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Trump aspira a crear la "Riviera de Oriente Medio" en la Franja de Gaza mientras continúa la visita de Benjamín Netanyahu en Washington. En el punto de mira de la reforzada alianza entre Trump y Netanyahu está Irán, su enemigo común. En el informativo 24 horas RNE hemos hablado con Ángel Losada, exembajador español en Irán, ha apuntado que, a pesar de la dureza de las palabras de Trump, hay capacidad de negociación. El gran objetivo del estadounidense, ha asegurado Losada, es evitar que Teherán desarrolle armas nucleares. "Hay una presión enorme de Israel, pero EE.UU. se ha dado cuenta de que un ataque contra Irán es un ataque casi suicida", ha recalcado.

"Irán, que ha sido el gran valedor de la causa palestina, se encuentra ahora mismo en una encrucijada", ha dicho Losada. Además, ha explicado cuál es la situación del país tras el 7 de octubre de 2023: "Irán estaba en una situación muy difícil tanto en política interior como económica y como internacional, pero el ataque terrorista ha sido casi una salvación para el Estado iraní."

El plan de Trump quiere liquidar la solución de los dos estados que la comunidad internacional consensua desde hace siete décadas: uno israelí y otro palestino dentro de las fronteras reconocidas de 1967. El año pasado, la mayoría de los países del mundo votaron a favor de reconocer a Palestina como estado; Estados Unidos votó en contra. "El desplazamiento forzoso es equiparable a una limpieza étnica" ha asegurado el portavoz del secretario general de la ONU. Por su parte, la relatora especial de derechos humanos para Palestina ha subrayado que "un crimen internacional en un contexto de genocidio reforzará la complicidad de los crímenes cometidos por Israel".

Al igual que en su primer mandato, Trump se ha desvinculado de órganos de la ONU como el Consejo de Derechos Humanos, la OMS o el Acuerdo climático de París y ha extendido la suspensión de fondos para la UNRWA, la Agencia de la ONU para los refugiados de Palestina. Sin embargo, no se ha retirado del Consejo de Seguridad, donde posee un escudo clave para bloquear las decisiones vinculantes de la comunidad internacional.

Antes de la guerra, Gaza era un territorio de calles abarrotadas, bulevares, mezquitas, jardines, escuelas y hospitales. Todo ha quedado arrasado por los ataques israelíes, y es esta tierra la que el presidente estadounidense, Donald Trump, propone reconstruir, pero expulsando a los gazatíes. El rechazo al plan de Trump es absoluto entre las autoridades palestinas, que insisten en que no permitirán que nadie les obligue a dejar sus tierras. El presidente palestino, Mahmud Abás, de visita en Jordania, ha hablado de violación del derecho internacional.

Los países árabes cierran filas y muestran su indignación, además de condenar por el plan del presidente estadounidense. Arabia Saudí, un estado clave en la zona, ha dejado claro que no habrá normalización en las relaciones con Israel —como quiere Trump— sin la creación de un estado palestino. En cambio, en Israel el plan ha sido acogido con entusiasmo por parte del Gobierno de Netanyahu, quien ha dicho que Trump es el mejor amigo que ha tenido nunca el país en la Casa Blanca.

La Policía sueca trata de dar respuestas a por qué un hombre se plantó el martes en esta escuela para adultos y mató a tiros a diez personas e hirió gravemente a otras seis. El tirador también disparó a los agentes cuando llegaron y después él se suicidó. Supuestamente entró en la escuela con las armas dentro de una funda de guitarra, fue al baño y se vistió de verde militar. Al salir empezó a disparar con un arma semiautomática mientras la gente corría despavorida. La Policía descarta motivos ideológicos y creen que actuó solo. Hasta ahora se conoce que el tirador tenía 35 años, era un tipo solitario que solía andar con la capucha puesta y no hablaba con nadie.

Trump y Netanyahu entran en la sala en un momento crucial para Gaza, en medio de una tregua incipiente y frágil, y el estadounidense anuncia su plan. "Estados Unidos se hará con la franja y haremos nuestro trabajo, seremos los dueños y responsables de desmantelar las armas y la destrucción y levantar un proyecto urbanístico".

Muchas preguntas, pero ninguna respuesta para saber bajo qué autoridad de Estados Unidos se anexionará ese territorio.

Ahora Trump suena como el magnate inmobiliario que solía ser. Dice que creará miles de puestos de trabajo y que Gaza pasará a ser la Riviera de Oriente Medio (suena)

A su lado, Netanyahu sonríe y asegura: "Eres el mejor amigo que Israel ha tenido nunca en la Casa Blanca". Él es el primer líder extranjero que visita a Trump desde que tomó posesión, una visita que el mundo recordará.

Gaza es una estrecha franja costera de 40 kilómetros de largo, rodeada por territorio israelí, salvo en el sur, donde limita con Egipto. Precisamente allí, a Egipto, pero también a Jordania, quiere mandar Trump a todos los gazatíes. Ambos países rechazan el plan, así como los palestinos y el mundo árabe en general. La ONU ya ha indicado que cualquier tipo de deportación y anexión es ilegal, y la oposición ha llegado tanto de China como Rusia y hasta Alemania. El anuncio, en cambio, entusiasma al Gobierno de Tel Aviv y a su ala más radical. La la extrema derecha israelí ha saludado la idea de Trump y ha pedido ponerla en práctica lo antes posible, mientras las principales figuras de la oposición al Gobierno de Netanyahu no la descartan.

El presidente de Estados Unidos ha afirmado tras su reunión con Netanyahu que su país tomará el control de Gaza y expulsará a la población. Ha puesto un ejemplo gráfico comparando la Franja con una hipotética "Riviera de Oriente Medio". Este potencial plan podría tener consecuencias penales. De hecho, Cristina Sánchez explica en RNE que el Estatuto de Roma de la CPI considera en su artículo 7 como crimen de lesa humanidad "la deportación o desplazamiento forzado de población entendiendo como la la expulsión de la zona en la que están legítimamente presentes, sin motivos autorizados por el derecho internacional".

Los analistas internacionales creen que Trump exagera notablemente en sus previsiones, pero que la amenaza que subyace, la de una limpieza étnica palestina de Israel con cooperación estadounidense, hay que tomársela muy en serio. En este contexto, Laura Alonso, corresponsal de RNE en Oriente Próximo, explica varias de las reacciones en el mundo árabe: "Desde Gaza dicen que si Trump quiere desplazarlos a algún sitio que sea de vuelta a las viviendas de las que tuvieron que salir en 1948. Mientras tanto se quedan", ha relatado en voz de varios gazatíes y ha añadido que Hamás ha opinado que "Gaza no es un negocio inmobiliario".

La Unión Europea en bloque parece tener problemas en consensuar una respuesta común porque a esta hora todavía no hay reacción comunitaria conjunta. Sí lo han hecho individualmente gobiernos como el español, que rechaza absolutamente las intenciones de Trump y Netanyahu. María Eulate explica el resto de reacciones europeas.

Escucha la crónica completa en RNE Audio.

El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, ha vuelto a insistir este miércoles en que Gaza es de los gazatíes y debe formar parte del futuro Estado palestino por el que apuesta España.

El jefe de la diplomacia se ha pronunciado así en rueda de prensa junto al secretario general iberoamericano, Andrés Allamand, en respuesta a las últimas declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien ha apostado por la evacuación de los palestinos de Gaza y por que Washington se haga "cargo" de este enclave. Foto: Gustavo Valiente / Europa Press