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El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ya lo ha adelantado al término de una reunión de más de cuatro horas del Gabinete de Seguridad, con altos mandos militares, de la inteligencia y varios ministros: "Si Hamás no devuelve a nuestros rehenes antes del sábado al mediodía, el alto el fuego terminará y el Ejército volverá a combatir intensamente hasta que Hamás sea finalmente derrotado". El gabinete ha aprobado por unanimidad reanudar los ataques en Gaza si Hamás no devuelve a los rehenes, en la línea de la amenaza lanzada por Trump, quien dijo que si no eran liberados, "se desataría un infierno". Pero a diferencia de Trump, Netanyahu no ha dicho cuántos rehenes tendrán que ser entregados para evitar la guerra, dejando abierta una puerta para que la tregua pueda continuar. Para los gazatíes, la situación de incertidumbre representa un momento de profunda angustia ante la posible reanudación de los ataques, así como para las familias de los rehenes israelíes.

En un entorno rural rico en petróleo, gas o carbón y donde están los principales cultivos de coca de Colombia, la lucha entre guerrillas por las rutas del narcotráfico vuelve a poner en jaque la paz en Catatumbo. Desde mediados de enero, la dureza de los enfrentamientos entre el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las disidencias de las FARC ha provocado un nuevo derramamiento de sangre. La crisis ha llevado al Gobierno a declarar la conmoción interior en una región históricamente controlada por organizaciones armadas. La Iglesia ha formado parte del diálogo con el ELN, pero ahora está suspendido por este conflicto. Las posturas de una guerrilla que no deja las armas y un Gobierno que no lleva al territorio la inversión que reclama la población hacen difícil el entendimiento.

Foto: Miembros de la guerrilla del ELN en Colombia (Daniel Munoz/AFP)