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Casi todo el mundo está de acuerdo: el paso del tifón Haiyan por Filipinas ha sido tan destructivo como el tsunami de 2004 en Tailandia. Ante la magnitud de la catástrofe, Acción contra el Hambre ha fletado dos aviones con casi 30 toneladas de ayuda humanitaria y enviará otras cuatro aeronaves al país en los próximos días. Además, ha movilizado un equipo de apoyo de más de 30 personas desde sus sedes en Madrid y París, mientras los equipos sobre en el terreno en Cebú y Capiz, que trabajan en la identificación de necesidades de la población afectada, advierten de la escasez de alimentos y agua potable. Hablamos de la situación con el fotoperiodista navarro Daniel Burgui, responsable de comunicación sobre el terreno de Acción contra el Hambre, quien apela a la solidaridad de los españoles. "Cualquier ayuda ahora mismo es claramente necesaria" (12/11/13).

El Gobierno filipino está desbordado por la magnitud de una tragedia que nos sigue dejando imágenes sobrecogedoras. La prioridad ahora mismo es conseguir que la ayuda llegue a la población más afectada. Agua, alimentos y refugio son las necesidades más inmediatas.

Según ha comentado a TVE María Jesús Vega, Portavoz de Acnur en España: "La situación es dramática no hay precedentes en este país, hay niños y mujeres que no tienen nada y van pidiendo caridad por la calle, no tienen agua, ni cobijo".

El hedor de descomposición de los cadáveres ahoga hoy la ciudad filipina de Tacloban, donde decenas de miles de supervivientes sufren la carencia de alimentos y agua tras el paso del tifón "Haiyan" el pasado viernes. Las provisiones están llegando con cuentagotas a las provincias centrales de Samar, Leyte y el norte de Cebú, las más afectadas por el desastre natural, aunque las agencias nacionales e internacionales han empezado a desplegarse en la región.

La situación es desesperada para millones de afectados por el supertifón Haiyan, o Yolanda, el nombre local. La comunidad internacional se ha movilizado de urgencia, pero el acceso a las islas centrales del archipiélago es complicado por el destrozo causado en las comunicaciones. Algunas zonas carecen de todo: no hay agua, alimentos, electricidad... La cifra de muertos es aún imposible de determinar.