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SERIES

Empoderamiento, amor propio y feminismo: las claves de la segunda temporada de 'Valeria'

  • Los últimos capítulos recuperan la esencia de las novelas originales de Elísabet Benavent
  • Diana Gómez, Teresa Riott, Paula Malia, Silma López y Maxi Iglesias, protagonistas de los nuevos episodios
  • ¿Se han respondido a las peticiones de quienes disfrutaron y reflexionaron sobre la primera temporada?
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'Valeria' se reconcilia con los libros en su segunda temporada: ¿qué tramas quedan por cerrar?

La primera temporada de Valeria llegaba a nuestras vidas en un momento donde el hype por descubrir cómo sería la adaptación abierta de las novelas de Elísabet Benavent copó la conversación social durante días. Sin embargo, los primeros capítulos de la serie -número uno en Netflix España- no consiguieron conquistar a unos lectores -ahora espectadores- que disfrutaron de la historia original plasmada en los libros. La falta de fidelidad con la trama inicial propició que muchos usuarios remarcaran algún que otro "fallo" que ahora, con el regreso de la segunda temporada, se han encargado de subsanar.

La propia autora confesaba días antes de su estreno que en la nueva tanda de episodios se volvía de nuevo al "espíritu de Valeria", como ella misma lo ha definido en multitud de ocasiones. Una motivación que atrás deja la superficialidad de muchos temas, que recupera el empoderamiento y el amor propio de sus personajes y que lleva por bandera un feminismo que culmina con un cierre de temporada que nada tiene que ver con el anterior. Aquí te damos algunas claves para que valores si el éxito de Valeria conseguirá, ahora sí, alcanzar al de sus antecesores en formato físico: "En los zapatos de Valeria", "Valeria en el espejo", "Valeria al desnudo" y "Valeria en blanco y negro".

Punto de vista femenino

Uno de los puntos clave y que siempre defendió Benavent es que en Valeria, bajo el prisma de arrojar luz a una realidad que viven muchas mujeres, está narrada desde el punto de vista femenino. Uno de los "errores" de la primera temporada fue el exceso de escenas y diálogo que le otorgaron a Víctor (Maxi Iglesias), Adrián (Ibrahim Al Shami) y Sergio (Aitor Luna). Tres personajes de los que es necesario conocer sus motivaciones, pero no si va en detrimento de las verdaderas protagonistas. En esta ocasión, y como bien definió su autora, "es una historia donde aprender a respetarse como espacio, de escoger cuánto de nosotros queremos dar y de decidir si queremos la seguridad de andar sobre el asfalto o un par de buenas alas para los sueños".

Adrián... ¿el bueno de la historia?

Los que hayan leído las cuatro entregas de Valeria sabrán que el personaje de Adrián no es precisamente todo lo encantador que lo venden en la pequeña pantalla. Para sorpresa de algunos, los guionistas siguen obviando su trama extramatrimonial para dejar a una Valeria totalmente al descubierto: indecisa, con la autoestima por los suelos y abierta emocional y sexualmente a una persona a la que acaba de conocer. Por ello, algunos usuarios reclamaban la versión original de la historia y la recuperación de Alejandra (Álex), un personaje que interviene de forma determinante en su matrimonio y que, tras su descubrimiento, permite la entrada progresiva de un potente Víctor.

Independencia y empoderamiento

Durante el estreno de la primera temporada, fueron muchos los usuarios que remarcaron una representación de Valeria inmadura, inconformista, algo impulsiva e incluso caprichosa. Unos valores que podrían ser aceptados si se hubieran presentado de forma puntual, pero no como contrapunto a la vulnerabilidad, sensibilidad, indecisión y ganas de alcanzar su madurez emocional que cuenta la historia real. Durante los nuevos capítulos, este error se subsana con creces al mostrar a una mujer repleta de dudas, sí, pero con la valentía de saber cuáles son las consecuencias de cada uno de sus actos.

Importancia de los sentimientos

Estamos acostumbrados a que, de forma general, nos presenten a los personajes femeninos como los más expresivos y sensatos a la hora de mostrar sus emociones. En este caso, llama poderosamente la atención que también sean los papeles masculinos los que se muestren vulnerables, como es el caso de Víctor. El personaje al que da vida Maxi Iglesias no duda confesar abiertamente lo que siente frente a Lola, una de sus mejores amigas (a quien da vida Silma López). Incluso se recupera la trama de "hombre sin compromiso" pero que, a la par, demuestra su preocupación cuando no recibe ningún tipo de feedback por parte de Valeria. Adiós al orgullo, hola a la realidad.

Peronsajes reales y amistad por encima de todo

No, no nos referimos a que los personajes sean coherentes con su discurso (que también), sino a que son un fiel reflejo de la realidad. Valeria es una mujer de 29 años que lleva tiempo queriendo ser escritora. Y en esta segunda temporada vemos cómo lo consigue, pero... ¿la estabilidad es sinónimo de felicidad? ¿La valentía siempre trae desilusiones? Quien nunca haya pasado por una crisis existencial, que tire la primera piedra. Y lo que más te apetece cuando eso ocurre es pasarlo junto a tus amigos. Así que sí, podemos decir que Valeria no solo es un canto a la valentía que conlleva salir de la zona de confort y afrontar el nuevo rumbo de tu vida, sino de lo importante que es una amistad cuando más se necesita. Y de eso vuelven a encargarse Lola, Nerea (Teresa Riott) y Carmen (Paula Malia), las tres mejores de la protagonista, interpretada por Diana Gómez. Naturales, intrépidas, leales y directas. La personalidad de cada una es de nuevo el factor clave que dota de auténtica fantasía el dilema emocional de Valeria.

Sin rumbo y "a lo loco"

Cumplir años siempre es sinónimo de más responsabilidades a nuestras espaldas, pero nadie nos habla de lo que ocurre cuando vamos cambiando de década. Valeria vuelve a hacer hincapié en lo que sucede cuando estás en ese punto de tu vida donde no sabes si estás avanzando o retrocediendo, si tus acciones te están estancando o empujando hacia tu meta o si simplemente debiste cambiar de rumbo cuando tuviste la oportunidad. Pero lo que nos enseña esta temporada es precisamente eso: nunca es tarde para cumplir tus sueños. Puede parecer el típico eslogan de taza de desayuno, es cierto, pero el personaje de Nerea lo ejemplifica a la perfección al tomar las riendas de su vida y dejar atrás todo aquello que otros decidieron por ella.

Lo mismo ocurre con Valeria cuando renuncia a un contrato con la editorial bajo unas condiciones que la denigraban como escritora; o ese momento en el que Lola decide al fin quererse a sí misma dejando atrás a todo aquel que no hace más que usarla como un mero capricho. Tampoco nos olvidemos de Carmen, un personaje que ha demostrado con creces saber manejar todos los aspectos de su vida con éxito y sí, también bajo el prisma del empoderamiento y amor propio que todos deberíamos llevar por bandera.

La importancia de saber valorarse

Esta temporada también ha querido ser una clara llamada de atención para todas aquellas personas que desatienden a su "yo" interior. Valeria vuelve a demostrar aquello de que más vale conocerse a uno mismo antes de emprender cualquier tipo de relación -sea o no amorosa- bajo el total desconocimiento de nuestras emociones. Atrás quedó lo de vincular siempre al personaje femenino con la figura masculina para justificar su existencia. En los nuevos capítulos, las cuatro protagonistas emprenden el arduo camino de conocer quiénes son, y no por ello necesitan que nadie las acompañe.

Ni una menos

Los nuevos episodios de Valeria tenían por delante un difícil reto: crear una empatía que no consiguieron en su totalidad durante la primera temporada. Uno de los capítulos es un claro ejemplo de cómo una escena es capaz de llegar al espectador en cuestión de segundos. El motivo no es otro que un comienzo que a muchos les sonó demasiado familiar: cuatro chicas, una despedida a altas horas de la madrugada y un regreso a casa difícil de olvidar. Cada una de ellas emprende un camino distinto, pero ninguna se libra de ser acosada en plena calle por varios desconocidos. "Ya he llegado sana y salva" es el mensaje que pone fin a unos minutos de incertidumbre donde se desconoce si Valeria, Lola, Carmen o Nerea sufrirán algún tipo de percance antes de llegar a su destino.

Regresa el toque de Elísabet Benavent

Una de las críticas más repetidas tras el estreno de la primera temporada fue la falta de fidelidad respecto a la trama original. Por aquel entonces, Elísabet Benavent tan solo era la consultora creativa. Sin embargo, la autora decidió acercar más al audiovisual una de las historias a las que más cariño profesa convirtiéndose en productora ejecutiva. Y sí, se notó el cambio. Porque los lectores de los libros observaron cómo lo que veían iba de la mano de lo que leyeron; porque no se encontraron con sorpresas en el discurso de la historia y porque, por primera vez, se hacían guiños explícitos a las cuatro entregas de Valeria.

Su estreno en 190 países ha traído consigo que la serte vuelva a erigirse como uno de los contenidos más vistos de la plataforma. Algunos espectadores sabrán cuál es la historia en la que está basada. Otros la verán para continuar con la historia que iniciaron con los primeros episodios. Pero aun así, una cosa tenemos clara: si existe una tercera temporada, será imprescindible que sigan la estela de los capítulos que acaban de estrenarse. Porque siempre es difícil adaptar un libro al audiovisual, pero mucho más si hablamos de una historia que ha conseguido ser líder de ventas desde su publicación por primera vez en 2013.