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Decenas de miles de estudiantes han protestado por todo el país para pedir más control de armas, coincidiendo con el primer mes después de la matanza en el instituto de Parkland, en Florida. Allí, los cerca de 3.000 alumnos han guardado 17 minutos de silencio, uno por cada víctima que murió a manos de Nikolas Cruz, para quien la Fiscalía solicitará pena de muerte y que este miércoles ha comparecido ante el tribunal sin declararse culpable. Llevan ya un mes manifestándose, pero de momento no han conseguido ningún avance. Las protestas se han sucedido por todo el país, en denuncia a la inacción de los legisladores y para concienciar al Congreso de que debe tomar medidas para que masacres como la de Parkland no vuelvan a ocurrir. 

En Australia, se han recuperado 57.000 armas de fuego, entre ellas armas automáticas o semi-automáticas, en el marco de una campaña de amnistía del Gobierno que permite a sus poseedores quedar libres de culpa.

La ley australiana sobre las armas de fuego, que es muy restrictiva, entró en vigor tras la matanza de 35 personas en la localidad turística de Porth Arthur, en 1996. La posesión ilegal de un arma de fuego está sujeta a una multa de hasta 185.000 euros o 14 años de cárcel. Antes de lanzar la campaña, las autoridades habían estimado en 260.000 las armas ilegales en circulación.

Los alumnos del instituto Marjory Stoneman Douglas en Parkland, Florida, han vuelto a las clases este miércoles dos semanas después del tiroteo en el que murireron 17 personas a manos de un exalumno. Las clases han sido más cortas y los estudiantes no han llevado libros ni mochilas: el objetivo del día era que retomaran poco a poco la normalidad, conversar y que se apoyasen los unos en los otros. Decenas de voluntarios han repartido además flores blancas para los que han llorado la ausencia de las víctimas. Entretanto, el debate sobre el control de las armas no avanza, pero los afectados seguirán haciendo campaña por un control más estricto. 

El presidente de Estados Unidos ha asegurado que reforzar la seguridad en las escuelas es la máxima prioridad de la administración y ha sugerido que algunos profesores deberían disponer de armas ocultas para responder en caso de un tiroteo. Donald Trump ha lanzado este mensaje mientras recibía en la Casa Blanca a una veintena de personas afectadas por tiroteos, entre ellos supervivientes del ataque en el instituto de Florida en el que fueron asesinadas 17 personas. Entretanto, miles de jóvenes se han manifestado frente al Capitolio, en Washington, para exigir un mayor control de las armas.

Un equipo de beísbol de Missouri organiza una rifa para recaudar fondos para financiar un viaje escolar. El premio, un fusil de asalto AR-15, arma militar y fetiche de los aficionados, legión en Estados Unidos, pero también favorita de los asesinos que han protagonizado masacres como la última en un colegio de Parkland, Florida. Tras la matanza, víctimas y víctimas potenciales levantaron la voz contra la laxitud regulatoria del uso de armas se elevó en el país, pero este clamor convive claramente con la enorme afición a las armas de los estadounidenses, algo que enraiza directamente en su cultura de colonizadores fronterizos. Más allá de la defensa personal, poseer armas es una pulsión y una diversión, tanto como para triunfar en una rifa escolar escogiendo ¿qué mejor premio que un AR-15?. Y sí, es, precisamente, una rifa escolar.