Entrevista de Manuel Pedraz a Carlos Frontera, para el programa Historias de papel, sobre “Andar sin ruido” (Páginas de Espuma), una colección de 17 relatos en torno a los secretos de la doméstica. Dice Carlos Frontera que en la intimidad familiar es donde las personas muestran su verdadera cara. La incomunicación, la soledad en compañía, la vida que pueden adquirir los objetos que nos rodean, las madres y especialmente las relaciones de pareja, son algunos de los pilares sobre los que se sustentan las historias, plenas de humor y hasta de un cierto surrealismo, que cuenta Carlos Frontera en su primer libro. Lo ha publicado la cuarentana, tras 20 años acariciando ese sueño. Pero ha tenido la satisfacción de que se lo haya presentado el que él considera uno de sus maestros, junto a Cortázar, Hipólito G. Navarro.
Entrevista de Manuel Pedraz a Cristina López Schlichting, para el programa Historias de papel, sobre “Los días modernos” (Plaza & Janés), su primera novela. La protagonista es Amelia, una adolescente a punto de cumplir los 13, que estudia en un colegio de monjas y que vive en una familia medianamente acomodada, que incluso le permite tener una Nancy, uno de los objetos de deseo de las niñas de la España de los años 70. Pero su vida cambia cuando se empeña en conseguir el dinero necesario para comprarle otra muñeca igual a su mejor amiga. Ese hecho le abre los ojos a la realidad e un país que vivía los últimos años del franquismo pendiente de la muerte del dictador para hacer borrón y cuenta nueva.
(Entrevista de Manuel Sollo). "Nunca pasa nada hasta que pasa", firmado Mamá. Esta frase abre los diecisiete relatos de "Andar sin ruido", primera obra de Carlos Frontera, elegido autor novel del año por la editorial Páginas de Espuma. En cada uno de sus cuentos, narra lo que ocurre justo cuando las cosas pasan, por inverosímiles, extrañas y fantásticas que puedan parecer. Familias y parejas se adaptan, con aparente naturalidad unas, con incertidumbre otras, a las profundas alteraciones causadas por un hecho accidental, la ruptura de una relación o la pérdida de un ser querido. También el amor como encrucijada, el deterioro físico y la insatisfacción, que abocan al silencio, al dolor y al vacío. Objetos y animales ocupan espacios domésticos y desencadenan tramas sigilosas y surrealistas, contadas con realismo, entre juegos de palabras, giros propios del lenguaje oral y un humor corrosivo. De todo ello y de su proceso creativo, dialogamos con Carlos Frontera, un escritor que se ha animado a publicar a los 43 años.
(Entrevista de Manuel Sollo). El poeta William Butler Yeats y su mujer George viajaron a Sevilla en noviembre de 1927, tres semanas antes de que esta ciudad acogiera el homenaje a Góngora de la generación de plata de la literatura española. La visita del Nobel de Literatura pasó prácticamente desapercibida. Apenas quedó reflejada en una filmación doméstica realizada a su paso por Algeciras y en una breve entrevista concedida a ABC en la capital andaluza. No hay constancia de que unos y otros se relacionaran, pero sobre esa coincidencia fabula Antonio Rivero Taravillo en su segunda novela, "Los fantasmas de Yeats" (Renacimiento). A partir de unos pocos hechos veraces, reconstruye la discreta odisea sevillana del poeta irlandés, que llegó enfermo y casi no salió del hotel. Atribulado por amores imposibles, rememorará la lucha por la reciente independencia de su país. Protagonismo especial adquiere George, que le cuidará, callejeará y hará de médium en la creencia mutua en el espiritismo. Como escenario, una Sevilla efervescente en la que el azar los lleva a cruzarse con personajes como Fernando Villalón o Ignacio Sánchez Mejías, y en la que la mitología une la tradición celta y la tauromaquia. Nos lo cuenta Rivero Taravillo, experto en cultura gaélica y prestigioso traductor de la mejor literatura anglosajona, entre ella la del propio Yeats.
Juana Rivas se ha declarado inocente en su comparecencia en el juzgado de Granada que la investiga por la presunta sustracción de sus dos hijos y ha asegurado que actuó en todo momento para proteger a los menores.