En el último año, los hombres han protagonizado las noticias 2,5 veces más que las mujeres. Cuando se habla de mujeres en los medios, se menciona su vida personal o el modo en que visten, y en las noticias de violencia machista se pone el foco en la victima y no en su agresor
La número uno del mundo, la polaca Iga Swiatek, ha dicho que aún hay "cosas por hacer" para "equiparar el tenis femenino y el masculino". "Hay gente que dice que el tenis masculino es mejor, más físico y critican el femenino. Pero ahora mismo no sé que decir porque creo que el de mujeres es más consistente", ha dicho la tenista antes de se debut en el Mutua Madrid Open, que aspira a ganar por primera vez en su carrera. Swiatek viene de ganar en Stuttgart el pasado domingo un torneo de categoría 500, igual que Carlos Alcaraz en Barcelona, aunque este tuvo un premioe económico mucho mayor; ello a pesar de que el tenis es uno de los deportes donde mayor igualdad hay entre hombres y mujeres.
Literatura, femenina y singular. Escritoras, editoras, ilustradoras, libreras… Muchas veces, estas mujeres trabajan en un segundo plano y con poca visibilidad, pese a ser mayoría en el mundo editorial. Desde hace un tiempo demandan que se reconozca su papel y se han organizado en asociaciones, como AMEIS, la Asociación de Mujeres Escritoras e Ilustradoras, para conseguir que su trabajo no sea siempre el gran olvidado.
La reforma del 'sólo sí es sí' se aprueba en el Congreso con la unión de los votos de PSOE y PP. Unidas Podemos expresa su desacuerdo: creen que el consentimiento, eje de la ley, queda desvirtuado. El PSOE insiste en que el Gobierno de coalición continúa.
Mercedes Fórmica consiguió que en 1958 se reformara el Código para acabar con parte de la discriminación legal de las mujeres, como las que ponían trabas a su separación, incluso en caso de maltrato, o a volver a casarse si enviudaban
Cerca de 1.000 agresores sexuales han visto reducida su condena y un centenar han salido de prisión desde la aprobación de la ley del ‘solo sí es sí’. Los debates que esto ha provocado, el mismo proceso, las diferencias políticas, han sido especialmente dolorosos para las víctimas. Pati es una de ellas, ha sufrido dos agresiones a lo largo de su vida, pero fue el caso vivido en 2020 el que le hizo recordar uno mucho anterior y que se alojaba en lo más profundo de su memoria: “A mí me metieron en el maletero de un coche 20 chavales e igual hay un momento en el que puedes decir no o resistirte (…) pero tu cuerpo se bloquea completamente”. Ella ha tenido que convivir con sus agresores durante años, ha sufrido burlas, ha visto cómo normalizaban la agresión y se le ha cuestionado: “Quitarte esa culpa es bastante complicado”, relata a nuestra compañera Alba. Pati ahora cuenta con una red de apoyo de mujeres y ha logrado encontrar herramientas, pero su historia es una más de la de otras muchas mujeres en nuestro país.