Enlaces accesibilidad
Literatura

Simenon, el ciudadano modesto que vendió 550 millones de libros

Noticia Página Dos 
  • Las editoriales Anagrama y Acantilado inician una nueva colección Georges Simenon para acercar al autor belga a «nuevas generaciones de lectores»
  • Maigret duda, Tres habitaciones en Manhattan y El fondo de la botella son los tres primeros títulos de la serie
  • Simenon es un autor moderno en muchos aspectos, capaz de describir emociones profundas con una gran economía de medios

Por
Anagrama y Acantilado inician una nueva colección Simenon

Antes que nada, tres cifras incontestables. Georges Simenon (Lieja, 1903 – Lausana, 1989) escribió ciento noventa y una novelas con su nombre, además de cientos de relatos publicados con seudónimo, memorias y textos dictados. Vendió más de quinientos cincuenta millones de ejemplares en todo el mundo, y sus textos se tradujeron a más de cincuenta idiomas. Era muy célebre, pero parecía tener más respeto del público que de la crítica especializada. Hoy ya no es así. Reconocido como un maestro, nadie duda de que Simenon es uno de los grandes escritores del siglo XX. El lector sin prejuicios queda fascinado al verse atrapado por un narrador poderoso, los ambientes amorales y unas descripciones de lo más profundo del alma humana a la altura de Balzac o Maupassant, todo ello con una gran economía de medios.

Acantilado y Anagrama iniciaron este invierno una colección dedicada a Simenon con tres novelas que buscan «darle un impulso nuevo y merecido a un autor ya conocido». Las respectivas directoras de ambas editoriales, Sandra Ollo y Silvia Sesé, explican que el objetivo es que el lector sienta que refugiarse en Simenon es algo seguro, que sepa que se lo va a pasar muy bien cuando escoja una de sus novelas. «Hay que llevar un Simenon en el bolso siempre por si acaso», bromean.

Decir Simenon es decir Maigret. Jules Maigret es un comisario de la policía judicial francesa, protagonista de 78 novelas y 31 cuentos escritos entre 1929 y 1972. Este investigador de finísimo olfato policíaco es también callado, observador y profundamente compasivo. Tanto es así que, en algunos casos, una vez comprendido el contexto y las causas que empujaron al delincuente a actuar así, Maigret decide dar una segunda oportunidad al desdichado. A diferencia de otros autores que intentan construir una intriga lo más compleja posible, Simenon propone una intriga sencilla, con un argumento claro y un héroe humano y falible. El mensaje de Simenon es complejo y ambiguo: no hay culpables ni inocentes absolutos. Cedió a Maigret dos de sus rasgos más característicos: la afición por el calvados y el eterno fumador de pipa. Maigret no es un bala perdida como Sam Spade, ni un escéptico como Marlowe, ni un observador genial como Sherlock Holmes. Es un simple ciudadano, tenaz, bon vivant, parsimonioso y hasta familiar.

Cuenta Joan de Sagarra que «el verdadero Simenon está en sus personajes. En su género, que él inventó, fue único. Luego, a Dios gracias, vino, y con qué fuerza, Patrick Modiano. Je suis un homme comme les autres, no se cansaba de repetir el viejo Simenon. ¿Por qué esa obstinación del fenómeno en negar su genialidad?».

Antonio Muñoz Molina: «Lo que asombra de Simenon no es que escribiera tantas novelas, sino el hecho de que prácticamente todas sean magníficas y de que estén dotadas además de algo equivalente a una sustancia adictiva, de una poderosa nicotina literaria en virtud de la cual el interés del lector se convierte rápidamente en un hábito.»