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Desde la caída del régimen de los talibanes en Afganistán se han producido avances en el reconocimiento de los derechos de la mujer, incluso la Constitución reconoce la igualdad de derechos entre hombres y mujeres; pero la realidad es bien distinta, porque en la práctica las mujeres no tienen casi ningún derecho y los hombres deciden sobre sus vidas.
 

Un comando talibán ha atacado este lunes con un camión-bomba, un hotel situado en el principal complejo occidental de Kabul, en Afganistán. El asalto ha durado varias horas. Han muerto un policía y los tres atacantes. La explosión, potente incluso para lo que es habitual en los atentados en Kabul, ha sacudido la capital de Afganistán. Los talibanes afganos ha reivindicado el ataque, cuyo objetivo ha sido un hotel usado por servicios militares y de logística extranjeros. Las imágenes de las agencias internacionales muestran un profundo cráter en el lugar de la explosión, que ha provocado también cortes de electricidad en varias áreas de la ciudad. En el recinto atacado, un gran complejo con residencias, se encontraban varios extranjeros, aunque ninguno de ellos ha resultado herido.

Steve McCurry, autor de la famosa foto de La niña afgana, estaba considerado como uno de los fotoperiodistas vivos más importantes del mundo, pero se ha descubierto que alteraba sus imágenes y periodismo y manipulación son términos que nunca deberían ir en la misma frase. El escándalo surgió casi de forma casual, por una imagen que un fotógrafo italiano vio en una exposición y comprobó que el pie del hombre del fondo era un trozo de poste de señal de tráfico, una clonación. Y a partir de ahí se fueron descubriendo otros usos del famoso photoshop. McCurry dijo primero que fue un editor suyo al que despidió y que él no controla esas cosas, luego que en realidad es un contador de historias y que su trabajo no es puramente fotoperiodístico algo que la asociación de fotoperiodistas de EEUU no comparte ni muchos de sus colegas.

Nadia Ghulam ha lanzado un grito de esperanza en forma de libro por su país natalAfganistán. La coautora de La primera estrella de la noche, junto con Javier Diéguez, ha afirmado que el título de esta obra hace referencia a su madre, que cambiaba su cara cuando salía la primera estrella y transmitía mucha calma. La vida de esta afgana cambió a los ocho años. Un día cayó una bomba en su casa, que la obligo a estar dos años en el hospital. Como consecuencia del impacto, perdió a su hermano y su casa. Con su padre enfermo y la prohibición de los talibanes de que las mujeres trabajasen, Nadia se vistió de hombre para poder ganar un salario que le permitiera mantener a su familia (12/05/16).