El simbolismo del maíz
Uno de los episodios más famosos y más simbólicos de “La huelga del silencio” es el referido al maíz que sembraba los caminos y los accesos a los pozos y a las fábricas. El sistema represivo franquista impedía que los mineros pudieran reunirse de una manera abierta. Aún así, a través de encuentros clandestinos, en “chigres” y otras localizaciones, los más activos llegaron a planificar acciones como el lanzamiento de octavillas y de maíz. El mensaje del maíz era claro y nítido: se llamaba “gallinas” a los esquiroles que se incorporaban a sus puestos de trabajo.
¿Por qué "Huelga del silencio"?
Conscientes del gran riesgo personal que suponía significarse de una manera clara y meridiana, los mineros evitaban lanzar mensajes verbales a favor de la huelga. La actividad promotora de los más comprometidos tomaba forma a través de gestos tan simples como llegar al centro de trabajo y “no bajar la percha”. En muchos pozos e instalaciones mineras se utilizaban perchas, que se subían al techo mediante unas cadenas, para colgar la ropa de trabajo. Si el minero llegaba a la “casa de aseo”, se cruzaba de brazos y no bajaba la percha estaba diciendo sin palabras que él iba a unirse a la huelga. Gestos iniciados y realizados generalmente por los mineros más prestigiosos que, en silencio, promovían la huelga.