Anterior La Comisión de Igualdad del Congreso avala el pacto contra la violencia de género con la abstención de Podemos Siguiente El Gobierno recurre al Constitucional la reforma del reglamento del Parlamento catalán Arriba Ir arriba
Felipe Flores Velázquez, considerado una figura clave en la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa
Felipe Flores Velázquez, considerado una figura clave en la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa EFE Alex Cruz

Cae en México el exjefe policial vinculado con la desaparición de los 43 estudiantes de Iguala

  • Hay 130 personas sujetas al proceso por la muerte de los estudiantes en 2014

|

Las fuerzas de seguridad mexicanas han arrestado este viernes al exsecretario de Seguridad de Iguala Felipe Flores, considerado una figura clave en la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa el 26 de septiembre de 2014 presuntamente a manos de policías corruptos.

La Comisión Nacional de Seguridad informó a través de la red social Twitter de que Flores fue detenido a las 07.00 hora local (14.00 hora española) en Iguala, en el sureño estado de Guerrero, en cumplimiento de una orden de aprehensión emitida hace dos años.

Una fuente de la Secretaría de Gobernación dijo a Efe que la captura se llevó a cabo "sin un solo disparo" en un operativo realizado por la Policía Federal, en coordinación con la Fiscalía General, la Marina, la Secretaría de la Defensa y el Centro de Investigación y Seguridad Nacional.

El presidente municipal de Iguala, José Luis Abarca (i), su esposa María de los Ángeles Pineda Villa (c), y al secretario de seguridad Felipe Flores Velázquez El presidente municipal de Iguala, José Luis Abarca (i), su esposa María de los Ángeles Pineda Villa (c), y al secretario de seguridad Felipe Flores Velázquez

Uno de los instigadores de la matanza

Aunque ha calificado de "inesperado" el hecho de que la detención se concretara en Iguala, donde la noche del 26 de septiembre de 2014 los alumnos de la escuela para maestros de Ayotzinapa fueron atacados a tiros por policías, destacó que la "labor de inteligencia permitió conocer los detalles" de su paradero.

La detención de Flores supondrá "un avance importantísimo en la investigación" del caso Iguala, ha asegurado la fuente. Flores es considerado uno de los autores intelectuales de lo ocurrido a los jóvenes, junto con el entonces alcalde de la ciudad, José Luis Abarca, y su esposa, María de los Ángeles Pineda, ambos en prisión desde noviembre de 2014.

En octubre de 2014, el entonces fiscal general, Jesús Murillo, acusó tanto a Abarca como a Flores de inducir la represión de los estudiantes, que dejó seis muertos, 25 heridos y 43 desaparecidos.

Para todos los públicos En Portada - La noche más oscura - ver ahora
Transcripción completa

Llamas que se elevan,

y es un pájaro a volar.

en la nooooche

que se incendia

en plena oscuridad.

Que buuusca

entre las tinieblas

la dulce hoguera del beso

quema el amor en sus labios...

México, el país de la luz y del color,

vive tiempos sombríos. La violencia ha llenado de luto una nación

donde cualquiera puede ser la próxima víctima.

El suelo que pisan es una inmensa fosa;

las entrañas de México esconden a miles de desaparecidos.

La delincuencia, las mafias del narcotráfico

y el poder paralelo,

se han incrustado en el corazón de las instituciones,

añadiendo desconfianza y desasosiego

a una ciudadanía que está bajo sospecha.

Los mexicanos quieren desprenderse de la herencia recibida:

un legado de muerte y corrupción que tambalea sus cimientos.

Cien años después de la revolución se enfrentan a otra revuelta:

contra los secuestros, las amenazas y las extorsiones.

Se han echado a la calle y exigen justicia.

El antídoto contra las tinieblas y la muerte.

Ayotzinapa, una de las 17 escuelas rurales de Magisterio

que hay en México, es un monumento a la tristeza.

Las sillas vacías esperan, en vano,

la vuelta de los desaparecidos, 43 estudiantes de Magisterio

secuestrados por la policía de Iguala el 26 de septiembre.

La ausencia es interminable. El informe oficial del Gobierno,

en el que se afirma que los estudiantes

fueron calcinados, aunque reconoce que los forenses

no han podido confirmarlo, desespera a las familias,

agarradas desde hace meses, a la débil esperanza

de que puedan estar vivos.

En Ayotzinapa la vida, o lo que queda de ella,

gira alrededor de la cancha de baloncesto.

Es el lugar de encuentro, oración y comida.

Las clases se han suspendido. La escuela se ha convertido

en el hogar provisional de los padres,

casi todos campesinos de origen muy humilde.

Pero su determinación es más fuerte que la pobreza.

Los tienen que entregar como se los llevaron, vivos también.

Yo no los espero muertos porque de lo contrario

es “pior” para ellos, porque porque

es delito matar a un ser humano.

¡Tantos muertos!, Y los muchachos, que son 43,

que no encontramos y que los hayan matado y como dicen

que ya los quemaron. Con descaro lo dicen:

¡cómo los van a quemar si no son animales!, también.

Y vamos a esperar aquí hasta que el mismo Gobierno

nos dé respuesta; respuesta de los hijos,

qué hicieron con ellos; que nos los entreguen,

que es lo que queremos nosotros.

La escuela de Ayotzinapa lleva casi 90 años formando maestros rurales.

Es un reducto de la revolución, basado en los principios

de justicia e igualdad, donde los estudiantes

reciben una formación muy crítica.

En sus aulas estudiaron líderes guerrilleros,

como Lucio Cabañas o Genaro Vázquez Rojas.

Las pinturas murales de Ayotzinapa tienen como referentes

a Carlos Marx, a la guerrilla local o al Che Guevara.

La tradicional actitud combativa de sus profesores y alumnos,

molesta a los gobiernos federales;

sin embargo, la educación que reciben,

en régimen de internado, es muy estricta, y al terminar,

los nuevos profesores regresan a enseñar a sus lugares de origen,

la mayoría comunidades marginadas del país.

La verdad, hasta la fecha no puedo creer que mi hermano no esté conmigo,

que mi hermano esté... secuestrado,

porque él no está desaparecido, él está secuestrado.

Estoy pidiendo por mi hijo; lo quiero ver, que ya venga.

Lo quisiera abrazar, lo quisiera tener.

-Vamos a estar aquí si no aparecen los muchachos,

y vamos a seguir haciendo marchas, y si no movimientos,

porque tenemos todo el pueblo que nos está apoyando.

Lo que le decimos al Gobierno, a Peña Nieto y todo su gabinete,

que se vayan preparando, porque ellos se van,

se van de patitas a la calle.

La desaparición de los futuros maestros,

perpetrada por policías locales y ordenada por un alcalde

vinculado al cartel más poderoso del Estado de Guerrero,

ha desencadenado un movimiento social sin precedentes

La indignación ha provocado incidentes,

pero nada comparado a la respuesta pacífica de la calle.

Podía haber sido una más, pero la matanza de Iguala

ha confirmado un secreto a voces: el poder de la narcopolítica,

y el fracaso de unas instituciones

a las que los ciudadanos piden cuentas.

¡Vamos a seguir luchando y no vamos a descansar hasta encontrarlos!

Sí, yo creo que hay una gran reserva moral del país,

hay una reserva verdaderamente ciudadana que se está movilizando,

que se ha movilizó, que se movilizó hace tres años y medio,

que se movilizó con el zapatismo hace 20 años.

Cada vez es más oportuno, gracias a Dios,

este crecimiento de la conciencia ciudadana

y de la dignidad moral del país.

Es la punta del iceberg de un bloque de hielo

de horror, muerte y corrupción, porque a lo largo de estos dos años,

donde intentaron cambiar la percepción,

donde dijeron que ya iba mejor esto,

se siguieron acumulando y se siguen acumulando.

En estos momentos, seguramente se está secuestrando a alguien;

en este momento están desapareciendo a alguien, y nadie da cuenta de eso.

Ernesto fue testigo de la noche de Iguala.

Vio cómo los policías municipales, vinculados al narcotráfico

y a las órdenes de un alcalde mafioso,

abrían fuego contra los estudiantes; mataban a seis personas,

y se llevaban secuestrados a 43 alumnos

de la Normal de Magisterio.

El día viernes 26 de aquí, de Ayotzinapa, de la Normal, salimos

aproximadamente a las seis de la tarde en dos autobuses

con destino a la ciudad de Iguala. El tercer autobús en el cual yo iba

pasa el Zócalo de la ciudad de Iguala,

y empezamos a ver sirenas, escuchar las patrullas...

Se acercan rápido e inmediatamente nos empiezan a disparar.

Se trata de 43 jóvenes muy pobres,

campesinos. Las Normales...

las Normales son muy pobres en Iguala

y en todo ese Estado, son pobres

porque son para muchachos que no tienen otra oportunidad.

La única oportunidad de salir es esa,

que puedan volverse maestros.

"El caso de Iguala es una mancha atroz

en la vida oficial y política de nuestro país,

ya de por sí hundida en el lodo".

Disparos

¿Por qué nos dispararon? No sé.

Simplemente, accionaron sus armas contra nosotros.

En ningún momento nos marcaron el alto,

en ningún momento ellos quisieron hablar con nosotros.

No quisieron dialogar. -Nada va a ser igual

en México, después de Ayotzinapa.

México tiene que cambiar. No queremos más violencia,

no queremos más inseguridad,

no queremos injusticias, no queremos... impunidad,

no queremos corrupción, no queremos...

falta de desarrollo para el país.

Le gritábamos a los policías que nosotros no teníamos armas,

que por qué nos estaban disparando.

Le dijimos a los policías, les gritamos a los policías

que los del autobús... somos estudiantes, les decíamos;

somos estudiantes, no tenemos armas.

Un policía incluso dijo que nosotros nos habíamos buscado eso.

Dijo: “¿quieren enfrentarse como hombrecitos?, ahora aguántense”.

Ni las dimisiones, ni el centenar de detenciones que se han producido,

entre ellas las del alcalde de Iguala, policías locales

y sicarios del narco, han frenado la indignación.

Tampoco la versión oficial, un homicidio masivo

que habría culminado con la incineración

de los desgraciados estudiantes, plagada de puntos oscuros

y de contradicciones.

Lo sucedido en Iguala es un crimen de Estado.

Quién dispara contra los jóvenes, quienes los detienen

ilegalmente,

y quienes los desaparecen son policías;

policías con la participación presumible del Ejército,

con autoridades municipales y con redes de protección

a nivel local y federal.

-Nos empiezan a disparar; a mi compañero le dan en la cabeza

y cae. Incluso un compañero mandó un mensaje

diciendo, Paisa, ayúdame, me estoy desangrando,

me estoy muriendo.

Fue el compañero al que le atravesó la bala en esta parte.

Mandó un mensaje de que se estaba muriendo.

En Chilpancingo, la capital del Estado,

nadie ha olvidado a los estudiantes desaparecidos.

Guerrero es un Estado muy pobre, y tiene un largo historial

de lucha y violencia.

Durante los años 70 y 80, los años de la “guerra sucia”,

hubo cerca de 1.500 desapariciones forzosas,

aunque sólo se hayan podido certificar

las ejecuciones extrajudiciales y el secuestro de 500 personas.

Esto viene ocurriendo desde siempre.

Quedó impune, ha quedado impune hasta ahora...

las desapariciones de la

de la guerra sucia.

No se reconstruyó el tejido social,

no se ha hecho justicia a las víctimas,

no se conoce el destino final de todas estas víctimas,

y no solamente no se conoce, sino que se siguen sumando

todas las demás víctimas.

Desde la tragedia de Iguala la presencia policial ha crecido.

El Gobierno ha enviado 10.000 federales a Guerrero,

en un intento de ampliar la investigación

y aclarar lo ocurrido. Pero el problema no es

la desaparición de los estudiantes. Guerrero vive

bajo la bota del narcotráfico, y la actividad económica

lleva tiempo en declive;

el único negocio floreciente es el de la seguridad privada.

El crimen organizado marca las reglas.

Así se percibe; se percibe que tiene una capacidad de operar

impresionante,

y no pasa nada.

O el levantamiento, como le llaman comúnmente

a un secuestro ahora... de personas,

igual.

Se las llevan y no pasa nada.

Los comerciantes de la ciudad

aseguran su vida pagando cuotas a las mafias locales:

Un bar unos 100 euros semanales; un taxista

que quiera circular sin problemas paga dos euros al día;

un constructor, hasta el 10 % del precio de la obra.

Pagan y callan.

Somos las víctimas preferidas del secuestro, de la extorsión,

del cobro de derecho de piso. Ya somos una empresa en extinción.

¿Cuál clase empresarial está...

Esta clase empresarial más flaca,

que está punto de morir de inanición.

Como presidente de los comerciantes de Chilpancingo,

Pioquinto Damián llevaba tiempo reclamando

al alcalde-presidente de la ciudad, Mario Moreno, más protección.

El 28 de enero de 2014, en el curso de una asamblea popular,

el empresario le acusó en público

de mantener vínculos con el crimen organizado.

No le crean nada a este bribón. Miren,

le voy a hacer unas preguntas a Mario.

No le digo ni presidente,

porque para mí ya no es presidente.

Él escogió, él escogió

estar en contra del pueblo,

quiso estar al lado de los criminales Y eso hizo compañeros.

Una hora más tarde, el vehículo del empresario fue tiroteado.

Asegura, contra viento y marea, que el alcalde,

que sigue en el cargo, ordenó el atentado

en el que salvó milagrosamente la vida.

¡Claro¡ a un alto costo, al costo del asesinato

de la esposa de mi hijo ¿no?

Al costo de....

de que mi hijo haya recibido

un balazo en la mano izquierda y que le haya quedado

inutilizada la mano izquierda ¿no?

Pero gracias a Dios, no es nada para lo que pudo pasar;

180 balazos más o menos.

Es increíble que hayamos salido seis vivos.

El principal tema de conversación en México

es el camino a tomar para acabar con la impunidad.

Los mexicanos desconfían de las instituciones,

se sienten inseguros, obligados a guardar silencio,

a ceder a la extorsión. Además,

tienen el orgullo herido, y se avergüenzan

de la imagen que están dando en el exterior.

Porque en México, las tasas de violencia

son propias de países en guerra. En apenas siete años

se han registrado 70.000 asesinatos

y 23.000 desapariciones, casi todas relacionadas

con la guerra fallida contra el narcotráfico.

Las protestas por la desaparición de los estudiantes

han llegado a Naciones Unidas. Padres y maestros han pedido

que tome cartas en el asunto, y han acordado elevar el caso

al Comité de Desapariciones Forzadas del organismo internacional.

La ONU ha hecho una serie de recomendaciones al Gobierno,

entre ellas la reparación a las víctimas,

la distinción entre desapariciones voluntarias y forzosas,

y mecanismos eficaces

para la búsqueda de los desaparecidos.

La cifra es dramática, porque involucra

un conjunto de dolores y angustias de una sociedad como la mexicana,

que está transida por estos fenómenos,

pero en particular el de desaparición forzada

no debe confundirse, porque entraña una responsabilidad directa

del funcionariado público en ese hecho

delictivo y punible.

Están apareciendo las fosas en Guerrero,

y si le empiezan a rascar, han aparecido

las tumbas pues, por decirlo de alguna manera,

en el norte del país también. Es decir, como que la...

Seguramente habrá algunos que ya no quieren volver a su casa

y desaparecen, pero la mayor parte de los desaparecidos, ¡por favor!,

es dentro de un esquema de desaparición violenta.

En México, la relación antropológica con la muerte

tiene mucho de tradición cultural y algo de irreverencia.

El culto a la santa muerte ha sido siempre minoritario,

aunque se remonte a épocas precolombinas.

No me grabes. -Vale, vale.

Dentro de la tradición mexicana, “la flaca” o “la señora”

protege y otorga favores a sus fieles.

Más reciente es la veneración a Jesús Malverde,

un antiguo ratero al que atribuyen facultades milagrosas.

“Este hombre era un ratero en Sinaloa.

El cacique lo mandó colgar.

Él fue adorado por los pobres. Lo quieren y lo veneran mucho.

Casualidad o no, el culto a la santa muerte,

a quien los narcotraficantes veneran como si fuera una Virgen,

ha crecido en los últimos años,

especialmente en los Estados del norte

y en barrios marginales de la capital, como Tepito.

Un hecho que según algunos historiadores,

revela la crisis que atraviesa México.

México, 110 millones de habitantes,

la 14 economía más grande del mundo,

ha escrito su historia a golpes de acontecimientos teñidos en sangre

De fechas como la del 2 de octubre de 1968,

cuando el Ejército tomó la plaza de Tlatelolco

y disparó contra los estudiantes.

No hay cifras oficiales,

pero se calcula que murieron más de 300 personas.

El 2 de octubre es un día a recordar.

Los futuros maestros de Ayotzinapa

habían organizado un viaje a la capital

para asistir a los actos de aniversario

cuando fueron secuestrados.

La escritora, Elena Poniatowka, ha vivido ambos acontecimientos.

A sus 82 años, participa activamente en los movimientos de protesta

por los desaparecidos. Tenía 36

cuando contó al mundo qué pasó “La noche de Tlatelolco”.

Lo que sí le puedo decir en diferencia al 68,

al 2 de octubre de 1968,

a la noche de Tlatelolco, es que ahora

la gente tiene mucha más conciencia de lo que sucedió que antes.

A usted la pueden matar, a mí igual,

pero a mí ya no importa, porque tengo 82 años;

más o menos ya viví, pero usted sí está joven.

¿Se imagina lo que significaría eso?

¿Por qué la van a matar?, ¿con qué derecho?

El narcotráfico y sus enloquecidos cárteles

se han adueñado del país.

Alardean de sus crímenes y de sus métodos salvajes.

Los expertos coinciden en que la situación es peor

que hace años, porque los cárteles de la droga

se han fragmentado y han ampliado su catálogo criminal a la piratería,

a la trata de mujeres y al tráfico de inmigrantes.

Por las grietas que ha abierto el crimen

corre la sangre y el dinero. Pese a las incursiones del Ejército,

que de vez en cuando destruye plantíos de opio y marihuana,

el cultivo de estupefacientes sigue creciendo.

Al otro lado de la frontera se encuentra Estados Unidos,

un gran negocio para los cárteles del narco,

y el mercado donde se abastecen de armas.

Son también esas armas que están liberalizadas

las que arman a los narcotraficantes y al crimen organizado.

Nos instalaron una guerra, y han sido irresponsables.

La corresponsabilidad de Estados Unidos es grave,

pero la aceptación y la corrupción de este país

es más grave todavía. -Estamos hablando de que es

una actividad económica muy importante.

Significa aproximadamente el 5 % del PIB,

unos 65.000 millones de dólares.

De tal manera que...

hay dinero para... comprar.

Atrapados entre el narco que les amenaza,

y el Estado que no les protege. Así es la vida

de miles de campesinos en las regiones más pobres

como Guerrero.

En la sierra, el cultivo de maíz no da para vivir,

y muchos campesinos terminan accediendo

a las exigencias de los carteles locales

y al cultivo de enervantes, que al final les esclaviza.

De los 3.600.000 habitantes que tiene Guerrero

es una parte la que, efectivamente, se ve obligada

a sembrar marihuana y amapola. Pero no es el conjunto

de la población rural. Hay regiones enteras

en Guerrero, donde la población campesina

ha sido expulsada. Pueblos enteros donde los cárteles

los han sacado de sus territorios

para sembrar en ellos, directamente ellos con sus jornaleros,

ese tipo de drogas.

Los carteles de la droga

están detrás de muchas desapariciones.

Hay fosas por todo el país. Los cerros de Iguala

son una gigantesca tumba clandestina.

Grupos de civiles organizados, las llamadas policías comunitarias,

llevan tiempo diciéndolo.

Subimos con ellos al Cerro del Tigre.

En el camino, los banderines que han puesto

señalan la existencia de una fosa. Es fácil reconocerlas.

Dependiendo de si hay tres o cuatro cuerpos, se secan y se hace esto:

entonces se hunde, la tierra, por la lluvia, y agarra peso.

Entonces eso lo ves, y rápido lo empiezas a encontrar.

No es tan difícil. Como esto es una zona

de estos malditos que se dedicaron a hacer estas cosa.

Lo que quiere decir que las autoridades

también podrían encontrarlos con la misma facilidad que ustedes.

Caro, claro, porque ellos son más expertos, son peritos,

traen perros.

Uno de los guías nos enseña el traje de ballet

que vestía una niña secuestrada al salir de clase,

y de la que nada se ha vuelto a saber.

La sierra es el escondite perfecto. Si no se paga a tiempo,

los criminales se deshacen de las víctimas

en el mismo campamento donde las retienen.

A veces, se oyen los lamentos de los secuestrados.

Y tú escuchas quejidos y tú quieres ayudarlos; estamos acostumbrados;

no tenemos armas pero estamos acostumbrados,

y sobre todo estamos dispuestos. Es lo que pasa con nuestra gente,

que ya estamos cansados de que todo el tiempo nos están matando,

secuestrando, robando... O sea, violan a nuestras hijas...

Ya estamos hasta la madre. Y mejor morir peleando

que morir ahí hincado. -Encontramos osamentas. Esto es...

la mandíbula, los dientes, el fémur;

esto creo que es un omóplato, mira.

Les llaman “los otros desaparecidos”. Yo diría que deben decir

los miles de desaparecidos no los otros. Deben aclarar la palabra.

Los miles de desaparecidos. Porque van a ver ustedes

que es increíble, es muchísima gente.

Es impresionante.

La búsqueda de los estudiantes de Magisterio

ha espoleado a los familiares de otros desaparecidos.

Jorge Popoca no sabe nada de su mujer ni de sus tres hijos

desde agosto.

El más grande tiene cuatro años,

mi nena tiene tres años y la otra un año y tres meses.

-¿Cuándo pasó? Pasó el 23 de

de agosto de este año.

Hicieron una llamada a la casa, donde le dijeron a mi esposa

que me tenían secuestrado.

Como soy activista social en Iguala, yo vivo en Iguala,

por lógica, salió a hacer la entrega del dinero, y es donde la agarraron

con todos los niños.

Mayra busca a su hermano, taxista de Huitzuco,

desde julio de 2012.

La mafia lo secuestró y pidió el rescate,

pero lo mataron antes de que la familia reuniese el dinero

Hubo llamadas, muy pocas, demasiado pocas,

y la última donde no se logró la negociación dijeron:

“te vas a arrepentir toda tu vida”.

No vas a volver a saber de tu hermano. Nos encerramos.

Todo este tiempo hemos vivido con miedo,

miedo quién es el que sigue. No nos hemos ido de ahí porque

¿a dónde se va uno a empezar una nueva vida?

No se puede.

Sólo por 43 el mundo se ha sensibilizado;

pero son más. Somos muchos más que tenemos las mismas preguntas:

dónde estás, cómo estás, qué está pasando contigo.

Y es muy difícil, pero aquí estamos,

buscando pero... Yo no había subido para acá,

yo había estado en aquel lado. ¿Cuándo vamos a acabar esto?,

¿dónde estás?, ¿en cuál estás tú?

Ya, ya, ya.

¡Siguen los decapitados, siguen los degollados!

¡Ayer encontraron

otros dos hombres decapitados,

degollados!

La plaza de la Catedral ha sido ocupada por los profesores rurales

que desde el mes de octubre se han unido a la revuelta.

En las comunidades campesinas los maestros tienen mucho peso.

Son la punta de lanza del movimiento contra el olvido,

y organizan actividades, junto a los estudiantes,

para que la memoria de los desaparecidos

no se desvanezca.

En la Autopista del Sol, en la ruta hacia Acapulco,

los conductores se han acostumbrado a los llamados “boteos informativos”

Maestros y estudiantes ocupan las casetas de pago,

y recaudan fondos para financiar su lucha.

Nos tapamos la cara por seguridad,

porque tenemos temor

a que se siga dando la represión selectiva del Gobierno

hacia los manifestantes. Por eso.

Todo el aparato del Estado,

sobre todo el municipal, vinculado a la delincuencia.

Topar con eso, sobre todo con estudiantes

tan inermes

y con jóvenes pobres que lo que han luchado por años

es que haya una educación digna,

y que por lo menos haya presupuesto para sobrevivir en este internado,

realmente para nosotros representó un impacto,

y para la sociedad, en verdad despertó.

Después de Iguala, México debe cambiar.

Enviaré una iniciativa de reforma constitucional

que facultará al Congreso a expedir

la Ley Contra la Infiltración del Crimen Organizado

en las autoridades municipales.

Esta nueva ley establecerá el mecanismo

para que la federación asuma el control

de los servicios municipales o, en su caso,

se disuelva un Ayuntamiento cuando existan indicios suficientes

de que la autoridad local está involucrada

con la delincuencia organizada.

En el Palacio Nacional del Zócalo, el epicentro de la vida política

de México desde los tiempos del virreinato, se buscan soluciones

La infiltración de elementos del crimen en las instituciones,

la narcopolítica, ha dado paso a la necropolítica,

y las medidas anunciadas por el presidente

Enrique Peña Nieto, con su popularidad por los suelos,

parecen insuficientes para detener la hemorragia.

No se puede seguir profundizando las brechas

entre los que tienen todo, y de sobra,

y a los que le falta todo, a los que no tienen

casi absolutamente nada,

que viven en condiciones de miseria, en condiciones

de falta de alimentación, incluso en pobreza extrema.

Desde el despacho del rector, autoridad muy respetada

y conciencia moral del país,

destaca la vista de los impresionantes murales

de la Biblioteca Central. La UNAM

es la universidad más grande de Latinoamérica, la más antigua,

una de las más prestigiosas, y un foro de debate contra el miedo

y la muerte gratuita. A mi hijo lo mataron,

siendo inocente, por ir a reclamar a un bar,

junto con sus amigos. Este bar, que las autoridades sabían

que estaba regentado o administrado por criminales,

y estaba operando, se asustan... y deciden matarlos.

Eso no es casualidad, eso es maldad,

y esa es inoperancia del Estado.

El periodista, Javier Sicilia, enterró a su hijo con 24 años.

Murió junto a seis personas tras una discusión,

aparentemente sin importancia,

con individuos que resultaron ser miembros del narco.

Sicilia está detrás del Movimiento por la Paz,

una respuesta de la sociedad civil ante tanta violencia.

El día que mataron a su hijo renunció a la poesía,

y escribió los que, hasta hoy, han sido sus últimos versos.

Si este país recupera su habla, su paz,

su humanidad, su justicia,

yo volveré a hablar como poeta, desde la poesía,

mientras, haré poesía de otra manera, como la he hecho hasta ahora.

Pero yo espero encontrar ese lugar para que mi palabra

pueda resucitar de nuevo.

Todos: ¡Fuera Peña, fuera Peña!

¡Se llevaron a un compañero; su nombre es

Daniel Armando Arredondo López. Es estudiante.

Se lo llevaron allá.

¡Esto es México, en el día de hoy! ¡Este es nuestro país,

esta es la supuesta democracia en la que vivimos!

Durante mucho tiempo, el temor a la implicación

de los cuerpos policiales en las desapariciones,

dificultó las denuncias.

Pero se ha roto el tabú, y en parte,

gracias a la resistencia de 43 familias campesinas

que desde hace meses han reclamado inútilmente

la vuelta con vida de sus hijos.

Sus rostros, de surcos profundos, denotan agotamiento.

La Procuraduría General de la República

asegura que las líneas de investigación están agotadas,

que las cenizas que se encontraron en un basurero,

corresponden a los restos de los muchachos,

aunque no se puede probar.

Las familias niegan la versión oficial: seguirán luchando.

Cuentan con la solidaridad internacional;

con el respaldo de los que, como ellos,

no tienen miedo. Porque todo lo que podían perder,

ya lo han perdido.

Subtitulación realizada por Yolanda Fernández Gaitán.

En Portada - La noche más oscura

Detenidos por la policía, entregados a los sicarios

Según la versión oficial, los jóvenes fueron detenidos por policías y entregados esa misma noche a miembros del cártel de Guerreros Unidos, quienes los asesinaron, incineraron en un vertedero y arrojaron sus restos a un río.

Dicha versión, calificada por el fiscal Murillo como la "verdad histórica", ha sido cuestionada por los familiares, los expertos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que estudiaron durante un año el caso y el Equipo Argentino de Antropología Forense.

Al cumplirse dos años de la tragedia, el presidente Enrique Peña Nieto se comprometió a ampliar las investigaciones con el fin de "saber qué ocurrió" en Iguala.

Por este caso hay 130 personas sujetas a proceso, casi todos detenidos, entre autoridades y policías municipales, así como jefes y operadores del crimen organizado.

Más contenidos de Noticias

anterior siguiente