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Lydia Delgado y su variopinto jardín de los deseos

  • Su colección se llama 'Garden in love' y destaca por su variedad
  • La catalana se inspira en la Riviera francesa y en grandes pintores

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'Garden in Love' es la colección primavera-verano 2011 de Lydia Delgado, que ha congregado un gran público en el último día de la Cibeles Madrid Fashion Week. La catalana se inspira en la Riviera y la Normandía francesa y en los pintores Cocteau, Sargent y Boldini para crear un universo variopinto evocador de deseos, en el que los volúmenes, la mezcla de tejidos y los colores son protagonistas.

Durante el día, la mujer de Delgado se viste con camisetas de nube de algodón bordadas con perlas y cintas de seda. Éstas se conjuntan con 'minishorts' o pantalones a medio muslo y faldas mínimas elaboradas con tejidos brillantes y ligeros pliegues que les confieren volúmenes discretos.

Las formas alcanzan su plenitud con los vestidos de inspiración medieval adaptados a su mundo desenfadado y actual: grandes faldas acampanadas, con bordados de queburines y cupidos sobre fondo azul. No menos osados son los vestidos negros con abullonados o largos hasta rodilla, adornados con estampados en colores fuertes como el rosa o el amarillo. La creadora hace también un guiño a los camiseros largos, los pequeños kimonos y las faldas de vuelo.

En una vertiente más formal y sobria, la catalana presenta pantalones y faldas conjuntados con blusas color beige confeccionadas en tul y gasa, que envuelven a la mujer con volantes, pliegues y anchas mangas.

Como contraste a los volúmenes, aparecen 'minishorts' ajustadísimos de cintura alta conjuntados con 'tops' mínimos, como si de un bikini 'bandeau' se tratara. El negro hace que estas piezas sean sumamente elegantes a la par que sensuales para las féminas más atrevidas. El volumen se logra en estos diseños con lazos, volantes y pliegues estratégicamente situados.

Para el cócktail, Delgado apuesta por ajustados vestidos realizados en telas brillantes champagne y plata, colores que en ocasiones se mezclan con estampados en franjas anchas verticales. En estas prendas se juega también con el contraste del brillo con las transparencias.

El negro recupera el protagonista en los exquisitos modelos de noche, con largos hasta los pies, profusión de fruncidos, lazos y otros adornos, incluso con cola, y variedad de escotes: asimétricos, halter, palabra de honor... Para las mujeres que prefieren el color, la catalana propone unos exóticos vestidos en azul turquesa que marcan al máximo la silueta femenina.

Como colofón, Lydia Delgado presentó un vestido de novia en color alabastro que evocaba la moda del siglo XIX, con la parte de arriba de estilo camisero, jugando con las sedas y los bordados, y con una falda que caía hasta los pies. La cintura estaba adornada con un lazo de satén color champagne.

En el cuello, gargantillas de perlas y camafeos con lazos de circonita sobre fondo de ónice y ágata marfil. Un cierre perfecto para un desfile intenso y sorprendente que fue seguido desde primera fila por las actrices Kira Miró y Patricia Montero, la cantante Raquel del Rosario, Carmen Lomana y Cari Lapique.