Hay más de una decena de países con casos confirmados en cuatro continentes. La mayoría están en Europa con más de una veintena de contagiados en ocho países. Cada vez más estados toman medidas para frenar el avance de ómicron. Israel y Marruecos cierran sus fronteras a la entrada de extranjeros. Reino Unido convoca una reunión urgente del G7.
FOTO: Varios pasajeros con mascarilla en una estación del metro de Londres. Tolga Akmen / AFP
El atleta Haile Gebreselasie está dispuesto a combatir con el ejército regular de Etiopía en la guerra civil contra los rebeldes de la región de Tigray, tragedia con miles de muertos y más de dos millones de desplazados.
Campeón mundial y olímpico de 10.000 metros, siempre se implicó en los asuntos sociales de su país y ahora acude a la llamada del primer ministro de su país.
La nueva variante sudafricana de COVID-19, denominada Ómicron, ha hecho saltar de nuevo las alertas sanitarias y las económicas. Hay que esperar para confirmar si, como se sospecha, tiene un poder de infección más alto que las anteriores variantes y hasta qué punto puede esquivar la inmunidad natural de los seres humanos y sobre todo, la que proporcionan las vacunas.
Los gobiernos de todo el mundo han tomado la medida de restringir la entrada para los viajeros procedentes de siete países del sur de África, que incluyen suspensiones de vuelos y exigencia de pruebas negativas y cuarentenas para los ciudadanos con derecho a entrar, mientras vigilan los posibles nuevos casos. Alemania y la República Checa estudian dos que, de confirmarse, se sumaría a la detectado ayer en Bélgica una mujer no vacunada que llegó desde Egipto. Además, Holanda analiza a 61 personas llegadas ayer en los vuelos procedentes de Sudáfrica, puestas en cuarentena tras dar positivo por COVID-19 en Alemania. En la República Checa se estudia el positivo de una mujer vacunada que estuvo en Namibia y que viajó a Sudáfrica y Dubái. Sospechas que indican que la variante Ómicron, detectada también en Hong Kong e Israel, puede haber llegado a Europa antes de que entren en vigor las restricciones. Estas no incluyen a Egipto, desde donde viajó a Bélgica con escala en Turquía. Estados Unidos, Canadá, Australia, Japón, Brasil y varios países del Golfo y de Asia se han unido a las restricciones.
El Gobierno sudafricano ha respondido con una queja. Les penalizan, dicen, por su vigilancia para detectar una nueva variante que podría ser más contagiosa y capaz de burlar los anticuerpos naturales y los provocados por las vacunas, aunque algunos virólogos piensan que podrían adaptarse rápidamente.
También la OMS alerta del peligro económico de cerrar las comunicaciones para los países del sur del continente africano
La Unión Europea ha acordado suspender los vuelos a siete países del sur de África debido a la nueva variante sudafricana del covid-19, bautizada como Ómicron. Antonio Delgado, desde París, nos habla de las tensiones entre el Reino Unido y Francia, por el conflicto por las licencias pesqueras en el Canal de la Mancha y también por la inmigración, tras la muerte de 27 personas ahogadas cuando pretendían llegar a las costas británicas. Con nuestro corresponsal en Italia, con Jordi Barcia, conoceremos el contenido del Tratado del Quirinal, firmado por Francia e Italia, y que supondrá un avance en la colaboración bilateral. Luz Saavedra, portavoz de Médicos sin Fronteras y autora del informe 'El impacto del contratrerrorismo en la asistencia médica en conflictos', nos presenta esta investigación realizada entre el personal de la ONG en Nigeria, Afganistán e Irak.
Al igual que han hecho otros siete países de la UE, España también suspende sus vuelos a Sudáfrica y Botsuana. Lo hará a partir del martes. Lo ha anunciado la ministra de Sanidad, Carolina Darias, que además ha confirmado que se va a exigir a los pasajeros que vengan de países de alto riesgo, además de la vacunación, una PCR o un test de antígenos.
Alerta por la aparición de una nueva variante de coronavirus. Viene de Sudáfrica y tiene una alta capacidad de contagio. Hay 82 casos secuenciados, aunque se estima que circula mucho más. La Unión Europa recomienda a los estados miembros que se suspendan los vuelos procedentes del sur de África.
Mireia Coscollá, microbióloga de la Universidad de Valencia y del CSIC, advierte en el Canal 24 Horas de TVE de que no conocemos aún la peligrosidad de la nueva variante sudafricana del coronavirus, de la que se han detectado ya varios casos y que ha provocado la suspensión de vuelos con ese país y una caída de las bolsas mundiales.
"Tiene una acumulación de mutaciones que no habíamos visto hasta ahora (...) Se está transmitiendo en el sur de África de manera exitosa, hay que mirarlo rápido". "Conocemos el efecto de muchas de esas mutaciones en otras variantes, pero no significa que sea el mismo. Ahora hay laboratorios en todo el mundo fabricando de forma sintética esta espícula del virus" para ver si afecta a las vacunas.
Foto: Vacunación en Suráfrica. REUTERS/Siphiwe Sibeko/File Photo
Hace seis meses los dos hijos de Mustafá saltaron la valla con Ceuta. En aquel momento un equipo de TVE plasmó la búsqueda que hacía de sus hijos con su bicicleta. Los chicos volvieron a casa hace tres meses, ahora repasan con RTVE por qué se fueron y por qué han vuelto.
En el marco del programa especial con motivo de los seis meses de la entrada masiva de inmigrantes a Ceuta, muchos de ellos menores, hemos analizado también el aspecto legal del problema. Itziar Gómez, profesora de Derecho Constitucional de la Universidad Carlos III y miembro del Patronato de la Fundación Raíces cree que es necesario reconstruir el sistema de solidaridad y asumir que Ceuta y Canarias no pueden quedar desprotegidas. Apuesta por un trabajo de calle y de educación social y defiende que la única opción es trasladar a los niños a laPenínsula: “Si no, ellos se van a meter en los bajos de un camión y vamos a tener muchas muertes en nuestras conciencias”. Una idea muy parecida tiene Patricia Fernández, la abogada de la Coordinadora de Barrios que en su día denunció la devolución de algunos menores a Marruecos en contra de su voluntad: “El traslado a la península, cuando sabemos que hay plazas disponibles, es la primera medida para garantizar el bienestar. Se pueden evaluar sus circunstancias. En Ceuta es imposible atender bien a esos niños, es una misión imposible”. Recuerda Fernández que por irse a la península no se anula la posibilidad de ser devueltos, si se considera necesario: “Lo que se ha decidido es mantener a los niños en Ceuta porque así tenemos la excusa para decir, como en Ceuta están mal, los devolvemos a su país”. Por último, hemos mirado al otro lado de la frontera, de donde proceden los niños. Mercedes Jiménez, antropóloga que vive en Tánger, dice que hay que asumir que no se puede estar bien a un lado de la frontera si al otro no estamos bien y lamenta que este proceso se ha hecho mal: “La Cooperación española financia proyectos para trabajar con esos niños. Cuando cruzan, se convierten en un problema. Hemos hecho mal algo que, con un poco de colaboración, se podría haber hecho bien”.
Las menores no acompañadas que entraron en Ceuta hace seis meses están siendo objeto de especial protección porque, a la condición de vulnerable por ser menor, se le añade la condición de ser niña. Algunas de estas menores han sufrido abusos en la frontera y salen de situaciones familiares muy complicadas que, poco a poco, van detectando las ONG que trabajan sobre el terreno. Viven separadas de los chicos y, a diferencia de estos, no se las ve deambular por las calles. Muchas llegaron con una mochila cargada de violencia o abusos como nos cuenta Francisco Muñoz, director de las casas de acogida para las niñas que gestiona la Asociación Engloba en Ceuta. "Sus familias no quieren que vuelvan a Marruecos porque saben que es una oportunidad para ellas", explica Francisco.
Además, escuchamos el testimonio deMuna, una joven que hasta ahora vivía en los chalets con las niñas pero que, como acaba de cumplir 18 años, ya ha sido expulsada del sistema de protección de menores. "No tengo miedo. Estoy mejor aquí que en Marruecos. Si me sacan de Ceuta, volvería a hacer lo mismo: intentar entrar aquí nadando", asegura.
El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, defiende la actitud que tuvo el pueblo de Ceuta con la entrada masiva de inmigrantes de la que se cumplen seis meses y pide trabajo diplomático para evitar que esto vuelva a pasar: "Hacen falta medios, infraestructuras y mucha acción diplomática para que esto no vuelva a ocurrir. Sin la colaboración de Marruecos es muy difícil que la frontera funcione". Quiere que la frontera se abra con “condiciones” y que las autoridades marroquíes colaboren. También espera que haya trabajo con Marruecos para abordar el problema de la pobreza infantil. Reconoce que la gran mayoría de menores no quiere volver, pero recuerda que la ciudad no tiene recursos para atenderlos como necesitan: “No somos una ciudad presidio. Tenemos que buscar un equilibrio. Es un asunto de estado. Imagine que Madrid tuviera que acoger a medio millón de personas en un día”. Concluye reconociendo preocupación por la utilización de este tema por determinados partidos políticos, pero añade que la sociedad es madura y que Ceuta ya ha dado mucho ejemplo.
La coordinadora de Emergencias de Save the Children en Ceuta, Neus Arnal, insiste en que es fundamental que los menores que entraron en la ciudad autónoma hace seis meses sean trasladados a la Península para que puedan recibir la atención y los recursos especializados que necesitan. “Estamos en un callejón sin salida del que son víctimas todas las personas que entraron en mayo. Es hora de poner sobre la mesa lo que falta por hacer”, asegura Arnal. Según la ONG, el 99% por ciento de los menores no quiere regresar a Marruecos a pesar de las circunstancias difíciles en las que se encuentran en Ceuta. “Nos dicen que es un país en el que no pueden encontrar un futuro digno. Muchísimos de ellos huyen de violencia intrafamiliar o de género, han sido víctimas de trata, de mendicidad forzosa o han intentado ser raptados para ser víctimas de tráfico de órganos”, nos cuenta Arnal.
Han pasado seis meses de la llegada masiva de migrantes a Ceuta, que recibió a más de 10.000 en pocas horas. Marruecos facilitó esa situación como represalia por la acogida en España del líder del Frente Polisario, Brahim Gali. La ciudad autónoma se desbordó en poco tiempo. En el Telediario hemos recorrido sus calles para ver cómo están las cosas medio año después. De momento la repatriación de menores ha quedado en el aire, paralizada por una orden judicial.
En los últimos meses, se han visto algunos gestos diplomáticos de acercamiento entre Madrid y Rabat, pero poco ha cambiado sobre el terreno. Rabat mantiene suspendido el paso de mercancías a Ceuta desde hace dos años. Las consecuencias de ese prolongado cierre comercial no solo se notan en la ciudad española sino sobre todo a los habitantes del otro lado de la frontera.