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Claves del espionaje de EE.UU. y sus aliados

  • Cinco países intercambian información y vigilan todo el globo terráqueo
  • EE.UU. espía de forma indiscriminada a ciudadanos, líderes y empresas
  • Los expertos advierten de que siempre se ha espiado pero ahora es "masivo"

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 Las nuevas tecnologías han permitido que el espionaje se vuelva masivo.
Las nuevas tecnologías han permitido que el espionaje se vuelva masivo. Reuters

En junio de 2013, el extécnico de la CIA Edward Snowden comenzó a revelar el espionaje masivo de las telecomunicaciones por parte de EE.UU.

El conjunto de los documentos que Snowden pasó a varios periodistas, entre ellos Glenn Greenwald, del británico The Guardian, son la base de las sucesivas informaciones periodísticas que han puesto en apuros a la Casa Blanca.

A nadie puede sorprender que todos los Estados recaben información constantemente para proteger sus intereses, unas veces de manera abierta y otras secreta. La novedad de las revelaciones de Snowden residen en el volumen y extensión del espionaje de EE.UU., gracias a las tecnologías utilizadas, y en que sus objetivos han sido sus supuestos aliados y los mismos ciudadanos.

¿Quién espía?

Al principio, las filtraciones apuntaban a la Agencia Nacional de Seguridad (National Security Agency, NSA), la institución que centraliza la información de inteligencia de EE.UU. Esta es quien controla y almacena los datos recopilados.

Sin embargo, después se ha ido sabiendo que otras agencias de inteligencia colaboraban con la NSA: es el caso del centro de escuchas británico, llamado Cuartel General de Comunicaciones del Gobierno (Government Communications Headquarters, GCHQ). En realidad, son cinco los países que espían al resto y comparten información, a cambio de no vigilarse entre sí. Son los llamados "Cinco ojos": EE.UU., Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda, todos ellos anglosajones y antiguas colonias británicas.

Por los papeles de Snowden se ha sabido también que otros servicios, como la Dirección General de la Seguridad Exterior (DGSE) de Francia espían a sus propios ciudadanos.

Y, según confirmó el propio director de la NSA, los servicios secretos de Francia y España (CNI) habrían recabado millones de comunicaciones en zonas de guerra y fuera de sus fronteras y la habrían compartido con la Inteligencia norteamericana.

¿Quiénes son los espiados?

La NSA designa prioridades de interés: baja, intermedia o alta. Entre esos objetivos se encontraba el propio Estados Unidos, donde fueron interceptadas 2.349 millones de comunicaciones en el mes de enero de 2013.

Los países más espiados en números absolutos fueron Afganistán (12.500 millones de conexiones por mes), Pakistán (11.700 millones), Irán (11.500 millones), Arabia Saudí (7.400 millones) e Irak (6.700 millones), según un mapa que consta entre los documentos.

Snowden afirmó también que China, Hong Kong y Rusia eran, desde hacía tiempo, objetivos de la vigilancia estadounidense.

Mucho más ha sorprendido saber que EE.UU. espia también en el territorio de sus propios aliados de manera rutinaria, con picos mensuales de 100 millones de intercambios interceptados en Alemania; 70 millones en Francia; 60 millones en España y 46 en Italia, siempre según revelaciones periodísticas.

En América Latina, Brasil y México eran objetivos de las escuchas.

Algo similar ocurría con instituciones supranacionales, como la UE, cuya sede en Nueva York fue pinchada (así como las embajadas de los países miembros en Washington), la ONU o el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), con sede en Viena. El GCHQ también colocó escuchas en la cumbre del G20 en 2009, celebrada en Londres. Y, según la prensa italiana, el Vaticano y el cónclave que eligió al papa Francisco fueron también vigilados.

Al menos 35 líderes políticos mundiales habrían estado entre los objetivos. Se sospecha que el móvil de la canciller alemana Ángela Merkel fue pinchado, al igual que el correo personal del entonces presidente mexicano Felipe Calderón o las comunicaciones de su homóloga brasileña Dilma Rousseff.

Los responsables de inteligencia de EE.UU. han dado su propia versión de los documentos y han asegurado que en realidad muestran el volumen de mensajes interceptados en el exterior en cooperación con los servicios de inteligencia de los países aliados, entre ellos el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), en España. Según esta versión, las informaciones se recopilaban de manera conjunta en terceros países y en zonas en conflicto.

¿Cómo se espía?

EE.UU. utiliza desde 2007 el programa Prism (Prisma). Compañías de informática y telecomunicaciones, como Google, Facebook, Microsfot, Yahoo, Youtube y Apple abren a la NSA la "puerta trasera" de sus servidores para la obtención de datos personales.

Se supone que jueces especiales, en juicios secretos de acuerdo con la legislación adoptada tras los atentados del 11-S (la Patriot Act) autorizan estas interceptaciones. Algunas informaciones periodísticas denuncian que en numerosas ocasiones se ha podido violar incluso esta legislación tan permisiva y que la NSA incluso "hackeó" a Google y Yahoo para acceder a datos de sus servidores sin su colaboración.

Las comunicaciones directas entre individuos, tanto telefónicas como de correo electrónico, también eran controladas. EE.UU. accedió al registro de llamadas de la operadora Verizon, mientras que Reino Unido "pinchó" durante 18 meses las redes de fibra óptica mediante el programa Tempora.

Si la información está codificada, la NSA la descifraba con los programas Bullrun y Edgehill.

Supuestamente, la información a la que se accedía no incluía el contenido pero sí los metadatos, es decir, "datos sobre datos" o información añadida a un mensaje: los números que intervienen en la conversación, el idioma, el lugar, la hora y la duración, historiales de conexiones o navegación...

Para decidir qué se espiaba, se establecían ciertos criterios, como la grabación automática de las conversaciones o los mensajes cuando se activaba un determinado número de teléfono. Los SMS también eran capturados desde el momento en que incluían ciertas palabras clave.

La NSA conserva los datos mediante el programa XKeyscore, que procesa los metadatos para elaborar perfiles de usuarios.

Los datos procesados son almacenados según su "nivel de interés": los interesantes pueden permanecer en los servidores de la NSA durante cinco años, mientras los datos inservibles, considerados "ruido", son eliminados en 24 horas.

¿Por qué se espía?

Estados Unidos insiste en que su objetivo es combatir el terrorismo y garantizar la seguridad propia y de sus aliados, y así lo ha reiterado Barack Obama en numerosas ocasiones. 

Pero del contenido de algunos de los informes se desprende que esto puede ser una mera excusa. "El sistema de espionaje se dedica en gran parte no a los terroristas, sino a personas inocentes de todo el mundo", ha advertido Greenwald.

Buena parte del interés estadounidense se centra en la economía, para ofrecer una ventaja comparativa a sus empresas. Es el caso de la vigilancia a la empresa de hidrocarburos brasileña Petrobras.

Pero no solo eso. El espionaje a líderes internacionales, como Angela Merkel, y a embajadas probarían un interés en anticipar escenarios políticos.  Por ejemplo,  el 'pinchazo' a las delegaciones internacionales en Nueva York permitió saber el sentido del voto en la Asamblea General de la ONU en temas clave como el reconocimiento de Palestina como estado observador no miembro.

EE.UU. habría interceptado también los datos de funcionarios públicos, de universidades y en realidad de cualquier ciudadano sin ningún vínculo probado con actividades delictivas pero cuyas comunicaciones contuvieran algún tipo de palabra claves o simplemente cayeran en la red de espionaje de manera aleatoria.

¿Cuándo se ha espiado?

Es fácil suponer que siempre ha existido una vigilancia mutua entre servicios de inteligencia. El diario alemán Der Spiegel cita programas como Blarney o Rampart-T, dirigidos contra gobierno extranjeros, que estarían en vigor desde los años 70 y 90, respectivamente.

Pero este espionaje masivo comenzó, según los documentos de Snowden, a partir de 2007 con el programa Prisma. Las nuevas tecnologías han facilitado mucho las actividades de los servicios secretos, que no necesitan salir de una habitación para tener accesibles datos de millones de personas al instante.

"EE.UU. siempre ha espiado pero ahora lo hace de forma masiva gracias al avance de la tecnología", señala en RNE. Fernando Rueda, periodista, escritor y profesor de 'Periodismo de investigadión' en la Universidad San Pablo CEU de Madrid.

Los documentos del extécnico de la CIA muestran, sin embargo, picos de interceptaciones entre finales de 2012 y principios de 2013, coincidiendo con eventos como la cumbre Europea.

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