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Heinrich Böll, 25 aniversario de la muerte del Premio Nobel de Literatura

  • Defensor de los oprimidos, combativo y radical
  • "La literatura nunca debe ser imparcial", decía Böll

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Henrich Böll ha muerto. Trayectoria del escritor y el hombre

Hace 25 años moría el escritor alemán  Heinrich Böll, autor de  Opiniones de un payaso o El honor perdido de Khatarina Blum, por citar algunos de sus libros. Premio Nobel de Literatura en 1972 , fue una de las principales figuras del panorama literario alemán de posguerra y la voz de la mala conciencia de varias generaciones de alemanes.

Su compromiso político y su papel como conciencia social de la República Federal de Alemania le hicieron cosechar  adhesiones entusiastas, pero también incomprensiones y fuertes ataques que trascendían su labor literaria.

Heinrich Böll: defensor de los oprimidos

"La literatura no debe ser nunca imparcial", repetiría incansablemente este escritor combativo,  polémico y defensor a ultranza de los derechos humanos. Luchó con todas sus fuerzas contra cualquier tipo de opresión política, social o étnica.

Fue también molesto para la burguesía acomodaticia y bienpensantey para una iglesia dispuesta a acomodarse dócilmente a los grupos de poder políticos. Aunque nunca renunció a su fe católica, se salió de la Iglesia cuando los obispos intentaron justificar la adquisisción de bienes terrenales con argumentos religiosos.

Sus primeras novelas se centraron en la posguerra en Alemania

Su infancia, la pobreza y su juventud (luchó en la II Guerra Mundial) influyeron notablemente en su obra. Las primeras novelas, sobre la posguerra en Alemania, aparecieron en 1947, año en que se fundó el "Grupo 47" (integrado por escritores como Günter Grass y Siegried Lenz).

En sus obras: Casa sin amo, El Pan de los años mozos; Billar de Nueve y media y la sátira Los silencios del doctor Murke reflejan una sociedad trastornada por la guerra.

Como escritor rara vez se distanciaba de los límites tradicionales de la narración realista. Tuvo poco interés en experimentar con nuevas formas.

Conciso, directo e irónico, fue uno de los primeros narradores alemanes que trató de descifrar el enigma de la gran tragedida que vivió el pueblo alemán

"Antes de escribir una novela, reflexiono aproximadamente año y medio sobre ella y luego escribo de un tirón, es decir, cinco o seis horas diarias en absolulto retiro", diría en alguna ocasión Heinrich Böll.

Böll escribía en una habitación alquilada, en busca de esa sensación de salir a diario al trabajo. "Soy un escritor introvertido, que sentado en su pequeña habitación, escribe cuentos breves o novelas, como lo hice también más tarde, pero es mi biografía la que me ha politizado a la fuerza".

Böll, otros premios

Además del Premio Nobel de Literatura por una de sus novelas más complejas Retrato de grupo con señora (1971). En 1967 recibió el Premio Georg Buchner y en 1974 la Liga Internacional por los Derechos Humanos le concedió la medalla Carl von Ossietzky.

En 1974 publicó El honor perdido de Catarina Blum, que llevaría al cine Volker Schloendorff, cuyo tema central son los efectos de las campañas difamatorias de la prensa sensacionalista y la opinión pública, que él sufrió en sus propias carnes, cuando algún medio  le acusó de favorecer el terrorismo.

También escribió ¿Qué va a ser del chico? (1981); Terreno minado (1982); ¿Donde estabas, Adán? (1983) así como varios libros de artículos. Su última novela, Mujeres ante un paisaje fluvial, se publicó después de su muerte.

Como presidente del Pen Club Internacional intervino por la libertad personal y de trabajo de su compañeros  en paises totalitarios, tanto de Occidente como del bloque oriental. "Pocos hombres han sido tan bondadosos y radicales como él", diría a su muerte la editora Carola Stern.