Con esfuerzo, y ayudada por sus dueños, la vaca Lola conseguía esta tarde subir, poco a poco, por el camino que le han abierto desde el fondo del río Deza, donde ha estado atrapada durante cinco días. Hasta allí llegó escapando de la granja, con otras dos vacas. Los vecinos lograron subir a las otras con cuerdas, pero Lola, preñada de siete meses y muy debilitada, no superó la cuesta. Desde el viernes, los vecinos han hecho turnos de día y noche para cuidarla, incluso durmiendo con ella, para protegerla.
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