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La Comunidad Internacional ha recibido con satisfacción el acuerdo entre Estados Unidos y Rusia para eliminar las armas químicas de Siria. Sólo la oposición, desde Turquía, ha mostrado su rechazo a un acuerdo -dicen- que no servirá para detener la guerra.

Es el acuerdo al que han llegado Estados Unidos y Rusia, tras tres días de negociaciones en Ginebra. Las dos potencias han acordado advertir a Siria que debe cooperar y que si no lo hace, se podría emplear la fuerza, conforme al artículo número 7 de la Carta de Naciones Unidas. Habrá inspectores de la ONU que verificarán sobre el terreno, como muy tarde en noviembre. El proceso deberá concluir a mediados del año próximo, y será paralelo a la preparación de otra conferencia, conocida como Ginebra 2.

El secretario general de la ONU ha acusado directamente al presidente sirio, por primera vez, de haber cometido "muchos crímenes contra la humanidad". Lo ha dicho textualmente Ban Ki Moon. El presidente Obama ha insistido en que cualquier acuerdo sobre armas químicas debe ser verificable. Además, ha vuelto a decir que espera que prosperen las negociaciones que se mantienen en Ginebra, donde Estados Unidos y Rusia seguirán intentando acercar posturas mañana sábado.

El embajador de España en Israel, Alon Bar, ha manifestado en una entrevista en Los Desayunos de TVE su confianza en las declaraciones de EE.UU., que señalan al régimen de Al Asad como responsable del ataque con armas químicas.

Un grupo de insurgentes ha atacado la sede del consulado de EE.UU. en la ciudad de Herat, en el oeste de Afganistán, con un coche bomba suicida, según han informado fuentes policiales este viernes.

Poco después del ataque, un grupo talibán se ha atribuido la autoría. Tras la explosión, se ha iniciado un tiroteo.

"Nuestro objetivo con este ataque es demostrar a los americanos que no están a salvo en ningún lugar de este país", ha dicho Yusuf Ahmadi, portavoz del grupo talibán, en un comunicado enviado a los medios.

Abdul Raoof, un portavoz del principal hospital de Heraf, ha confirmado que ocho personas, (entre ellos los cinco agresores, dos policías y un guardia de seguridad) han muerto y al menos 17 están heridos.

El comunicado del departamento de Estado de EE.UU., ha explicado que un camión, que posteriormente ha explotado, ha llegado a la puerta frontal del consulado y los insurgentes han empezado a atacar a los guardias afganos y otros miembros de seguridad.

YOLANDA ÁLVAREZ (Corresponsal de TVE en Jerusalén).- Este viernes, 13 de septiembre, se cumplen 20 años de la firma de los acuerdos de Oslo, que abrieron la vía a una resolución del conflicto entre israelíes y palestinos.

El satírico Canard Enchaîné tira donde más duele: "Tokyo 2020: la piscina olímpica ya está construída en Fukushima". En otra viñeta, dos desmejorados luchadores de sumo, cada uno con más brazos y piernas de lo deseable, y un comentarista asegurando que también gracias a Fukushima, el sumo se convertiría en disciplina olímpica. Un humor francés que no han tardado en reflejar los medios japoneses. Allí, no se toman a broma la mayor catástrofe nuclear desde Chernobyl, y el Gobierno ha calificado de muy lamentables unas caricaturas que añade, aportan informaciones falsas y dañinas. Hasta el punto de que han protestado formalmente a la embajada de Francia en Tokyo, y a través del Ministerio japonés de Exteriores. Y no es la primera vez: el año pasado una televisión francesa tuvo que disculparse al mostrar una foto del portero nipón con 4 brazos, el efecto Fukushima, decían, después de que Francia, perdiera ante Japón.

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, creen que fueron los rebeldes sirios quienes utilizaron las armas químicas el pasado 21 de agosto para forzar así una intervención de EE.UU. Así lo explica en un artículo de opinión publicado en la edición digital del diario The New York Times titulado "Una llamada a la cautela desde Rusia".

"No hay dudas de que se utilizó gas venenoso en Siria - dice Putin - "pero todas las razones apuntan a creer que no fue empleado por el Ejército, sino por las fuerzas de oposición, para provocar una intervención extranjera". Esta posición es frontalmente opuesta a la de Estados Unidos, que asegura tener pruebas de que el régimen fue responsable del ataque y que sigue buscando apoyo popular y político para una intervención militar contra Asad.