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Cézanne, pintor de pintores, en el Thyssen

  • El Thyssen le dedica la primera retrospectiva en España en 30 años
  • Hasta el 18 de mayo, reúne 58 pinturas del artista provenzal
  • Pintor de pintores, es el precursor del cubismo y la abstracción

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'Casa en Provenza' (c.1885). Paul Cézanne. Donación de Mrs. James W.Fesler en memoria de Daniel W. y ElizabethC. Marmon Indianapolis Museum of Art

Homenaje a Cézanne fue la obra que Maurice Denis presentó en 1901 en el Salón de los Independientes de París, que retrataba a un grupo de artistas, incluido el propio Denis, Redon, Bonnard y Vuillard reunidos alrededor de una naturaleza muerta de Cézanne que perteneció a Paul Gauguin. Era el tributo a un artista, Cézanne, que hacía poco más de seis años que empezaba a ser reconocido, cuando ya peinaba canas y realizaba su primera exposición individual con 56 años. 

Definido como pintor de pintores, no solo Gauguin atesoró alguna de sus obras, también Pablo Picasso, Henry Moore o Henry Matisse, a quien se le atribuye la famosa frase que reza: 'Cézanne es el padre de todos nosotros', por ser el artífice de la ruptura con la pintura decimonónica heredera de la tradición renacentista y el precursor del cubismo y la abstracción

Pese a todos estos méritos a Paul Cézanne (1839-1906) se le ha visto poco por España; la última vez hace 30 años, en la exposición que le dedicó el antiguo MEAC (Museo Español de Arte Contemporáneo, antecesor del Reina Sofía). 

Pero, ahora, el Museo Thyssen de Madrid viene, al fin, a ponerle remedio a este olvido imperdonable del padre del arte moderno con la primera retrospectiva desde 1984: "Cézanne Site/ Non site" reunirá desde este martes 4 de febrero hasta el 18 de mayo, 58 pinturas del artista provenzal llegadas de los museos más importantes del mundo en una exposición que "va a hacer historia", según se ha mostrado convencida la baronesa Thyssen en su presentación este lunes a la prensa. 

"Coraje" para exponer a Cézanne

Para el director artístico del museo y comisario de la exposición, Guillermo Solana, una de las razones de que hayan pasado 30 años -"toda una generación"- sin hacer una exposición sobre el artista francés en España obedece, primero a que el Thyssen no existió hasta 1992, y, segundo, a que "hacía falta tiempo para reunir el coraje suficiente para hacer una exposición de Cézanne" por la dificultad que conlleva su realización.

En este sentido, Solana ha señalado que uno de los "grandes riesgos" de una muestra sobre el pintor de Aix-en-Provence era no reunir un suficiente volumen de obras y defraudar las expectativas del público, y el proceso de su preparación se ha enfrentado a "muchas dificultades" y a ha habido tentación de "tirar la toalla" después de que en los tres primeros meses nada más que recibiesen "negativas" a sus peticiones de préstamos.

Finalmente, y gracias en parte a los contrapréstamos de obras del Thyssen a otros museos, se han logrado reunir los 49 óleos y nueve acuarelas de Cézanne que integran la exposición, muchos de ellos inéditos en España y grandes obras maestras, llegadas de instituciones como el Metropolitan de Nueva York o la National Gallery y de colecciones privadas, y que se exponen junto a nueve obras de otros artistas como Pisarro, Gauguin, Bernard, Derain, Braque, Dufy y Lothe. 

Del estudio al aire libre, del bodegón al paisaje

Las dificultades a la hora de conseguir reunir las obras para la exposición se acentuaron al tener  una "organización temática complicada", según Solana, ya que la muestra se centra en la dialéctica entre la pintura al aire libre y el trabajo en el estudio, el "site/ non site" del título tomado del artista Robert Smithson. La mitad de la obra de Cézanne está dedicada al paisaje, pero su otro tema central son las naturalezas muertas que trabajaba en el estudio.

La exposición pretende descubrir al espectador "la relación cruzada" entre los bodegones y paisajes de Cézanne, cómo en los bodegones los manteles "guardan el recuerdo" de los paisajes con sus pliegues asemejando un terreno montañoso, o cómo, cuando sale al aire libre, trata de "colocar la naturaleza como si fueran los objetos de un bodegón".

Bajo esa consigna, la muestra se divide en cinco secciones. La primera de ellas, titulada "Retrato de un desconocido", solo consta del único retrato de la exposición, Retrato de un campesino, de la colección Thyssen-Bornemisza, una de las últimas obras en las que trabajó el artista antes de su muerte y que aúna interior y aire libre, al estar realizado en la terraza del estudio de Cézanne.

La segunda, "La curva del camino", se centra en los caminos de Cézanne, que no iban a ninguna parte, pues bloqueaba su salida con árboles o rocas; en "Desnudos y árboles", tercera parte de la muestra, se centra en los cuadros de bañistas, única parte de su creación no pintada del natural, pero que se reinterpretan en contexto de sus paisajes arbolados.  

Los primeros pasos del cubismo

La penúltima sección de la exposición -"El fantasma de la Sainte-Victoire"- se dedica a uno de sus temas obsesivos, la montaña Sainte-Victoire, que tantas veces escaló en su Aix natal, y cuya forma rocosa traslada a los manteles de sus bodegones. Mientras, en la última parte, "Juego de construcciones", se puede observar la estructura de sus paisajes parecida a la superficie de una mesa. Esta configuración tendrá una influencia decisiva en los primeros pasos del cubismo.

"Toda la naturaleza se moldea según la esfera, el cono, el cilindro. Hay que aprender a pintar sobre la base de estas figuras simples; después se podrá hacer todo lo que se quiera", decía Cézanne a Émile Bernard en 1904.

Eran la enseñanzas de un maestro al que cuyas obras rechazó durante años el Salón Oficial, al que la crítica no entendía, y que no expuso hasta 1895 de forma individual. Un año después de su muerte, el Salón de Otoño de 1907 le dedicó una muestra de la que fueron testigos Picasso, Kandinsky, Klee o Gris. Ahora, la oportunidad es para los visitantes del Thyssen.

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