- María José Rofa es testigo clave en la causa que aportó la UCO
- "El gabinete -de Gobierno- pedía información de conflictos, pagos o protestas"
- Las órdenes para las ayudas venían "de los órganos de Gobierno"
La exasesora María José Rofa señala la falta de "expedientes al uso" y de solicitud de ayudas en el caso de los ERE
- Rofa, testigo clave en el juicio, asegura que las órdenes "venían de arriba"
- Destaca la ausencia de documentación, marco jurídico y relación de afectados
- Dice que recibió órdenes "indirectas" de cargos ajenos a la Junta de Andalucía
- Quién es quien en el caso de los ERE
(Entrevista de Manuel Sollo). Hay personajes que encierran en sí mismos el paisaje interior de una época. Sus andanzas se amoldan al siglo como si fueran consecuencias de los hechos históricos que le rodean. En uno de estos protagonistas secundarios se ha detenido Ignacio Martínez de Pisón en "Filek. El estafador que engañó a Franco" (Seix Barral), una novela de no ficción. El autor ha investigado a conciencia en archivos y hemerotecas para desentrañar, desde la absoluta fidelidad a los hechos, la vida de Albert von Filek, hijo bastardo, miembro de una familia venida a menos y capitán del derrotado imperio austrohúngaro. Fue un timador de poca monta por media Europa hasta que llegó a la convulsa España de los años treinta. Traía bajo el brazo una supuesta fórmula para fabricar gasolina sintética. Gil Robles se la rechazó durante la II República y Largo Caballero en plena Guerra Civil. Acusado de espionaje, pasó casi todo el conflicto en la cárcel Modelo de Madrid, donde se libró de las sacas e hizo amistad con destacados ultraderechistas. La victoria franquista le aupó a la élite del nuevo régimen y entonces aprovechó los delirios autárquicos del dictador para colar la trola de su falso combustible. Descubierto, fue internado en el campo de concentración de Nanclares de Oca y más tarde entregado como nazi a los aliados. Ahora, Martínez de Pisón nos guía en este viaje.
- Este domingo han sido rescatadas 243 personas en ocho pateras
- El sábado llegaron a las costas andaluzas 293 personas en 9 embarcaciones
- Las coacciones a trabajadoras se habrían producido donde trabajaba el detenido
- La Dirección General de Políticas Migratorias de la Junta lo denunció a la Fiscalía
- Las denuncias han sido recogidas en diversos medios internacionales
Hablamos con María Dueñas de su cuarta novela, “Las hijas del Capitán” (Planeta), una historia que protagonizan tres hermanas malagueñas que en los años 30 del siglo pasado viajan a Nueva York y se hacen cargo de un negocio de comidas baratas, que compra su padre poco antes de morir en un accidente portuario, y que ellas quieren convertir en un night club.
Esteban Beltrán, responsable de Amnistía Internacional en España, nos lee unas líneas de “La jodida intensidad de vivir” (Vaso roto), un poemario que tiene también algo de novela y de diario, que se convierte casi en un manual de supervivencia ante el abandono amoroso, la muerte o la soledad.
La breve reseña de la portada es doble: “Un buen tío”, de Arcadi Espada (Ariel) y “Días felices. Aproximaciones a “El jardín de las delicias” de Francisco Ayala”, de Carolyn Richmond (Fundación Lara), Premio Manuel Alvar de Estudios Humanísticos 2018.
Y la recomendación de los oyentes la envía Ricardo Heredia desde Lanjarón (Granada): “Como curar la ansiedad en los niños, sin medicación ni terapia", de Louise Reid.
Entrevista de Manuel Pedraz a María Dueñas, para el programa Historias de papel, sobre “Las hijas del Capitán” (Planeta), novela en la que se acerca al universo de la emigración española al otro lado del Atlántico, en el primer tercio del siglo XX, cuyo regreso truncó para buena parte de ellos el inicio de la Guerra Civil. Las protagonistas son tres hermanas malagueñas que en los años 30 embarcan junto a su madre para encontrarse con su padre en Nueva York. Allí tienen que hacerse cargo de una casa de comidas baratas, El Capitán, que acaba de adquirir su padre poco antes de morir en accidente en los muelles neoyorquinos. Ellas quieres transformar el negocio en un night club, lo que las enfrenta con la cruda realidad de la amplia colonia de españoles que habitaba en la conocida como Little Spain neoyorquina.