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El primer ministro británico y anfitrión del G7 ha mantenido encuentros amistosos con los dirigentes europeos, Macron, Merkel, Michel y Von der Leyen. Todos le han pedido que cumpla el protocolo de Irlanda del Norte y Boris Johnson ha dicho que hará "todo lo que haga falta para preservar la unidad territorial del Reino Unido". Ha amenazado con tomar medidas si la Unión Europea no es flexible y le obliga a cumplir los acuerdos firmados, es decir, que haya controles de mercancías en los puertos para evitar una frontera física entre las dos Irlandas.

Foto: El primer ministro británico, Boris Johnson, saluda al presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, y a la presidente de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen (PETER NICHOLLS/POOL/AFP)

Los líderes de los mayores países de la Unión Europea y las autoridades comunitarias han hecho frente común en sus reuniones con el primer ministro británico, Boris Johnson, para recordarle que el Reino Unido debe cumplir los acuerdos que suscribió al salir de la UE. Johnson ha mantenido entrevistas bilaterales con el francés Emmanuel Macron, la alemana Angela Merkel y los presidentes de la Comisión, Ursula von der Leyen, y el Consejo Europeo, Charles Michel, antes de reanudar las sesiones plenarias de la cumbre del G7. La cuestión del protocolo sobre Irlanda del Norte, elemento nuclear del Acuerdo de Salida que rubricaron Reino Unido y la UE, ha centrado las conversaciones.

Foto: El primer ministro británico, Boris Johnson, junto al presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen (PETER NICHOLLS/POOL/AFP)

"Penso que cada cop som més lluny de resoldre el conflicte entre Israel i Palestina". Són paraules d'Antoni Segura, president del CIDOB i catedràtic d'història contemporànea de la UB, que aquest divendres ha visitat Tot A Europa. Segura també ha ressaltat el paper de la UE en la reconstrucció de Gaza, ha analitzat els suports a Israel d'una part de la societat catalana, i ha donat la seva opinió sobre la crisi diplomàtica entre Espanya i el Marroc.

Al bloc d'informatius parlem del judici de la UE contra AstraZeneca, el ritme creixent de vacunació a Europa i Espanya, i la resposta desafiant d'Aleksandr Lukaixenko, president de Bielorrússia, a les sancions aprovades per Europa.

Al bloc d'anàlisi, el periodista Albert Garrido reivindica la necessitat de controlar la proliferació de notícies falses a les xarxes socials, munició per a demagogs i manipuladors del discurs públic.

A "Europa i les xarxes" coneixerem el que piulen alguns tuitaires irlandesos arran de les tensions que el Brexit a dut a Irlanda del Nord.

I a l'apartat d'economia i societat, el periodista Miquel Peralta entrevista Joan Romero, conseller delegat d'Acció, que analitza la situació de les empreses catalanes a Europa després de la pandèmia. 

Hace un siglo, la isla de Irlanda se dividió en dos. Irlanda del Norte cumple hoy cien años de existencia en medio del temor a revivir las tensiones del pasado, alimentadas por el Brexit. La mayoría protestante votó mayoritariamente en contra, pero ahora teme alejarse del Reino Unido.

Pero los últimos disturbios han avivado el temor a que se vuelva descender por el camino de la violencia. Tras el Brexit, Irlanda del Norte continúa en el mercado único europeo y se han levantado controles aduaneros con el resto del Reino Unido.

Foto: GettyImages
 

Los cañones de agua han vuelto a las calles de Belfast para disolver a los manifestantes en la séptima jornada de disturbios en Irlanda del Norte. Es la primera vez en siete años que la Policía emplea los cañones de agua, prohibidos en el resto de Reino Unido y los agentes afirman que su principal objetivo era evitar enfrentamientos directos entre jóvenes protestantes y católicos.

Los enfrentamientos cada vez son más violentos. Todos los partidos políticos de Irlanda del Norte han condenado esos actos violentos, los más graves de los últimos años. El primer ministro británico, Boris Johnson, también se ha mostrado preocupado por los actos de violencia, ha condenado los ataques y ha llamado al diálogo para resolver las diferencias.

FOTO: Paul Faith / AFP

El ministro de Salud de Francia, Olivier Véran, ha confirmado que los menores de 55 años que hayan recibido una dosis de Astrazeneca deberán recibir la segunda dosis de otra vacuna. El Reino Unido presenta sus restricciones de viajes para países de riesgo, pero sin definir a éstos. Sigue la violencia en Irlanda del Norte a pesar de la condena unánime de los partidos políticos. Turquía convoca al embajador italiano después de que Draghi califique como "dictador" al presidente turco Erdogan. Ecuador decide este domingo a su presidente con empate técnico entre el correísta Arauz y el conservador Lasso. Perú vive la primera vuelta de las presidenciales, con empate entre los cinco candidatos, pero ligera ventaja para Keiko Fujimori. El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, presenta su plan para restringir el uso de armas. Egipto anuncia el hallazgo de una ciudad perdida, el mayor descubrimiento desde la tumba de Tutankamón.

El Parlamento y los principales partidos de Irlanda del Norte han hecho un llamamiento a la moderación para intentar frenar la escalada de disturbios que llevan repitiéndose desde hace casi una semana entre decenas de personas y la policía y que este miércoles provocaron el incendio de un autobús. Los detenidos son adolescentes o postadolescentes que no vivieron el conflicto del Ulster y que ni siquiera habían nacido cuando se firmó el Acuerdo de Paz de Viernes Santo hace 23 años. Además de las tensiones comunitarias entre unionistas y separatistas que no han acabado de disiparse, los detonantes de los disturbios han sido, por un lado, que no se haya procesado a los que asistieron, rompiendo el confinamiento, a un funeral multitudinario por un miembro del IRA, el malestar que ha generado en una parte de los norirlandeses los controles impuestos en el mar de Irlanda tras el Brexit.

Las autoridades norirlandesas han tenido que pedir al personal que abandone las aduanas de los principales puertos ante las amenazas recibidas. Todo tiene que ver con el Brexit y el establecimiento de fronteras en Irlanda del Norte. Desde hace un mes hay controles entre la UE y Reino Unido, y el caso de Irlanda del Norte es particular porque es la única frontera terrestre con el bloque comunitario y no es una frontera cualquiera, porque ha sido escenario de décadas de conflicto.

De ahí que para evitar que se reaviven las tensiones, para no poner en peligro la paz en la isla de Irlanda, se llegó a una solución que pasa por que Irlanda del Norte siga en el mercado común y que los controles se realicen a las mercancías que circulan entre Irlanda del Norte y Gran Bretaña, dentro de su mercado interno.

Los problemas se dejaron sentir enseguida. La burocracia lleva a retrasos, hay estanterías vacías en los supermercados, las empresas han visto complicaciones y porque además hay tensiones comunitarias que siguen ahí. Hasta el punto de que las autoridades locales han suspendido esos controles por la seguridad de los empleados de aduanas, que han sido señalados como objetivo por parte de grupos unionistas que ven cómo esa barrera en el mar de Irlanda hace que Londres esté un poco más lejos y teman el fantasma de la reunificación.

Una de las fronteras invisibles del 'Brexit' es la que divide en dos la isla de Irlanda. Porque a pesar del divorcio, el territorio británico de Irlanda del Norte sigue hoy en el mercado común europeo. Muchos dicen allí que el 'Brexit' en lugar de separarles les ha acercado más.

El mar es ahora la frontera de Europa, y no la ría. Gracias al acuerdo que ha negociado Dublín. En Irlanda del Norte, a pesar de pertenecer a Reino Unido se declaran europeos. Por los acuerdos de paz todo norirlandés puede elegir nacionalidad británica, irlandesa, o ambas, y el gobierno irlandés les ha prometido pagar el programa Erasmus del que el gobierno británico ha salido.

Los católicos de Irlanda del Norte y los protestantes moderados, están convencidos de que son los ganadores en el acuerdo post-Brexit. Es la paradoja del Brexit. Ganó en nombre de la soberanía británica, pero en Escocia y en Irlanda del Norte, a la mayoría les parece más ventajoso ser europeo que británico.