Tomelloso, Ciudad Real, 36.000 habitantes. Fue por momentos el municipio español con mayor tasa de mortalidad por coronavirus. La primera ola de contagios se sintió aquí e hizo estragos hace cinco años. " Enterrar a seis veces más vecinos que en 2019 es una cicatriz muy importante que hay que superar y que creo que superamos", ha dicho Javier Navarro, alcalde de Tomelloso, en el informativo especial de 24 horas de RNE por el quinto aniversario de la pandemia. También ha confesado que "la etiqueta de que éramos 'el Wuhan de la Mancha' hizo mucho daño."
"Ninguna administración dio la talla, pero creo que hay que pasar página y aprender de ello e intentar que no vuelva a suceder [...] No podemos combatir en una pandemia en desigualdad de condiciones", ha asegurado Navarro quien destaca que esa realidad "sacó lo mejor de la sociedad española que fue el vivir para cuidar a los que nos rodean."
El Centro Nacional de Biotecnología del CSIC fue uno de los centros de investigación de excelencia en España que lideró la lucha para desarrollar una vacuna eficaz contra el COVID-19. Durante meses, en lo peor de la pandemia, un amplio equipo de científicos trabajó sin descanso para hacer realidad este objetivo. El doctor Luis Enjuanes, director del proyecto, ha confirmado que la vacuna española es viable desde el punto de vista comercial y que podría pasar a una fase más avanzada. A pesar de no haber sido la primera vacuna en desarrollarse, Enjuanes destaca que la vacuna española ofrece ventajas clave. "Expresa varios antígenos, mientras que las vacunas convencionales solo uno, lo que induce una inmunidad esterilizante, es decir, una vez vacunado, el virus ya no entra en el cuerpo", señala
Cinco años después del inicio de la pandemia, el COVID persistente sigue siendo un reto de salud pública mundial. Se estima que entre el 6% y el 10% de las personas que han pasado el COVID acaban desarrollando esta patología, que puede incluir hasta 200 tipos de síntomas combinados, como mareos, visión borrosa, temblores y fatiga crónica.
Testimonios de pacientes afectados reflejan la dureza de esta condición. "He perdido amigos, he perdido a mi pareja, he perdido todo" . El doctor Enjuanes subraya que no existe aún una solución clara y general para el COVID persistente, aunque las personas vacunadas tienen menos probabilidades de desarrollar esta condición. "Hay más de 60 millones de personas en el mundo con este problema," añadió.
"Quedan heridas que van a permanecer toda la vida". Así describe Guillermo Fouce sus vivencias en la pandemia. Sus padres fallecieron en el hospital, en la primera ola de la pandemia, con solo una semana de diferencia. "Miras hacia adelante aunque, sin duda, hay mochila y elementos que se te quedan grabados y nunca se te va a olvidar", añade.
Por su parte, Victoria Trasmonte, médico intensivista, facilitó las videollamadas en su hospital, gracias a la cual Manuel pudo sentir la compañía de su familia. "Mantener unos cuidados sanitarios humanizados es muy importante", declara Trasmonte, y reflexiona que "tendríamos que replantearnos hasta qué punto sería beneficioso aislar a la familia del ser querido".
El duelo complicado es solo una de las huellas que ha dejado la pandemia en la salud mental. Pero hay más y aún nos condicionan, como "el miedo a las enfermedades, al contagio o al salir a la calle", según apunta el vicepresidente del Consejo General de la Psicología de España, José Antonio Luengo.
"Nacen con un origen entendible, pero que luego disparan, las alertas, los comportamientos, las rutinas y te hacen vivir una auténtica pesadilla", explica Luengo. El efecto ha sido mayor en poblaciones jóvenes, apunta. "Han brotado la sintomatología ansiosa o depresiva de una manera muy significativa en sus vidas". Muchos han decidido acudir a ayuda profesional.
Ahora se presta más atención a la salud mental. De hecho, se nota en el número de colegiados. En 2024, hubo 20.000 psicólogos más que antes de la pandemia. Vocaciones como las de Pablo y Cecilia surgieron en el confinamiento. "Muchas personas se quedaron aisladas de sus entornos y sus familias; pienso que si alguien hubiese estado ahí para apoyar, dar soporte, dar alternativas, hubiese sido crucial", expone Cecilia.
Han pasado cinco años del momento en el que se anunció el confinamiento. Por segunda vez en la historia de España, se declaraba un estado de alarma, esta vez ante una emergencia sanitaria mundial sin precedentes. El covid dejó casi 700.000 hospitalizados en nuestro país en los primeros tres años y se cobró la vida de más de 150.000 personas.
Las primeras semanas de pandemia los sanitarios trabajaban con materiales reciclados o incluso bolsas de basura. Por eso se han creado reservas de material sanitario. Hay una nacional de la que no tenemos datos y también almacenes autonómicos. Es imposible saber el tiempo exacto que duraría, ya que depende de la presión asistencial. En los hospitales solo tienen lo necesario para el día a día. En la primera ola, con cientos de ingresos diarios por toda España, los enfermos se acumulaban y se levantaron hospitales de campaña. Ahora el uso de los espacios es más flexible. Sin embargo, como denuncian los propios profesionales, cada invierno hay colapsos en urgencias por la gripe. Desde 2020 hasta 2023, fecha de los últimos datos, en los hospitales públicos españoles se han instalado 5.000 camas y hay 14.000 médicos y 24.000 enfermeras más. Para los sindicatos es insuficiente.
Hace cinco años del estado de alarma que se decretó por una emergencia sanitaria global sin precedentes. En los primeros tres años el coronavirus produjo cerca de 700.000 hospitalizaciones y se cobró la vida de 150.354 personas. La pandemia ha dejado huellas que no hemos superado, pero también ha dejado lecciones y aprendizajes que han cambiado el presente y que, sin duda, seguirán cambiando en futuro. El Telediario aborda ese cambio.
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Con motivo del quinto aniversario de la pandemia, el informativo '24 Horas' de RNE ha querido rescatar y poner en valor el testimonio de Honorio Jiménez Casillas, quien fue atendido en el hospital de campaña del IFEMA, la Feria de Madrid, durante los primeros días de la crisis sanitaria. Nuestro periodista de RNE, Lalo Tovar, se ha reunido con él en ese emblemático punto de la capital, donde ambos han rememorado cómo fueron aquellos días tan grises.
"Aquí no sabías si era de noche o de día. Eso era lo que peor llevábamos", reconoce el entrevistado. Sobre lo que se escuchaba dentro de los pabellones, Honorio recuerda el sonido constante de las bombonas de oxígeno. Sin embargo, lo que más le emociona al recordar es el momento en que a alguno de los enfermos les daban el alta: "Cuando estábamos ya ocho, diez, que habíamos pasado el control, abrían la puerta y salíamos. Y entonces era cuando te emocionabas mucho, mucho". Respecto al personal que trabajaba en el recinto —sanitarios, limpiadores, ejército—, Jiménez destaca su unidad y compromiso: "Erámos una piña". El momento más difícil, según cuenta, fue el regreso a casa: "Para mí, el palo más gordo fue llegar a casa. Diecisiete días metido en una habitación solo. Yo no me lo esperaba. Te cansas."
Tras meses de pandemia, la esperanza llegaba el 27 de diciembre de 2020 con la primera vacunación en España. Familiarizados con las olas, con las mascarillas, con los sistemas de protección, con aquello que algunos llamaban la nueva normalidad. A tres días de despedir el año, nuestra compañera María Antonia del Ojo nos presentó a Araceli Hidalgo, la primera persona en recibir la vacuna. Hemos vuelto a visitarla, que no hace mucho cumplió 101 años, un ejemplo de vida. Entramos a la residencia Los Olmos, en Guadalajara, muy distinto a aquella mañana fría y emocionante. "Lo único que pensé es que me han escogido a mí y tendré que salir al frente", recuerda Araceli. Nos cuenta cómo vivió ese momento tan esperado: "Estaba tranquila, sin saber lo que iba a pasar después. Miedo ni nada, esperando a que me la pusiera".
Con ella están dos personas importantes aquel día, Mónica y Carmen. Las dos sanitarias que participaron en aquel momento, Carmen fue la enfermera que vacunó a Araceli: "Me sentí privilegiada porque fui la primera en tenerla en mis manos y administrarla como un arma", nos cuenta. También hablamos con Mónica, la primera sanitaria en recibir la vacuna: "Fue muy emocionante pensar que era el momento de poner fin a esta pandemia", rememora.
Daniel Guzmán ha inaugurado este viernes el 28 Festival de Málaga con 'La deuda', una película protagonizada por él mismo, Pedro Hernández, Susana Abaitua, Itziar Ituño, Pedro Hernández, Luis Tosar, Álvaro Begines y Rosario García, que debuta en el cine a los 92 años
Cinco años después del estado de alarma por la COVID-19, hablamos con la exministra de Sanidad, Carolina Darias, que asumió la gestión de la pandemia en enero de 2021: "Recuerdo que cuando tomé posesión estábamos en plena tercera ola y con una curva en ascenso", recuerda la exministra. "Si miro para atrás podría pensar cómo fuimos capaces de hacerlo. Había una gran entrega, un gran compromiso por parte de los ciudadanos, pero sobre todo, el comportamiento ejemplar de los profesionales sanitarios", afirma Darias que lo rememora con una doble vertiente: "Es un sentimiento de dolor por aquellas personas que no lo pudieron contar, pero también lo recuerdo con orgullo de haber sido capaces de salir de aquella situación".
Todos tenemos grabados en la mente muchos momentos, imágenes o sonidos, le preguntamos por los suyos: "Sería imposible hablar de uno solo. El sonido de destapar una aguja con un vial de vacuna para inyectarlo, los aplausos que cada noche salían a los balcones, el de los respiradores para salvar vidas, los pareceres de los expertos que no teniendo claro las medidas a seguir fuimos capaces de hacerlo", relata. Muchos momentos reunidos en un solo sonido, "sin sonido". "Miradas, complicidades, apretar los puños y rabia contenida, para seguir y decir: 'Lo vamos a lograr'. Y lo hemos conseguido", sentencia la exministra de Sanidad.
La solidaridad se multiplicó durante la pandemia y cada persona aportó su granito de arena en días difíciles. Luis fue taxista solidario durante aquellos meses y, cinco años después, recorre los mismos centros sanitarios con nuestra compañera María Aramendi. Nos cuenta que Madrid estaba prácticamente vacío y que trabajaban durante muchas horas de lunes a domingo. "Sigo teniendo un botellín pequeño de gel hidroalcohólico y un par de guantes. Mis hijas siempre me dicen que sigo teniendo la manía de tener las ventanillas bajadas del coche". Luis recuerda un momento especialmente complicado aquellos meses. "Era un chaval muy joven y estaba enfermo de covid. El médico me dijo que estaba bastante mal y un rato después, volvió a sonar el teléfono, volvimos a su casa y, por desgracia, había fallecido".
El 14 de marzo el presidente del Gobierno, tras un largo Consejo de Ministros, decretó el estado de alarma y comenzó el confinamiento obligatorio. Una medida excepcional que, dijo, serviría para contener el virus. Para entonces, España tenía ya 5.700 casos y 136 personas habían fallecido. Ante un enemigo común, todos los partidos apoyaron una medida que duró 15 días, pero que se prorrogaría seis veces. Poco a poco, el Ejecutivo empezó a perder apoyos, tanto en el Congreso como en las distintas comunidades.
Después de casi 50 días de confinamiento por la covid-19 llegó la desescalada a finales de abril de 2020 para que los niños menores de 14 años pudieran salir a la calle una hora al día.
A principios de mayo se instauraron las franjas por edades para poder salir a pasear cerca de casa. La normalidad comenzó a volver poco a poco, pero algunas cosas permanecieron.
Un ejemplo son las compras online. Este es el caso de Inés, que ha contado a TVE que desde la pandemia se le ha quedado como costumbre hacer la compra a través de internet.
Otras costumbres también se quedaron. "Somos más conscientes de lo vulnerables que somos, de los agarraderos a los que podemos asirnos cuando tenemos dificultades", explica José Antonio Luengo, vicepresidente del Consejo General de la Psicología.
También hay otros hábitos que permanecen, como le ocurre a José, que ventila más las estancias. Otros han desarrollado algo de claustrofobia y prefieren los espacios más amplios, como Tomás. Otros tantos han adquirido la costumbre de no salir hasta la tarde, como María.
Ángela sigue sin cerrar el duelo por la muerte de su madre. La vio por última vez el 8 de marzo de 2020. "Me despedí pensando que volveríamos a verla, pero fue una despedida para la eternidad", cuenta a TVE. Falleció un mes más tarde. Desde entonces, carga con el convencimiento de que pudo hacerse más.
Un pensamiento sigue presente en sus cabeza: ¿por qué sus familiares no fueron trasladados al hospital? Ponen el foco en unos protocolos del gobierno regional. "Esos protocolos existieron, estaban firmados por la Consejería de Sanidad... Venían a decir que una persona que viviera en una residencia y que tuviera un problema cognitivo o de movilidad, quedaba excluido de derivación hospitalaria", explica a TVE Alberto Reyero, exconsejero de Políticas Sociales de la Comunidad de Madrid.
La Comunidad de Madrid sostiene que nunca hubo protocolos firmados por políticos, y ninguna denuncia de las centenares de personas que se presentasen en los juzgados ha tenido éxito. Tampoco en Cataluña, la segunda comunidad que sumó más fallecidos. Allí lo que hubo fueron recomendaciones que pedían evitar traslados al hospital si no suponían un claro beneficio para el residente.