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Drama en Venecia, desde la ficción y desde la realidad

  • Se presenta Hungry Hearts, un thriller velado por una historia romántica
  • El genocidio armenio y la independencia de Argelia, protagonistas en la Mostra

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Sigue el desfile de estrellas del celuloide en el Festival de Venecia

El próximo villano de La guerra de las galaxias, Adam Driver, y la actriz italiana Alba Rohrwacher pasan del amor a la destrucción en Hungry Hearts (2014), un claustrofóbico thriller romántico de Saverio Costanzo presentado este domingo en el Festival de Venecia.

La cinta, que compite por el León de Oro, tiene una engañosa escena de arranque, propia de comedia romántica, que no hace presagiar lo que sigue: un tortuoso camino hacia ninguna parte desde el momento en que ella, Mina, se queda embarazada.

Al principio, él, Jude, trata de aceptar su modo sobreprotector de enfocar la maternidad: no dar al bebé antibióticos, ni carne y, en última instancia, ni aire. Pero llega un momento en que la vida del niño corre peligro, y Jude decide pasar a la acción.

"No puedo decir quién tiene razón y quién no; me limito a mirar a los personajes con ternura", ha asegurado hoy en Venecia su director y guionista que, al igual que en su anterior largometraje, La soledad de los números primos (2010), se ha basado en una novela, en este caso de Marco Franzoso.

Para Driver, también conocido por su papel de Adam en la serie de HBO Girls, lo que le atrajo de la historia "fue esa relación de pareja y cómo pasan de conocerse y descubrir un amor tan carnal y especial, a desatar el conflicto", ha dicho el actor que también se dejará ver en los próximos proyectos de Scorsese y Jeff Nichols.

Pese al comienzo cómico, Hungry Hearts oscila constantemente entre el drama y el suspense, sin acabar de decidirse por ninguno. "No pensé en un género en concreto, sino más bien en la aproximación al cine, sin prejuicios, de John Cassavettes", ha explicado Costanzo. "Es un acto de rebelión contra el sistema".

El genocidio y la guerra, sangre y celuloide

Si hasta ahora Fatih Akin había conquistado a crítica y jurado de los grandes festivales con sus pequeños retratos de la inmigración turca, en The Cut (2014) el director tira la casa por la ventana para denunciar el olvidado genocidio armenio (1915-1923).

Ganador del Oso de Oro en Berlín en 2004 por Contra la pared (2004), Akin ha contado esta vez con un coguionista de lujo, el veterano Mardik Martin (Toro Salvaje, 1980 y Malas calles, 1973) que hoy en Venecia recordaba aquella fatídica frase de Adolf Hitler: "¿Quién, después de todo, se acuerda hoy del genocidio armenio?". El cine no ha sido ajeno a ese olvido pese a contadas excepciones como Ararat (2002), de Atom Egoyan.

The Cut, rodada en inglés, centra el foco en un personaje, un padre superviviente de las matanzas cometidas por los soldados turcos durante la Primera Guerra Mundial, que se embarca en una auténtica odisea transatlántica -Turquía, Siria, Líbano, Cuba, EEUU- para volver a reunirse con sus hijas.

Tahar Ramin, conocido por su papel en El profeta (2009), pasa con nota el reto de poner rostro y emoción a un hombre que a consecuencia del trauma vivido se ha quedado sin voz.

Un capítulo pendiente para Turquía

Pese a la polémica que ha suscitado la película en los sectores ultranacionalistas turcos, Akin ha asegurado este domingo que su objetivo es llegar, sobre todo, al público en Turquía. "Quería que incluso la gente que sigue negando el genocidio pudiera identificarse con el héroe".

Quizá eso explique cierta simplificación y pérdida de sutileza con respecto a su trabajo previo. Aun así, la historia emociona y contiene también una crítica al dogmatismo religioso.

"Al principio el protagonista es un creyente estricto, pero debido a la tragedia que le sacude, va perdiendo su fe, para finalmente redescubrir la esperanza", ha explicado este domingo el director. "La idea es que hay que liberarse dogmas para llegar a la esencia de la espiritualidad".

Premiado en 2004 en Cannes por el guión de Al otro lado (2004) y en 2009 en Venecia por la comedia Soul Kitchen (2009), Akin se ha tomado siete años para concluir esta cinta que cierra su trilogía de amor, muerte y maldad.

Un tiempo que le ha servido para investigar, para escribir y reescribir, y para viajar personalmente a todos los países por los que pasa el personaje.

Argelia, historia interminable

La épica de The Cut contrasta con la delicadeza de Loin des hommes (Lejos de los hombres, 2014), la otra cinta en competición este domingo en la Mostra. Y eso que también habla de guerras, en este caso la argelina (1954-1962), bajo la dirección de David Oelhoffen, el protagonismo de Viggo Mortensen y la inspiración de Albert Camus.

En el caso de Loin des hommes, la historia se centra en Argelia durante la rebelión independentista. Un maestro de escuela (Mortensen) se ve obligado a trasladar a un prisionero (Reda Kateb) de un pueblo a otro en pleno invierno en las montañas del Atlas.

"Hemos querido respetar la idea básica del relato de Camus (El invitado), sobre lo difícil que es mantener un posicionamiento político e ideológico en un contexto de guerra", ha explicado Oelhoffen. "No hay ningún deseo de crear polémica", ha añadido. "No se trata de juzgar el colonialismo ni la guerra de Argelia".

Viggo Mortensen, también coproductor, ha citado una frase de los diarios de Camus que le sirvió de inspiración para su personaje: "No estoy hecho para la política porque soy incapaz de desear o aceptar la muerte de mi adversario".

El actor se preparó a conciencia previamente al rodaje. No sólo leyendo "casi todo" de Camus, sino viajando por los pueblos de Argelia. "Me gusta observar a la gente, sin juzgar, cualquier cosa puede ser útil para el personaje", ha dicho.

Con una pequeña aparición de Angela Molina, Loin des hommes cuenta con una banda sonora de textura electrónica y ambiental compuesta por Nick Cave y Warren Ellis.