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Corea del Sur ha respaldado el plan del gobierno japonés para verter el agua residual de la central nuclear de Fukushima. Se trata de una decisión controvertida que ha recibido críticas por parte de los surcoreanos, que ven con preocupación cómo puede afectar al pescado y al marisco que consumen. Un miedo que comparte el gobierno chino, que ya ha anunciado que prohibirá las importaciones de productos acuáticos procedentes del país del sol naciente. Sin embargo, el plan ha recibido el visto bueno de la Organización Internacional de la Energía Atómica (OIEA), cuyo director, Rafael Grossi, ha asegura que “cumple con las normas internacionales” y que “tendrá un impacto insignificante en el medio ambiente”. Y para asegurarse de que todo vaya según lo previsto, establecerá un comité permanente que supervisará toda la operación. Desde que la central quedara gravemente dañada por el tsunami que asoló Japón en 2011, la planta ha acumulado más de un millón de toneladas de agua residual. El gobierno japonés podría empezar el vertido en agosto.

Décadas después de lo previsto, Estados Unidos ha completado la destrucción de las reservas declaradas de armas químicas, almacenadas desde hace 70 años. Su eliminación no ha sido tarea fácil, puesto que la combinación de explosivos con agentes químicos letales como el sarín o el gas mostaza hacen de su manipulación una tarea muy compleja.

Su uso quedó condenado tras la Primera Guerra Mundial por considerarse inhumanas. En 1997, en la Convención de Armas Químicas en 1997, Estados Unidos y otros firmantes se comprometieron a deshacerse de ellas de una vez por todas.

Países como Reino Unido, India o Rusia han destruido las que habían declarado públicamente tener, pero el Pentágono pide prudencia ante las existencias no declaradas. De hecho, grupos terroristas las han usado en Siria entre 2013 y 2019.

Al menos seis ancianos han muerto en un incendio en una residencia en Milán. Las llamas se originaron cuando todos dormían en una de las habitaciones en la primera planta. Sus ocupantes son dos de las víctimas: dos mujeres de 56 y 87 años que han fallecido por quemaduras. El resto han fallecido por intoxicación

FOTO: GABRIEL BOUYS / AFP

El enviado especial de RNE,  Fran Sevilla, se encuentra en un campo de maniobras del ejército ucraniano cerca de Bajmut. Allí los soldados entrenan para saber cómo avanzar y desplegarse con los vehículos de combate. "Es fundamental para que, cuando estén en el frente de batalla, sepan reaccionar inmediatamente sin tener que pensar", nos cuenta.

¿Cómo está yendo la contraofensiva? ¿En qué consiste el sistema de infiltración? ¿Quiénes son los grupos armados que atacan Rusia desde Ucrania? Desde hace varias semanas estoy en contacto con Semen, un diputado de la región de Sumy que en 2014 se unió al Ejército Ucraniano. Desde la región de Járkov, muy cerca de la frontera con Rusia, responde a mis preguntas.

Sergi es profesor de ucraniano y ahora vive en Turquía. Me contactó para contarme que Victoria Amelina, que falleció en el ataque a Kramatorsk, es su escritora favorita.

Fran Sevilla, enviado especial de RNE, nos envía una foto sonora en la que describe cómo la guerra está cambiando el paisaje.

Pedro Ángel Palou es escritor y se ha acercado hasta los micrófonos del informativo 24 horas de RNE para presentar su libro México. La novela. El escritor explica que "hay muchas heridas en la piel histórica de México que están muy marcadas en la identidad mexicana" pero señala que"la herida más grave es haber perdido territorio en la guerra con EE.UU.".