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Fran Perea y Manuela Velasco protagonizan la versión española de la exitosa Feelgood de Beaton

  • Beaton es uno de los más destacados autores satírico políticos ingleses
  • La obra retrata la voracidad del mundo del poder político
  • En las Naves del Español desde este miércoles hasta el 12 de mayo

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Edu (Fran Perea) y Elisa (Manuela Velasco) fueron pareja en el pasado. TEATRO ESPAÑOL

Vemos una ajetreada oficina. Un jefe de prensa trajeado e histérico (Fran Perea), un guionista nervioso (Javier Márquez) , un nuevo guionista que suelta gags cada dos segundos (todos reprimen la risa también nerviosa), una secretaria que necesita que alguien le explique algo. Quieren localizar en el hotel donde se encuentran a una periodista.

Otras escena: en la habitación de la periodista, el jefe de prensa  y la periodista que fue su mujer (Manuela Velasco) se pelean sobre la cama por contestar una llamada telefónica, por abrir un mensaje recién llegado al ordenador portátil. Por una información -imaginamos- comprometida.

Simplemente viendo estos dos fragmentos de Feelgod, los que este martes los actores representaron ante la prensa, se intuye sin demasiado esfuerzo esta obra de Alistair Beaton, autor teatral y comunicador en la BBC, nos habla de todo lo que en un foco de poder -el gabinete de un Presidente de gobierno- se puede hacer por conseguir un objetivo sin importar los medios, las personas y mucho menos, la verdad.

Y también que esta coproducción del Teatro Español y la compañía formada por los actores está llena de energía, de dinamismo, de agilidad, de ritmo y de movimiento constante sobre el escenario. Nos lo cuenta la propia frente húmeda de Fran Perea tras la pelea sobre la cama...

Mientras hablamos con él, recibe una llamada; le cuentan que tiene que contraer un seguro de responsabilidad civil. Y es que en este proyecto, todos los actores que vemos en el escenario están haciendo "de todo", por ejemplo buscar y colocar las piezas de atrezzo y utilería u ocuparse de tareas de producción.

Todos hacen de todo

Como señala Javier Márquez, ese "hacer de todo" tiene dos caras: "haces exactamente lo que quieres, pero si te equivocas en algo eres el responsable". Para Manuela Velasco se trata de una experiencia de "aprendizaje sobre la marcha" que implica una mayor responsabilidad: "estás en el escenario viendo por ejemplo un lápiz que sabe que tu has colocado y que incluso tu mismo has comprado, lo que mostramos es nuestro todo".

Pero ocuparse de todos esos pequeños grandes detalles no parece que les ha distraído del fondo de esta pieza llena de "teatralidad y comicidad", como cuenta su director Alberto Castrillo-Ferrer. Esa característica de la obra fue también la que más llamó la atención de Fran Perea desde el principio. "Posee una maravillosa estructura de comedia que te lleva a la reflexión a través de la risa", explica.

A Manuela Velasco -que le cuesta trabajar con tanto odio cuando ella es más "de querer"- lo que más le impresionó de la obra fue precisamente el "grado de desconexión, crueldad y manipulación" de Edu, el personaje de Fran Perea. Para desvíar la atención de un suceso que no le interesa sería capaz, como se insinúa en la obra, de "provocar una accidente entre dos aviones".

Quien se pone en su piel lo define así: "mi personaje nunca se puede ir...no puede caer en las bromas de los demás, es un tío sin concesiones, pero mira le voy cogieno del gusto, oye", concluye.

"La rabiosa actualidad a pesar del paso del tiempo unida a la comicidad " es para Javier Márquez, la clave de esta obra que ganó el Evening Standard a la mejor comedia, en 2001. Y para ilustral lo que afirma nos cuenta (poniendo acento argentino) la anécdota de un amigo austral que vino a verla y le dijo: "Chico, me reí tanto...pero también me dio tantas patadas en el estómago".

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