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Teresa Ribera, la emergencia climática y la España vaciada en la cúspide del Gobierno

  • La ministra para la Transición Ecológica ha sido elevada al rango de vicepresidenta por Pedro Sánchez
  • Se le dan además las competencias para abordar el Reto Demográfico, es decir, la despoblación de la España vaciada

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La nueva vicepresidenta para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera
La nueva vicepresidenta para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera. EFE

Teresa Ribera será la vicepresidenta para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Una vicepresidencia inédita que será la cuarta (nunca hubo tantas) en el inédito gobierno de coalición de PSOE y Unidas Podemos que acabará de conformarse en los próximos días. El nombramiento alumbrado en pocas horas este 9 de enero sirve a Pedro Sánchez para poner el acento en las políticas de un departamento que él mismo creó al llegar a Moncloa, y a la vez para cumplir con su compromiso de dar al problema de la España vaciada rango de ministerio.

14 horas - Ribera: la lucha contra el cambio climático a la primera línea del Gobierno

Teresa Ribera Rodríguez (Madrid, 1969) se integra así en un equipo amplio e inédito de 'números dos' junto a las otras tres vicepresidencias creadas por Sánchez para subrayar los ejes de su Ejecutivo: el político (Carmen Calvo), el económico (Nadia Calviño), el social (Pablo Iglesias) y ahora también, el ecologista. La emergencia climática es oficialmente una prioridad y un estandarte del primer Gobierno de coalición en España.

La hasta ahora ministra para la Transición Ecológica llegó al gobierno de Pedro Sánchez en junio de 2018 para dirigir un departamento de nuevo cuño que tenía a su cargo las áreas de Energía, Agua, Medio Ambiente y Cambio Climático. Se trataba de un Ministerio amplio, ambicioso, con una destacada declaración de intenciones de las líneas prioritarias del PSOE, y un marcado cariz ecologista en un tiempo en el que la emergencia climática estaba empezando a copar la agenda política global.

Ahora, tras haber acogido Madrid la Cumbre del Clima organizada por Chile el pasado mes de diciembre, Ribera ve promocionadas sus atribuciones al rango de vicepresidenta, después de haber impulsado varias iniciativas legislativas y en el ámbito energético.

En el primer apartado, una Ley de Cambio Climático y Transición Energética en forma de anteproyecto (que no terminó de tramitarse por la disolución de las Cortes); el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), cuyo borrador envió a Bruselas; y la Estrategia de Transición Justa. En el ámbito energético, ha derogado el llamado "impuesto al sol" del PP sobre el autoconsumo eléctrico y ha conseguido un acuerdo con las compañías eléctricas para cerrar de forma ordenada el parque nuclear. Además, ha traspasado a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) la facultad de fijar la retribución de los sectores eléctrico y gasista.

La luz, el diésel y la descarbonización

Los retos inmediatos en el Gobierno de Ribera siguen pasando por la regulación de la energía eléctrica, con las medidas, impuestos e incentivos para abaratar el recibo de la luz. También tendrá que intervenir en los desafíos sobre la movilidad para reducir la contaminación, y poner en marcha la iniciativa que expresó el Gobierno en diciembre para que las ciudades con más de 50.000 habitantes tengan zonas de bajas emisiones y restricciones al tráfico rodado, como Madrid y Barcelona, para lo que tendrá que trabajar la complicidad de los ayuntamientos.

Al margen de las empresas energéticas y los ayuntamientos, en su breve tiempo como ministra también se ha enfrentado a la suspicacia de la industria del automóvil al hablar de una supresión de los vehículos diésel, el impuesto a estos coches  y un horizonte temporal de 20 años para hacer que el parque de vehículos sea eléctrico.

Otro frente de su actuación ha sido el acuerdo con los sindicatos de la minería de carbón para cerrar la mayor parte de las minas españolas y ayudar a su reconversión con una inversión gubernamental para el nuevo desarrollo de las comarcas mineras.

"Nadie ha dicho que vencer la inercia y el cortoplacismo sea fácil. Yo sigo en ello", dijo Teresa Ribera de sí misma sobre los desafíos para frenar el cambio climático.

Especialista en cambio climático, frente a la despoblación

Para bregar con todo ello, Teresa Ribera cuenta con un potente bagaje. Es bien reconocida como una mujer preparada y con experiencia para gestionar la transición energética y los desafíos derivados del calentamiento global y el cambio climático. Licenciada en Derecho y funcionaria excedente del Cuerpo Superior de Administradores Civiles del Estado, se convirtió en una experta internacional en la lucha contra los efectos del cambio climático.

En la etapa de gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, fue directora de la Oficina Española de Cambio Climático, dependiente de la entonces ministra Cristina Narbona. Después, en la segunda legislatura de Zapatero, fue secretaría general del Cambio Climático en el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente con la ministra Elena Espinosa, época en la que suscribió la declaración de impacto ambiental que autorizó el proyecto de almacén de gas Castor, tras el que se produjeron sucesivos movimientos sísmicos en las costas de Castellón que obligaron a detener su actividad y a anular la concesión con una indemnización millonaria.

Al término del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, se fue a París a dirigir el Instituto para el Desarrollo Sostenible y las Relaciones Internacionales, donde estaba cuando Pedro Sánchez la reclutó de nuevo para el partido.

Ribera, que entró por primera vez en una lista electoral en las elecciones del 28A, es diputada por Madrid, solo se ha perdido dos cumbres del clima desde 2011, y lideró en diciembre de 2015 las negociaciones de la cumbre de la que salió el Acuerdo de París de lucha contra el cambio climático que entró en vigor en 2016.

A partir de ahora, coordinará también las políticas para hacer frente a la despoblación, un apartado con entidad propia en el acuerdo entre PSOE y Unidas Podemos para su gobierno, en el que se propone, entre otras cosas, una Estrategia Nacional frente al reto demográfico, de lucha contra la despoblación, de conectividad y de apoyo a la población joven, crear oficinas de despoblación en al menos 20 comarcas rurales y un Plan Nacional de Desarrollo Rural para "revitalizar la estructura social y económica del mundo rural".

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