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May llega a un acuerdo con los unionistas de Irlanda del Norte para gobernar en minoría

  • Los unionistas sostendrán el gobierno de Theresa May en votaciones clave
  • A cambio recibirán 1.300 millones de euros para la autonomía del Ulster
  • El acuerdo complica la delicada situación política en Irlanda del Norte

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 Theresa May y Arlene Foster posan este lunes ante el número 10 de Downing Street.
Theresa May y Arlene Foster posan este lunes ante el número 10 de Downing Street. REUTERS/Stefan Wermuth

La primera ministra británica, Theresa May, y la líder del Partido Democrático Unionista (DUP) de Irlanda del Norte, Arlene Foster, han cerrado este lunes un pacto que permitirá a los conservadores gobernar en minoría en el Reino Unido tras haber perdido la mayoría absoluta en las elecciones generales del 8 de junio.

El Ejecutivo de May necesita el apoyo de los diez diputados del ultraconservador DUP norirlandés, pro-británico y protestante, para gobernar, pero el acuerdo suscrito no contempla un gobierno de coalición, si no que se trata de un acuerdo conocido como confidence and supply (confianza y provisión), esto es, los unionistas no tendrán ministros en el Ejecutivo, pero se comprometen a sostener al Gobierno conservador en todas las mociones de censura y en votaciones clave como los presupuestos, leyes de seguridad nacional y el Brexit. Este apoyo no es vano: el DUP recibirá a cambio de 1.000 millones de libras (1.300 millones de euros) en dos años para la autonomía de Irlanda del Norte que, sumados a otros quinientos que ya se habían destinado, suponen un total de 1.500 millones de libras (unos 1.900 millones de euros).

Este dinero se distribuirá en proyectos de infraestructuras de transporte y digitales, mejoras del servicio público de salud y en el área de salud mental, la educación y la lucha contra la pobreza, indica el texto.

Pensiones y agricultura, temas clave del acuerdo

El documento de tres páginas (ver en inglés) también incluye que el Reino Unido garantizará el incremento de las pensiones, que los tories querían eliminar, así como los subsidios energéticos para los ancianos, que no habrá una frontera con Irlanda sin el "consentimiento" de la gente, y que fomentará la agricultura, vital para Irlanda del Norte, en las negociaciones del Brexit. 

Ambas formaciones apoyan destinar un 2 % del producto interior bruto (PIB) a la OTAN y reconocer el papel de las Fuerzas Armadas, y el Gobierno británico analizará otorgar competencias a Belfast sobre la ley de sociedades, a fin de que pueda impulsar un régimen más competitivo. También acepta trabajar con el Gobierno norirlandés para crear organismos que gestionen el legado del conflicto en la provincia sin que haya "un foco injusto" en el papel que tuvieron el Ejército y la Policía.

El Brexit, gran reto del nuevo gobierno

La líder del DUP ha asegurado que el espíritu de su partido al negociar este acuerdo, muy criticado por la oposición laborista y por los otros partidos norirlandeses, ha sido "favorecer el interés nacional" y afianzar un Gobierno nacional "estable" en un momento "clave" para el país. Ha indicado que, con esta alianza, tratará de promover además un acuerdo de salida de la Unión Europea (UE) "que favorezca a todo el Reino Unido".

En unas declaraciones hechas en Downing Street durante la rúbrica, May ha subrayado por su parte "los valores compartidos" de ambas formaciones, como "el deseo de ver la prosperidad en todo el país" y "reforzar la unión" del Reino Unido.

"También compartimos el deseo de asegurar un Gobierno fuerte, que sea capaz de impulsar su programa y afrontar las negociaciones del Brexit y otras cuestiones de seguridad nacional", ha afirmado.

La primera cita parlamentaria será este jueves, cuando la Cámara de los Comunes debe aprobar el programa legislativo del Gobierno para los próximos dos años, presentado la semana pasada por la reina Isabel II y que incluye numerosa legislación sobre el Brexit.

El delicado equilibrio en Irlanda del Norte

El acuerdo entre tories y unionistas llega tras más de dos semanas de negociaciones y garantiza la superviviencia política de Theresa May a corto plazo tras su fallido adelanto electoral, pero complica la situación en Irlanda del Norte.

El Sinn Fein ya ha advertido de que el pacto de May y los unionistas afectará a la paz en el Ulster porque el gobierno británico no podrá erigirse como árbitro entre ambas comunidades tal y como exigen los acuerdos del Viernes Santo de 1998. El Ejecutivo de May se compromete a mantenerse imparcial en las cuestiones del Gobierno y la Asamblea autonómicos en virtud de este pacto, pero pero se reserva el derecho a abogar siempre por la unidad del Reino Unido (por ejemplo, frente a las aspiraciones de unificación con Irlanda del Sinn Féin).

El DUP reconoce por su parte la necesidad de restablecer cuando antes el Gobierno autonómico, para lo que hay de plazo hasta el 29 de junio, después de que fuera suspendido por una crisis de gobernabilidad entre este partido y el Sinn Féin, las dos fuerzas mayoritarias en la provincia.

En el acuerdo, el DUP y el Gobierno reconocen "las circunstancias únicas de la historia de Irlanda del Norte", marcada por tres décadas de conflicto armado, y "sus efectos en la economía y los miembros de todas las comunidades" (protestante y católica). Esto explicaría, según se desprende, que la provincia necesite más ayuda económica que otras regiones del Reino Unido.

El acuerdo entre tories y unionistas cubrirá dos cursos parlamentarios y podrá ser revisado en cualquier momento con consenso de las partes y también al final de cada periodo de sesiones. Se formará un comité de coordinación, presidido por el Gobierno, para gestionar la aplicación del pacto, donde no estará el ministro para Irlanda del Norte, que debe mostrarse imparcial al dirimir los asuntos relativos a la provincia.


 

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