasta este martes.

En los últimos días tanto el Gobierno como el ELN habían manifestado su intención de prorrogar el cese el fuego bilateral, una medida que se esperaba fuera anunciada este miércoles en el inicio de la nueva ronda de diálogos en Quito.

Colombia se encara hacia un año fundamental para decidir qué tipo de país será en los próximos años. El proceso de negociación con el ELN, la aplicación del acuerdo con las FARC y las elecciones legislativas y presidenciales en la primera mitad del año marcarán el futuro más cercano de lo que está por venir para un pueblo que aspira a salir de la espiral de violencia que ha manchado de sangre su territorio durante medio siglo.

En el primer aniversario del Acuerdo de Paz entre el gobierno colombiano y las FARC, entrevistamos al general Óscar Naranjo, vicepresidente colombiano. Asegura que la paz es irreversible a pesar de la confrontación legislativa en torno a algunos puntos, como la justicia, que la tasa de criminalidad hoy es la más baja de la historia y que, cuando se mire en perspectiva, se verá como un proceso acordado.

Colombia, camino de la paz (III)

La paz no ha llegado al Chocó

  • Este departamento ha sufrido en 2017 más de 5.000 desplazamientos forzados
  • El territorio dejado por las FARC ha sido ocupado por el ELN o grupos paramilitares
  • Los desplazamientos y confinamientos han provocado una crisis humanitaria

La firma del acuerdo entre el Gobierno de Colombia y las FARC ha llevado la esperanza de una Paz que durante décadas ha sido inalcanzable. No se puede dudar de que la vida ha mejorado en muchos lugares, pero otros espacios como el departamento del Chocó, son escenarios de una nueva batalla entre grupos armados por el control del territorio. Viajamos hasta allí y hablamos con aquellos que todavía hoy, viven a diario la violencia.

El jefe de la Misión de la ONU en Colombia, Jean Arnault, ha dado por finalizado el abandono de armas de las FARC y ha mostrado su esperanza de que con el fin de este capítulo no terminen los esfuerzos de paz, sino que se relancen. "Confiamos en que la finalización de la dejación de armas no sea también el fin de los esfuerzos de paz, sino que al contrario sean la señal de su relanzamiento", ha dicho Arnault en el acto final de inutilización de las armas que fueron de las FARC.

El papa Francisco aseguró este lunes que, a pesar del odio que han generado tantos años de conflicto en Colombia, percibió "las ganas de seguir adelante en el proceso de paz", durante una rueda de prensa en el avión en el que regresó de ese país. Al respecto de la división del pueblo colombiano tras los acuerdos del Gobierno colombiano con las FARC, Francisco señaló que tras muchos años de guerrilla "se acumula mucho, mucho. Mucho odio, mucho rencor, mucha alma enferma. Y la enfermedad no es culpable, llega".

"Estas guerrillas, los paramilitares, la corrupción, cometieron pecados grandes que causaron esta enfermedad del odio", agregó el pontífice al contestar a una de las preguntas de los periodistas. Para el papa, "hay pasos que dan esperanza" y citó el último acuerdo de alto el fuego del Gobierno colombiano con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), que agradeció mucho.

"Pero hay algo mas que yo percibí, las ganas de ir adelante con este proceso, que va mas allá de las negociaciones, es un deseo espontáneo y ahí esta la fuerza del pueblo", consideró. A otra de las preguntas, sobre la validez de este proceso de paz, Francisco contestó, como en la homilía de ayer en Cartagena con la que cerró el viaje, que "un proceso solo irá adelante si el pueblo lo acepta". "Si el pueblo no lo acepta, irá adelante solo por un tiempo, más o menos. El protagonista de la pacificación es el pueblo o solo se llegará hasta un cierto punto", agregó. Y aseguró que solo "cuando un pueblo toma el proceso en las manos puede terminar con la guerra".

También hubo tiempo para bromear sobre el golpe que sufrió en Cartagena de Indias, en Colombia, por el que tuvo un corte en una ceja y un hematoma en el pómulo cuando dijo: "Tengo el ojo como compota". Francisco le quitó hierro al asunto y dijo: "Fue solo un momento, fui allí para saludar a los niños, no vi el cristal y boom", relató.