Tarantino firma en su noveno y penúltimo film un viaje sentimental a su pasión cinéfila y sus recuerdos de niño en Los Ángeles, donde recrea la historia de la decadencia del sistema de la mano de un actor de westerns televisivos venido a menos (Leonardo DicaPrio) y su doble de acción (Brad Pitt).
Situada en Los Ángeles en 1969, la cinta es un homenaje al antiguo modo de hacer cine, al spaguetti-western y a Sergio Leone; a las viejas glorias del cine y a una forma de vida ya desaparecida desde que en los años 70 Charles Manson acabó con el sueño hippie.