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Los sistemas de vigilancia son cada vez más intrusivos y masivos; la privacidad de nuestras comunicaciones, más vulnerable; y la libertad de expresión, más restringida. Es la deriva que se está viendo en Occidente, también en Europa, en la lucha contra el terrorismo, advierte Amnistía Internacional. De forma que la seguridad, según esta ONG, ha terminado convirtiéndose en arma electoral. Por primera vez, países muy poderosos como Rusia, EEUU, Turquía, Hungría cuestionan concepto DDHH. La organización también critica la política de acogida de refugiados. El año pasado, 36 países violaron el Derecho Internacional al enviar de forma ilegal a personas a países donde sus vidas corrían peligro. Uno de ellos es España. Una ola de refugiados provocada por los conflictos que asolan África y Oriente Próximo desde hace años, ante la inoperancia de la comunidad internacional.

El Gobierno de Donald Trump ha desvelado este martes las líneas maestras de su política migratoria, entre las que figuran agilizar el proceso legal para la deportación de inmigrantes irregulares, eliminar las exenciones que hasta ahora impedían ciertas expulsiones y la contratación de 15.000 nuevos agentes para reforzar el control de las fronteras, una batería de medidas que abre la puerta a la expulsión masiva de los indocumentados que viven en Estados Unidos.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado este lunes por sorpresa que un reputado estratega militar, el teniente general H.R. McMaster, será su nuevo asesor de Seguridad Nacional, un nombramietno con el que trata de cerrar la crisis que abrió la Casa Blanca la dimisión de Michael Flynn, que renunció tras filtrarse que había mantenido contactos con el embajador ruso en Washington antes de ser confirmado en el cargo.

Según la agencia Reuters, Herbert Raymond McMaster es un respetado militar de carrera, conocido por su habilidad táctica y como estratega, aunque algunos observadores señalan que su nombramiento constituye una cierta sorpresa, ya que tiene fama de cuestionar la autoridad de sus superiores, algo que puede casar mal con una Casa Blanca especialmente reacia a las críticas.

De hecho, McMaster no era uno de los favoritos para el cargo; ahora, en cualquier caso, ocupará un lugar central en la política exterior de Estados Unidos, puesto que el asesor de Seguridad Nacional es un cargo independiente -no requiere confirmación por parte del Senado- que se ocupa de coordinar a las distintas agencias de seguridad, así como al Departamento de Estado y al Departamento de Defensa.