Nació en Jaén y ahora ha viajado a su infancia para rescatar recuerdos que se transforman en una colección de volantes, volúmenes gigantes y colores intensos. Andalucía inspira a Leandro Cano pero su estilo está muy lejos del que hizo famosos a Victorio&Lucchino o del que trajo por primera vez Juana Martín a la entonces pasarela Cibeles.
Colores crudos y marrones silla de montar crean una paleta sobria que se quiebra con rojos quejío y verdes o azules cerámicos. Cano trabaja con talento la piel inventándose siluetas, y elabora prendas con punto grueso para looks con un aire apocalíptico.
Las faldas llevan un volumen generoso, como de menina, unas con un patchwork de retales de flores y otras en punto. Éstas últimas se combinan con medias que engullen los zapatos creando un efecto inquietante.
Asombra el aire gótico de los patrones y las formas en un fuerte contraste con punto en tono crudo, casi de niño, hecho a mano.
Los volantes, armados con alambres, construyen vestidos en vez de decorarlos, y destaca uno en rojo en una salida que recuerda a la novia de Frankenstein. El carrusel final, impactante, ha arrancado aplausos y éstos, a su vez, han hecho llorar al diseñador. ¡Ojo a este chico!