arriba Ir arriba

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha firmado este martes dos órdenes ejecutivas para resucitar la construcción de dos oleoductos bloqueados por su antecesor en el cargo, Barack Obama, en su lucha contra el cambio climático. Un día después de sacar al país del acuerdo comercial transpacífico (TPP), Trump sigue cumpliendo sus promesas electorales al impulsar los oleoductos de Keystone XL -entre Canadá y EE.UU.- y el de Dakota Acess -de Dakota del Norte a Illinois- pese a las críticas de los grupos ecologistas.

Nieve, viento y placas de hielo, son el legado del temporal de frio que azota Europa. Cuando se unen a la noche, la conducción se vuelve un peligro mortal. En Alemania dejan múltiples accidentes. La tormenta Egon golpea, sobre todo, el centro y norte del país, donde las comunicaciones por tren y por avión también están afectadas. En Francia, la costa atlántica soporta vientos que superan los 140 kilómetros por hora. Más de 200.000 hogares sufren cortes de electricidad y los daños son cuantiosos. "Yo no sabía si mi techo iba a aguantar. Sentí miedo", dice un vecino de Reims. Las rachas de viento han afectado al rosetón de la catedral de Soissons, en el norte del país. En la costa británica el panorama es similar. En localidades como esta de Jaywick, al sur de Inglaterra, cientos de personas han sido evacuadas, pese a las reticencias de algunos.

En Grecia, el temporal que deja, por ahora, decenas de muertos, muchos de ellos por hipotermia. Entre los más vulnerables, los refugiados. Naciones Unidas está profundamente preocupada por su situación, especialmente por unos mil, que están soportando la ola de frío en unas condiciones lamentables.

La masa de frío polar que afecta a Europa ya ha provocado cerca de un centenar de muertos en 10 países. Las calles de la capital rumana se entierran en un manto blanco, la misma capa helada cubre el noreste de Bulgaria. La estampa se repute en sitio tan poco probable como el sur de Italia. En los Balcanes, Jablanica, Bosnia se hielan lagos y ríos. En esta zona, particularmente en Belgrado, las temperaturas extremas han vuelvo a destapar el drama migratorio. A Serbia han llegado en los últimos días 1.800 personas, casi la mitad, niños.

David del Campo de la ONG Save The Children afirma: "El gobierno serbio no está facilitando ni la acogida ni el trabajo de las organizaciones humanitarias", y denuncia: "Tal es así que los campamentos son improvisados, en casas abandonadas y, en muchos casos, a los nuevos que llegan, la única opción que les queda es dormir en al calle, a la intemperie". Un joven atrapado en el también nevado campo de Moria en las islas griegas se lamenta: "A esto poco se le puede llamar vida".

La ola de frío sigue causando estragos en Europa, donde han muerto al menos 83 personas por las bajas temperaturas. Un clima gélido que, según han alertado las ONG, pone en riesgo de muerte a miles de refugiados y personas sin hogar que no tienen donde guarecerse. El temporal empezó el fin de semana y, según los meteorólogos, se mantendrá durante unos días. Se trata de una masa de aire frío en altura procedente del Ártico que ha avanzado desde Escandinavia y Rusia hacia el Mediterráneo. Aunque en muchos de los países afectados son habituales las temperaturas gélidas en invierno, la situación es insólita en los Balcanes, donde los registros son entre 10 y 15 grados más bajos de lo habitual para estas fechas. España se ha salvado de este temporal gracias al anticiclón de las Azores. En Grecia la ola de frío ha paralizado el tráfico aéreo de vuelos comerciales en los aeropuertos de Salónica y varias islas. Ni el ministro griego de Migración, Yannis Muzalas, ha podido viajar a Lesbos para comprobar la situación de los refugiados, pese a intentarlo en dos ocasiones, por las malas condiciones meteorólogicas.

Las bajas temperaturas ponen en grave peligro a los que duermen al raso o en campamentos de refugiados. La Comisión Europea ha advertido de que la situación es insostenible en los campos de Grecia. El frío ha provocado también la muerte de dos personas en el país heleno y el miedo en los refugiados, que malviven a la intemperie o en lugares no aptos para hacer frente a temperaturas tan extremas. "Vamos a morir en las tiendas, no tenemos calefacción para pasar la noche", asegura un refugiado en la isla de Lesbos, donde no están están preparados para un invierno tan duro. "A veces cuando el viento sopla muy fuerte tira las tiendas y no podemos dormir", señala otro migrante.

En Alemania un traficante de personas abandonó este domingo a 19 refugiados en un aparcamiento con 20 grados bajo cero. Entre los refugiados había cinco niños y catorce adultos, y algunos de ellos mostraban síntomas de hipotermia. Los refugiados no tenían papeles de identificación y aseguraron a la policía que proceden de Siria, Irak e Irán y que han pagado a los traficantes cerca de 800 euros por persona. Los refugiados empezaron su viaje hacia Alemania en Italia, y el conductor abandonó el camión cuando empezó a tener problemas con el motor.

Un iceberg de unos 5.000 kilómetros cuadrados, considerado como uno de los diez más grandes registrados hasta ahora, está cerca de desprenderse de la Antártica, según análisis de científicos de la Universidad de Swansea (Gales, Reino Unido). Una larga grieta en el segmento Larsen C (uno de las tres que tiene la barrera de hielo Larsen) aumentó rápidamente el pasado mes de diciembre y actualmente apenas unos 20 kilómetros de hielo mantiene al témpano unido a la plataforma. La preocupación de los científicos es la posibilidad de que, si se desprende el iceberg, los glaciares aceleren su movimiento hacia el mar, lo que tendría un impacto en el nivel de las aguas globales, que podrían aumentar unos diez centímetros.