En el Día de la Libertad de Prensa, Amnistía Internacional y Reporteros Sin Fronteras denuncian que la profesión cada vez está más amenazada, y los periodistas, más perseguidos. Y advierten de que la lucha contra el terrorismo sirve de coartada, en muchos países, para limitar esa necesaria libertad de información.
Sólo seis días después de que los bombardeos destruyeran este hospital de la zona rebelde de Alepo y mataran a su último pediatra, al que vemos con pijama verde, las bombas han caído sobre otro hospital. Esta vez en la zona controlada por el gobierno. Ha vuelto a morir gente y hay decenas de heridos, la mayoría mujeres y niños. Desde hace seis días la diplomacia ha elevado el tono en sus palabras y se ha movido más. Kerry ayer en Ginebra. Hoy en Moscú el mediador de la ONU con Lavrov. Y para mañana ya anuncian un encuentro en Berlín entre representantes de Francia, Alemania, Naciones Unidas y la oposición siria.
El CSNU examina este martes un proyecto de resolución para exigir el fin de los ataques contra hospitales en zonas de conflicto, especialmente en Siria, donde se ha registrado un nuevo bombardeo sobre un centro hospitalario, otra vez en Alepo, que ha causado al menos 3 muertos y una veintena de heridos. Cuesta creer que en Siria, durante todo el año pasado y en los primeros meses de 2016, cada semana ha sido atacada o bombardeada una estructura sanitaria apoyada por Médicos Sin Fronteras. Además, el personal y los centros de salud de esta organización han sido objetivos militares en Yemen, Sudán del Sur y Afganistán. Hablamos con José Antonio Bastos, presidente de Médicos Sin Fronteras España.
"Elefantes Rosas", una biografía publicada en España, repasa la trayectoria de uno de los grandes músicos francese del siglo XX, su contribución a la música pero también su polémica vida.
Es Craig Wright, empresario australiano y doctor en teología, que confiesa para, dice, poner fin a especulaciones. Tras un pseudónimo japonés se ocultaba el creador del bitcoin, una moneda virtual que empezó valiendo apenas unos céntimos y llegó a cotizar a más de mil euros por unidad. Con su creación, Wright habría amasado una fortuna en bitcoins equivalente a casi 400