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Tamara Falcó recuerda cuando tuvo ansiedad: "Desayunaba filetes empanados"

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Tamara Falcó protagonista del número de marzo de 2020 de Vanity Fair. Javier Biosca

Es una estrella mediática, aunque no como lo fue su madre en los años dorados de la prensa del corazón. Isabel Preysler cumple ahora 70 años y Tamara Falcó ha cumplido 39. ¿Se puede hablar de relevo? No, mejor de famas paralelas, y más hoy que ambas coinciden en los quioscos: las dos son portada de revista. Cada una gusta a una generación y cada una tiene su campo de acción: la madre tiene más popularidad en las revistas tradicionales y la hija es un fenómeno en las redes sociales y la televisión. Pero hay excepciones. Algunos looks de su madre arrasan en Instagram y Tamara tiene tirón para las publicaciones de moda y sociedad, como Vanity Fair. Tuvo su portada en 2012 y ahora vuelve a conquistarla, como marquesa. "A mí me cuesta pensar que soy la marquesa, siempre tiendo a compararme con mi padre", dice en la jugosa entrevista que concede a esta revista en la que habla de su relación con Iñigo Onieva, de la fama, de la ansiedad que padeció, de su madre y de Los Javis.

Tamara Falcó posa para la revista Vanity Fair. Javier Biosca

El lado oscuro de la fama

La fama tiene una cara y una cruz. Y Tamara conoció las dos en 2016, cuando atravesaba un momento de inestabilidad emocional que le provocó un estado de ansiedad que le hizo coger peso y engordar 20 kilos. “En esa época desayunaba filetes empanados”, dice. Y recuerda que aquella etapa fue dura. “Lo pasé muy mal. Entonces, muchos contratos que tenía firmados se cayeron. Algunas marcas me dijeron que mi físico no era el que requerían para sus productos. Me penalizaron. Mi hermano Enrique no lo comprendía: “Tamara, ¡no te pueden dejar sin trabajo por haber engordado!”. Yo, en parte, entendía que habían contratado una imagen y ya no era la misma, pero tengo dudas sobre si eso era ético”.

La comida fue, por carambolas del destino, una gran ayuda. Fue la ganadora de Masterchef Celebrity, de RTVE, en 2019:  “Si no hubiera sido conocida, no me habrían llamado para aquello", y luego hizo 'Cocina al punto con Peña y Tamara'. 

Tamara Falcó: "Según mi madre mi mayor virtud es mi personalidad". Javier Biosca

Sobre Íñigo Onieva, el amor y la maternidad

—¿Cómo ha gestionado su novio el interés mediático?
—Con normalidad. Este acoso dura un tiempo y se lo ha tomado fenomenal, porque no es fácil.

—¿Qué es lo que más le gusta de él?
—Está lleno de vida y es una persona superpositiva. Y eso a mí me encanta. Es muy dinámico. Me fascina estar con él.

—¿Fue amor a primera vista?
—No, fue poco a poco. Nos conocimos en el cumpleaños de mi amiga Mylu [Luisa Bergel, hija del financiero Jaime Bergel], en la época pre-Covid. Él dio el primer paso y la verdad que me encantó que lo hiciera.

—Ha sufrido mucho por amor…
—Sí, yo vivo mis relaciones con mucha intensidad. No he tenido la suerte de encontrar la estabilidad hasta ahora.

—¿Fantasea con la maternidad?
—Siempre imaginé que, a estas alturas, ya habría sido madre. Evidentemente, te fijas más cuando tienes pareja.

—¿Cree que Íñigo será un buen marqués
—¿Por qué no? A mí me cuesta pensar que soy la marquesa, siempre tiendo a compararme con mi padre.

Tamara sobre su novio, Íñigo Onieva: "Es muy dinámico. Me fascina estar con él". Javier Biosca

Sobre su padre, el Marqués de Griñón

El aristócrata dejó escrito en sus últimas voluntades que deseaba que fuera Tamara quien lo sucediera en el marquesado de Griñón, la distinción por la que era conocido en sociedad. “Fue una sorpresa para todos. En esas estamos. A ver si consigo hacerlo la mitad de bien que él. Él es mi referente”, musita mientras se le empañan los ojos. Intenta reprimir sus sentimientos en público porque “los dramas no son elegantes”.

—¿Cómo ha digerido la muerte de su padre?
—Fue un shock. Ha sido todo muy surrealista. Estas pasadas Navidades han sido muy duras. Él estaba planeando ir a una boda de una prima. Había 8.000 personas invitadas y le dije: “¿Pero cómo vas a ir?” No pudo asistir. Lo ingresaron a los días. Formaba parte de esa generación que no se queja por nada.

Tamara Falcó: "Me cuesta pensar que soy la marquesa" Javier Biosca

Trabajo y dinero

—¿Cuál es su mayor virtud?
—Según mi madre, mi personalidad. Estoy de acuerdo. Aunque no ha sido fácil. A veces esa naturalidad ha sido una cruz.

—¿Recuerda cuando trabajó por primera vez?
—Sí, un verano que regresé de estudiar en Estados Unidos y me pasé todo el día de fiesta. Mi padre me mandó a Layos (Toledo) a trabajar de monitora en un campamento de niños. ¡Me pagaban 20.000 pelas al mes! No pude dormir del calor que hacía. ¡Me asaba! Me encantó la experiencia. Mucho mejor que andar perdiendo el tiempo de forma poco sana.

—No para de sumar proyectos. Será muy rica…
—Muy rica no. No me puedo quejar porque me va bien, pero rica son otras palabras.

—¿Qué importancia le da al dinero?
—Relativa. Creo en la divina providencia, pero es más fácil que Dios te ayude cuando te pilla trabajando. Hay que tener cuidado con que el dinero controle tu vida. Soy la primera a la que le gusta vivir bien y me doy mis caprichos porque trabajo duro. Escucho a gente decir que se ha salvado porque tiene dinero, pero yo pienso que no tiene un poder en sí.

—¿Qué no haría ni por un cheque en blanco?
—Muchas cosas. He rechazado campañas con muchos ceros porque no lo tenía claro o no sentía que fuese coherente con mi trayectoria.

Sobre política y la monarquía

Cuando siendo un adolescente el actual rey emérito regresó a España para empezar sus estudios castrenses, los abuelos de Tamara, Manuel Falcó e Hilda Fernández de Córdova, le ofrecieron su palacete del paseo de la Castellana para que se instalara allí.

—No hay duda de que usted es monárquica.
—Sí. Una vez le pregunté a mi padre: “Papi, ¿tú morirías por el rey? ¡Me dijo que sí!”.

—Y usted, ¿sería capaz de morir por el rey?
—No hay nada más bonito que ofrecer la vida por alguien. Me gustaría pensar que sí, pero nunca me he visto en la tesitura.

—La política, la monarquía, la pandemia... ¿Cómo ve el panorama actual?
—Los políticos de ahora, exceptuando a los de Madrid y muy en concreto a nuestro alcalde, no están tan preparados como los de antes. Tenían otra fuerza, era vocacional, no era el poder por el poder y querían hacer algo por nuestro país.

—O sea que usted es fan de Almeida.
—Superfán. Tiene unos valores maravillosos. Ha cenado en casa alguna vez y me parece hiperinteligente, muy formado y con gran sentido del humor, que es importante. Se le ve íntegro.

—Como gran experta en moda, no me quiero ir sin preguntarle qué le parece el tan cacareado moño del vicepresidente Pablo Iglesias.
—La moda es una forma de expresión. El moño no me molesta. Hay otros temas más prioritarios, como de dónde saca los fondos para financiar su partido.

(Extractos de la entrevista que Tamara Falcó ha concedido a la revista Vanity Fair y que se han enviado a la prensa con motivo de la salida del nuevo número)